Conversaciones en el andamio. “Atalajacalaestaca”. Por Francisco Gómez Valencia

Atalajacalaestaca

«Ahora que defienden a los moros porque matan a cristianos, en lenguaje bereber “atar a la parienta a la pata de la cama”, será atalajacalaestaca»

Mire usted, yo ya no sé si es que definitivamente nos hemos vuelto locos o al menos pretenden que nos lo terminemos de creer. Pero es que los conservadores y los moderados liberales, cada vez somos (son) más modernos.

Al mismo tiempo, los “progresisisisisimos” como diría “Papuchi” (de seguir dando mandanga), cada vez están más chapados a la antigua. No puedo más, son absurdos, ridículos y sobre todo, unos “asustaviejas”. Y claro, sus viejas y su ejército de medio mozas resentidas de mediana edad, pues eso…

  • ¡Pero vamos a ver! ¿A que señoras se dirigen? Menudas caras, menudas dentaduras, menudos pies, menudos pelos… ¡Válgame! 

Todavía tengo pesadillas por la imagen del debate (que no vio ni “el Tato”), entre “la Dolores  Montserraty la Teresa Ribera”. La nuestra (aunque a usted le mole más el calvo que tiene la voz como si se hubiera tragado una bombona de helio), siempre va bien arregladita, bien maquilladita, con su buena permanente y ese tinte que nos lleva “bien echao”, y sobre todo, esos pedazo de zapatos… ¡con unos taconazos, unos taconazos!… 

  • Menudos andamios que me llevaba “la dolores”. 
  • ¿Pues cómo eran?
  • Altos, bien bonitos, “estilizadores”, que según el corrector ni existe la palabra, pero, vosotras me entendéis…
  • ¿Y la otra…?
  • ¡Madre del amor hermoso! La otra iba en sandalias planas enseñando “to’los deos”…
  • ¿Cómo un manojo pollas?
  • ¡Hostia no te pases y no seas machista! Que la mi pobre debía tener los pinreles “helaos”, con el aire acondicionado de La Sexta. 
  • Claro, claro… 
  • La una con los andamios, y la otra que parecía recién salida de la huerta. Y luego, que si los miramos por encima del hombro, que si la superioridad moral, que si se creen esto y lo de mas allá, y tal y tal.

La de las sandalias”, que es la misma que la que llegó en bici a la cumbre del clima en Valladolid (como ya les conté la semana pasada), va este sábado y suelta (a ustedes las señoras especialmente…) ¡Que no permitan que “sus hombres” las mantengan atadas a la pata de la cama! ¡Que ya está bien de machistas! Y ¡Que no pasarán! ¡NO PASARÁN!

Y “me la puso a huevo”, o “me la dejó botando”, que es lo mismo…

  • ¡Mira! Ahora que defienden a los moros porque matan a cristianos, en lenguaje bereber “atar a la parienta a la pata de la cama”, será “atalajacalaestaca”.
  • Jajajaja. ¡Pero eso es muy viejo y muy malo…!
  • Si. Como lo de admirar y apoyar a terroristas.
  • Mira, “ahí  le has dao”. Antes contra Franco y la ultraderecha  y ahora  contra los cristianos y la ultraderecha. ¡Lo mismo tiene!
  • Para ellos, parece que si, y como “el fin justifica los medios y hay que hacer de la necesidad virtud, pues leña al mono que es de goma, y no pasarán!
  • Tan’ desataos
  • ¿Ellos? Si, pero a los demás, mejor bien amarrados.
  • ¡O atados a la pata de la cama! ¡Jajajaja!
  • ¿Te imaginas que te atara a la cama en plan Almodovar,  “la Maruja Torres”, “la Cristina Almeida” o “la Marisa Paredes?
  • ¡Jajajajaja! ¡Calla, calla… qué me va a dar “un jamacuco ” solo de imaginármelo!

Feliz día de San Justino mártir y Nuestra Señora de la Luz (que está muy cara).

Españistán a 3 de junio de 2024.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

Artículos recomendados

Deja un comentario