El arte del silencio. Por Antonio Ramírez Vélez

El arte del silencio

«Memoria del silencio, el mundo desde la colina es una recopilación identificativa y que rememora a ese gran seductor de la vida»

Un periodista hecho a sí mismo, un comunicador imposible de imitar que llevando su icónica forma de expresión hacia una colina, de la que se convirtió en su «loco«, bajó, mediante la virtud de entrevistar, a no pocos lugares recónditos del alma humana. Una amplia panoplia de personajes pasaron por ese confesionario tan excelsamente particular del que Jesús Quintero hizo su don de dialogar y que trasladó a la radio, la televisión o la escritura junto a una serie de reflexiones propias que le traspasaron en vida y para siempre.

José Luis Borges, Antonio Gala, Mario Vargas Llosa, La Pasionaria, Rocío Jurado, Iñaki Gabilondo, Ana Obregón , Chavela Vargas, Marujita Díaz o Paulo Coelho entre un sinfín de personajes de gran popularidad u otros de ámbito menos conocido e incluso desconocido pero que Quintero, al llevarlos a su mesa de disección periodística y mundana, afable, tranquila, amena e incluso humorística, inteligente y sagaz, convirtió en inolvidables.

«Memoria del silencio, el mundo desde la colina» es una recopilación, aunque parcial, identificativa y que rememora a ese gran seductor (como lo definió Raúl del Pozo) de la vida y sus múltiples ángulos. Un hombre, una voz, una razón con silencios únicos, convertido en el mito que no buscó ser, solo vivir como el mismo fue su anhelo.

Recordar aquí una de sus más memorables pensamientos hablados, es siempre regresar a esa gran comunicación que hace honor a su término: acercar personas. Dijo Jesús Quintero, el loco de la colina: «No gastes demasiadas energías en cosas que no te van a hacer más feliz ni más sabio. Da la vida gratis, si te apetece, pero no aceptes sobornos. No te dejes matar por nada ni por nadie que no hayas elegido tu mismo. Si estás en un bache, procura salir cuanto antes. No renuncies a lo que es tuyo, si no es por generosidad. No te rindas mientras te quede un cartucho de vida. Y, sobre todo, no salgas de noche, porque te pueden dar consejos«. Único e imperecedero.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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