El relato de vivir. Por Antonio Ramírez Vélez

El relato de vivir

«El libro es la mirada que Manuel Vicent pone en movimiento en su álbum propio de recuerdos: una entrega generosa y un testimonio ameno»

La vida suele resumirse a cuatro etapas íntimamente unidas: nacer, crecer, reproducirse y morir, inapelable pero austero en su análisis ya que cada cual tiene su historia, con sus vivencias propias y otras que, siendo, comunes, se sienten, analizan e interpretan de manera individual. Todo lo que ocurre en el transcurso del existir de alguien y que comparte con sus coetáneos, no tiene, ni mucho menos, la misma incidencia en un individuo que en otro. Si quien relata lo vivido es un escritor, ya veterano, de pluma grácil, sencilla y amena que lo ofrece a su universo de lectores, el valor añadido aumenta.
Estamos en una de esa obras que nos invitan, a través de lo acontecido y narrado por su autor, a ponernos en su piel y enfrentarlo a nuestras emociones. «Una historia particular» de Manuel Vicent, agudo cronista de nuestros días pero con muchos años ya en la lid literaria que le confieren como testigo de no pocas décadas de lo transcurrido en España, desde su propia visión vitalista y con una buena dosis de sentimientos y nostalgia que evocan recuerdos alegres, también derrotas y victorias, tuteando literariamente a la memoria del pasado con arrebatos de rebeldía, que no faltan. Episodios en la vida de un hombre entrelazados con pequeños hitos, tantas veces los grandes testigos, de la amistad, la música, la poesía y los libros, la prensa y el cine, los automóviles, los perros o el mar.
El relato incide mucho en el mar, siempre el mar. Sueños y pasiones enhebran esta obra. Esa mirada que Manuel Vicent pone en movimiento en su álbum propio de recuerdos es una entrega generosa en la forma de un libro ameno, puede que crepuscular, pero vivo pese al paso inexorable del tiempo. Muy recomendable por su luz y amenidad.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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