Quien entierra el pasado condena su futuro. Por Antonio Ramírez Vélez

Quien entierra el pasado condena su futuro

«Como en cada una de las entregas de la saga del comisario Brunetti, Donna Leon, se adentra en la historia italiana, en la veneciana al detalle, en su parte de negrura y corrupción»

Con esta frase identifica Donna Leon, profesora y escritora estadounidense, esta entrega, que s la número 32 de la famada serie «Comisario Brunetti«. Un lema que nunca pierde vigencia ni validez y mucho menos en los tiempos que vivimos. Tiempos de ideales perdidos, errores de pertinaz comisión y cometido, política, historia ninguneada o corrupción.
León, multipremiada y reconocida en todo el mundo por ser una de las damas de la novela negra por excelencia, no solo ofrece desde hace muchos años historias muy amenas y que atrapan, sino que viene acercando uno de los epitomes de la belleza de nuestro mundo, Venecia, con su idiosincrasia muy afilada y desde, también, la decadencia de una sociedad que ahora busca recuperar valores de siempre y esplendor algo perdido.
«Cosecharás tempestades«, que así se titula la obra, desde un hecho luctuoso del presente emprende un viaje a los años 80 del peculiar y majestuoso personaje de Brunetti. Como en cada una de las entregas de saga, Donna Leon, se adentra en la historia italiana, en la veneciana al detalle, en su parte de negrura y corrupción, como se ha dicho; en las amenazas que hoy en día pinzan a la sociedad e hila una trama que, una vez más, seduce en lectura. Pero igualmente y como es habitual adereza la historia con esa singular y bella panoplia de costumbres de Italia, sobre todo venecianas, de sus rincones, como Reina del Adriático, de su gastronomía y hábitos que le convirtieron en un lugar único en el orbe.
El crimen y el misterio saben convivir con tantas tradiciones en una comunión de agua y piedra antigua que no tiene parangón. Nunca decepciona esta escritora, por el contrario, crea la dulce adicción de pensar y esperar a un nuevo relato.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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