El encantador de idiotas. Por Antonio E.

El encantador de idiotas

«Sánchez se siente muy seguro, sabedor de que sus trapisondas quedarán impunes, los de su mujer también, y los de sus más cercanos colaboradores»

Vaya por delante que mi única intención al escribir bajo este epígrafe, es poner a cada uno en su sitio, y a todos donde les corresponda por propia elección. No señalo a nadie, solo apunto al que se dé por aludido, asunto en el que cada uno es responsable de sus propios actos. 

Patético y esperpéntico el espectáculo al que asistimos inmóviles y silentes, algunos, al ver como gran parte de la ciudadanía española está siendo manipulada, bien porque se siente muy a gusto siéndolo, bien porque no se informa y le da todo igual, o bien porque es mucho más fácil vivir en estado de perpetua embriaguez mental. Reconozco que soy muy considerado al llamar idiota, al que lo es. 

No pasa un solo día sin que el tirano nos sorprenda con una nueva felonía, palabra que engloba todo tipo de acción encaminada a ocultar la verdad, enmascararla o deformarla por conveniencia interesada, la suya propia y la de los que forman y conforman su guardia pretoriana, masajistas incluidos. 

Hay que reconocer que Sánchez es un experto en la materia, materia en la que su equipo ministerial aporta palmas, mohines ridículos, gilipolleces gramaticales, necedades propias de bobos, e incluso alguna que otra soplapollez de cosecha propia o articulada por el equipo asesor habitual, para que el más gañan de todos pueda cacarearla. 

Que lo de su mujer era un clarísimo ejemplo de tráfico de influencias, a nadie le cabía duda alguna, a no ser que pertenezca al hierro sanchista donde periodistas y guerrilleros a sueldo abrevan pastan y engordan gracias al dedazo de su amo, y la cartera de todos nosotros. 

Que Sánchez sabía que su mujer estaba siendo investigada desde antes de escribir un retazo de fotonovela colombiana, seguro que esta vez también lo fusiló, era más que palmario. Se pilla antes a Sánchez que, a un embustero empedernido, tal y como hemos comprobado. Se carcajeó de la ciudadanía, de su partido, y de todos los que le creyeron, incluidos sus periodistas de cámara, sin temor a equivocarme, los más furibundos idiotas del estamento masajeador. 

Que la prensa de extrema izquierda se conforme con vocear a los cuatro vientos lo que les ordena su amo, y lo que les mueve a hacerlo, lo pregonan ellos mismos, no hace falta que lo diga yo, en todo caso quedan retratados como lo que son, idiotas con derecho a soldada. 

Sánchez se siente muy seguro, sabedor de que sus trapisondas quedarán impunes, los de su mujer también, y los de sus más cercanos colaboradores. Exactamente lo mismo que las de sus compañeros andaluces ¿Acaso es falso? No. 

¿Para esto quiere Sánchez dominar la justicia? ¿Para esto ha puesto en el TC a Pumpido? ¿Para esto ansía que sean los fiscales los que instruyan los sumarios? ¿Para esto necesita que le voten los idiotas? La respuesta no puede ser otra que el sí. En este caso como en todos ellos me limito a constatar lo evidente, no cabe otro razonamiento. Para Sánchez sí. 

Las conclusiones son aplastantes. Para ocultar este escándalo ha usado el problema terrorista palestino, es tan evidente que su sola mención asquea. Para esconder esta ignominia ha roto relaciones diplomáticas con Argentina, vomitivo. Para tapar toda la mierda que ha producido su presidencia no parará ni reparará en perpetrar cualquier tropelía, repugnante. Pero esta vez no colará, o sí, eso habría que preguntárselo a la oposición y su forma de encarar esta cadena de arbitrariedades, por decirlo de una forma fina y no querellable. La pregunta va de suyo ¿Existe vida inteligente en la oposición? Para mí y para muchos ciudadanos, obviamente no. 

Este es un gobierno desprestigiado, irrelevante y prescindible en el plano internacional. Ridículo hasta el paroxismo, impropio en cualquier estado de derecho, el nuestro empezó a dejar de serlo cuando empezó a gobernar un advenedizo llamado Pedro Sánchez Pérez Castejón ¿Alguien lo duda? Repito ¿Alguien lo duda? Gracias. 

Como definir a quién se apoya en criminales y comunistas, la hez de las cloacas europeas, después de haberlo negado hasta la saciedad. Como respetar a quién deja que sea el lumpen separatista quién redacte la ley que va a amnistiar sus delitos. Que pensar de quien hace lo que le parece y lo que le da la gana con las instituciones que ha rendido a sus pies. 

Sánchez es un tirano, un déspota, un autócrata que nunca se preocupó por el bienestar de España y sus ciudadanos, si no por el suyo propio, el de su familia y sus servidores más cercanos. 

José Díaz Herrera e Isabel Durán escribieron un libro magnífico, su título lo decía todo, “ETA, el saqueo de Euskadi”. Invito a que alguien más cualificado que yo escriba uno parecido, cambiando la palabra Euskadi por la de España. Esta vez a nadie le sorprenderá. 

 

 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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