
«Muchos Españoles no están a la altura del Rey que tienen, un Rey que es garante de la paz y prosperidad nacional»
Creo que el actual Rey Felipe VI es merecedor de todo respeto, como persona y como Monarca. Ha tenido que aguantar mucho para poder estar en el lugar que ocupa. Ya quisieran muchos presidentes de Repúblicas ser la mitad de eficaces y honrados que Felipe VI. Incluso muchos Españoles no están a la altura del Rey que tienen. Es una opinión particular, pero es como los culos, todo el mundo tiene uno, y por supuesto es el mejor. Al que no le guste, pues que se lo opere.
Se ha criticado mucho a su padre, pero si algo tengo que decir es que en el año mil novecientos ochenta y uno, dio la orden a todas las capitanías generales de volver o permanecer en sus acuartelamientos, y no era algo fácil de ordenar. Ahora Don Juan Carlos es el Rey emérito y disintiendo de mucha de la opinión publicada, pienso que fue un gran rey, a pesar de sus pecadillos como ser humano.
El que esté libre de pecado que tire el primer argumento, como dijo un gran hombre, Jesucristo. También es y será sin duda hoy y mañana Felipe VI. Desde luego en España, funcionan las monarquías. Lo que nunca ha funcionado, ni creo que funcionen, por el carácter chuleta de mucha parte del pueblo español, son las Repúblicas, todas ellas de fatales finales.
Creo que España seguirá necesitando jefaturas del Estado, potentes y con respaldo popular, porque hay una parte del pueblo Español un tanto díscola con la paz y la armonía. Estas jefaturas potentes son las monarquías Constitucionales, con todas las garantías que les otorga la Constitución. Los que suelen romper el Estado de Derecho son individuos que creen poseer pocas plumas, para el nivel de indio que ocupan. Creen además que sus postulados están siempre por encima de las ideas de los demás, o sea gente que cree en la democracia lo justito, tirando a aceptarla “por imperativo legal”, para ocupar un nicho en el Parlamento pero que a la menor oportunidad aprovecharán para implantar otra cosa ¿una dictadura? Una como la que se podría esperar si no la para el pueblo en las próximas elecciones.
También podríamos esperar que el pueblo sea tan bobo, como para aceptar comunismo o extrema izquierda como animal de compañía, porque lo mismo que algunos dicen de la ultra derecha, igual de pernicioso es lo que se dice ultra izquierda. Incluso no sé si pero, pero creo que sí. Lo único que ha funcionado medianamente bien en España los últimos cuarenta años ha sido la Constitución del setenta y ocho y guste o no, la figura de su Majestad el Rey. Así que por lo menos a mí, me gustaría que muchos, se dejaran de estúpidas valoraciones de la realidad y de lo que piensa el pueblo Español y adquirieran el hábito de repetir como un mantra Constitución, Constitución, Constitución. Salirse de eso es un insulto a todos los que la votamos en el setenta y ocho, una gran mayoría que ahora ronda una edad de sesenta y cinco años en adelante, edad más que suficiente para peinar canas y saber además de qué estamos hablando.
Las hipotecas, se pagan con dinero, pero algunos cambios en las Constituciones, se acaban pagando con sangre. Sí, quizás por chulería y fanfarronada, pero oiga que quiere que le diga, el pueblo Español es así de bruto, ¡no le parece!, véanse los incidentes en las manifestaciones en Cataluña ocurridas desde el catorce hasta el día veinte de noviembre del mismo año, que acabaron con muchos heridos, fue casi una pre guerra civil. Los Españoles en general, no queremos esto a estas alturas de siglo XXI.
Así que a tranquilizarse toca, políticos con pretensiones, porque más vale la paz social y nacional que tener que cortarse la coleta de plumas. Y es por esto que empezaba diciendo que creo que el actual Rey es merecedor de todo respeto, como persona y como Monarca. Ha tenido que aguantar mucho para poder estar en el lugar que ocupa. Ya quisieran muchos presidentes de Repúblicas ser la mitad de eficaces y honrados que Felipe VI. Incluso muchos Españoles no están a la altura del Rey que tienen, un Rey que es garante de la paz y prosperidad nacional.

