
«Y esto lo están permitiendo los “buenistas” seguidores del gran Yoyó. Nada, nada seguid nacionalizando inmigrantes, aunque sean menores, veréis…»
Al parecer el gran Yoyó, lo que tiene en mente, es convertir la España de dos mil veinticuatro en la de antes de mil trescientos, así, porque le “pete”. La invasión musulmana, ya la tendría medianamente apañada, pero aún sin alharacas. Ya llegará. Estos griteríos, o sea Alharacas, para quien no lo sepa, como los que se ven en algunas partes de la antigua Francia, que cada vez pierde más la “grandeur”, en sus barrios ocupados y devaluados por las huestes del Islam, van extendiéndose como una gran mancha de “chapapote”. Al final todos ennegrecidos como si tuviéramos una mano de betún. Tiene una ventaja, podremos cantar eso de: “betún de vas con matón de Manila, betún de vas con abrigo sin bies, betún de vas esta tarde a la cuatro si ni siquiera te huelen los pies”. Aparte que lo de la morena y la rubia hijas del pueblo de Madrid, no te darán el opio con gracia, ni siquiera te enseñarán el talón, no vaya a ser que Allah se enfade y se ofenda ¡por Dios! ¿Cómo se puede ser tan re cochinamente medieval?
Este personaje, “gran yoyó”, experto en el engaño y en sorprender a propios y extraños, no sé si enfermo mental grave o simple homínido con tiza en la mano pre Neanderthal, ha decido cambiar la decoración de la cueva España a mayor gloria de la caza, la caza de bobos de baba que aún estarán deseando votarlo. ¡Y mira que hay! ¡Qué país, tu! ¡Se necesitan unos cuantos kilos de cerebro inteligente y Europeo por estos lares! Debemos seguir en el mundo prehistórico de Atapuerca. Claro que no creo que esos votos sean gratuitos, porque dudo que haya tontos tan tontos, que regalen sus votos a cambio de nada. Para eso ya tienen sus asesores, los del gran Yoyó, ideada una España en partes, más troceadita que la de antes de la Reconquista, para mayor gloria de orgullosos jefecillos indios de comunidad autónoma. Ya se ven estos levantando estandartes político económicos por el continente europeo, a mayor gloria de sus posaderas. “Vean y compren, quesos de Mata Concañas de abajo, miel de Cornejillos de arriba” Etc, etc, etc…
Hay sin embargo quienes, entre sus propios y sus “pares”, con gran dignidad desde luego, no están dispuestos a aceptar ese pulpo multinacional, con patas desiguales, como animal, no de compañía, ni siquiera como animal. Porque de hecho se trata de una animalada intentar construir un Estado Federal o Confederal, partiendo de una nación Europea moderna y democrática.
Debe de ser que la sangre, el sudor, las lágrimas, el trabajo y las renuncias de unos y otros, para la unidad de un gran país como España, son asuntos que pueden pasarse por el ojo del… eso que ustedes han pensado, después de la sangre, el sudor y las lágrimas que costó a nuestros antepasados medievales conseguir, unir en la Reconquista, sobre todo a los Reyes Católicos, todo un país de taifas y estadillos medievales. Garibaldi levantaría los brazos al cielo maldiciéndonos a los Españoles. Claro que el pero que debe de poner este orate recalcitrante es que eran católicos los Reyes del mismo nombre y que como el es ateo, pues eso. “Julepe yo, julepe tu” no hay un más allá. Sobre todo no lo hay para quien tiene su cerebro entre paréntesis y acosado por todas partes, familia, parlamento, grupos políticos y demás asuntos.
A lo mejor es hora de que el gran Yoyó se ponga a escribir otra misiva a sus ”súbditos”, mientras olvida a quién ha de besar la mano. Dirá aquello de “por besar mano de rey…”. Y quizás le digan “vete de estas tierras Yoyó y no regreses a ellas ningún día”. Lo malo es que no tendrá quién le acompañe “lanza en puño con el hierro acicalado y borlas de colorado”.
El sol, la sed, la fatiga, sobreviviendo en diecisiete autonomías los Españoles cabalgan. Pero al parecer, esto no importa al gran Yoyó, que lo que tiene en mente, es convertir la España de dos mil veinticuatro en la de antes de mil trescientos, así, porque le “pete”. La invasión musulmana, ya la tendría medianamente apañada, pero aún sin alharacas. Ya llegará. Estos griteríos, o sea Alharacas, para quien no lo sepa, como los que se ven en algunas partes de la antigua Francia, que cada vez pierde más la “grandeur”, en sus barrios ocupados y devaluados por las huestes del Islam, van extendiéndose como una gran mancha de “chapapote”. Y esto lo están permitiendo los “buenistas” seguidores del gran Yoyó. Nada, nada seguid nacionalizando inmigrantes, aunque sean menores, veréis…

