«Mal muy mal van las universidades, si a sus alumnos se les utiliza como carne de cañón para lucimiento de sus revolucionarios en nómina».
Catedráticos, catedráticas, doctorados y otras especies difícil de catalogación. Por Antonio E.

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«Mal muy mal van las universidades, si a sus alumnos se les utiliza como carne de cañón para lucimiento de sus revolucionarios en nómina».

«La crónica de hoy, sobre el calvo y la cabra, reconozco es un pelín extraña e incluso extravagante, pero que quieren que les diga, es que España está así».

En la indefinida clase media trabajadora es donde cristalizan las apetencias por los sucedáneos, las imitaciones.

Hoy los comunistas subvencionados y progres de salón han dado otro empujoncito a Isabel Díaz Ayuso hacia la mayoría absoluta en las elecciones

Pablo Manué huele a chanchullo que echa para atrás. No entiendo que la oposición no entre a degüello con este tipo de corrupción.

Lo del género es un invento, del que viven ingentes equipos multidisciplinares, como hemos visto con los rituales machistas a precio de saldo.

Acudimos hoy a César Galicia para saludar al nuevo día, recorrer brevemente la biografía del artista y revisar alguna de sus sorprendentes obras.

Parásitos del erario: Pedro, cambia el reglamento de la Complu

Le han echado ya de la Complutense por mangonear sin permiso: Abascal es un monstruo

La Universidad Rey Juan Carlos ya está en el filo de la duda para la opinión pública e ilumina el basurero en el que se encuentran los estudios universitarios en España

Hace ahora un par de años, dedicaba a la extrema izquierda podemita unos artículos en la víspera de la concentración Vista Alegre-2

Entre las mayores causas del disparate español, el de la educación. Los malos educadores, decía Ortega, imponen sus gustos a la sociedad rebajando el nivel a límites lamentables

Muchos de los libros se encuentran descatalogados en las respectivas editoriales, por lo que no es fácil hacerse con ellos en el mercado

Documento esta mañana los retazos de mi personal conocimiento respeto a la Universidad. Esos pequeños hilos de una madeja inútil que, me temo, solo nos lleva a un enredo sin futuro. Como a esos estudiantes a los que la otra mañana vi agruparse en la calle Atocha de Madrid camino a su jornada de reivindicación en contra de la actual Ley de la Enseñanza, nacida para el fracaso en el tan angosto como miserable nido de la miseria intelectual de la educación española.