
«No menos bochornoso ha sido el nuevo espectáculo del fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz para imponer su voluntad»
No cabe duda de que la “singular” interpretación al término singularidad que han venido dando en estos días los miembros del clan sanchista y sus corifeos, encabezados por su presimiente, ha superado la imaginación más expansiva de las mentes más seguidistas.
Suelo ser proclive a utilizar nuestro gran Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el conocido DRAE, para precisar el significado de algunos términos que utilizo en mis análisis/desahogos de la actualidad política. Algo parecido hacía Luis del Val el martes, en el programa de Carlos Herrera en COPE. Y como no lo voy a expresar mejor, copio con su permiso lo que decía al respecto: «En la primera acepción, dice “adjetivo: solo, único en su especie”. Y, en la segunda, lo define así: “adjetivo: extraordinario, raro o excelente”. Con objeto de despejar mis dudas, me he ido a consultar los sinónimos que adjudica la Real Academia al término “singular” y son, entre otros, “extraordinario, excepcional, irrepetible, único, excelente, particular, especial, original, notable…señero…”, etcétera». Los aplica con su fina ironía a lo que sería la fiscalidad catalana y, por extensión, concluye que «los socialistas que tengan domicilio en Andalucía, Cantabria, Canarias, Castilla, Extremadura, Valencia, etc., ya saben que su fiscalidad, en cambio, será ordinaria, corriente, común y vulgar, adecuada a la categoría en la que queda clasificada su autonomía».
Ya se encargaba el propio Pedro I el Mentiroso y Felón mayor del Reino, en unos de sus habituales cambios de opinión, esta vez en otro de sus medios afines, semimedios los llamaría yo, porque sólo se prestan al socialcomunismo y al nacionalismo periférico, en lugar del término pseudomedios que utiliza el presimiente para los que no se pliegan a su mensaje y lo critican. Decía en La Vanguardia sobre esa financiación a la carta que ”Es factible, en el sentido de que nosotros, además, eso lo hemos firmado en el acuerdo de mi investidura con ERC. Por tanto es compatible mejorar el sistema de financiación autonómica desde el plano multilateral y al mismo tiempo articular una financiación singular en un territorio tan importante como es Cataluña” (sic). Pero no lo explicaba, porque no es fácil, claro. Le duró poco su prédica porque la fugada de ERC, Marta Rovira, lo volvía a la cruda realidad dejándole claro que seguía en manos del nacionalismo separatista y que para apoyar a Salvador Illa, no quiere sólo una financiación singular, sino un concierto económico como los del País Vasco y Navarra: “Esto quiere decir la financiación singular. El concierto económico que reivindicábamos y que reivindicamos desde hace tanto tiempo. No quiere decir que aceptaremos algunas singularidades en el marco de la financiación, en función de lo que los demás estén dispuestos a aceptar o asumir, porque nosotros no podremos tener nunca la perspectiva del gobierno español en esta negociación sino la de las necesidades de nuestro país”. Y apostillaba un poco más: “Cataluña no puede ser la tercera en aportar recursos y la decimocuarta en recibir recursos. Y deseo ponerme a trabajar cuanto antes para solucionar este asunto, para contribuir a solucionar este asunto. Insisto, no son privilegios, son cuestiones de justicia”.
Por su parte, José María Aznar, que no se resigna a dejar de reaparecer de vez en cuando, puso el grito en el cielo para decirnos la obviedad que se desprende de ese “singular” trato a Cataluña a cambio de siete votos de Junts y otros 7 de ERC, “Que además de todo lo que ha hecho hasta ahora…, muchos millones de españoles, vamos a pagar el golpe de Estado… y a financiar también la irresponsabilidad administrativa de los gobernantes separatistas catalanes”, que apostilló con una gran verdad, no menos obvia: “Porque una de las características del nacionalismo separatista catalán, es que son, administrativamente, totalmente incompetentes”. En definitiva, el socialcomunismo que asaltó el poder en 2018, sigue a lo suyo en su tarea de colocar a los españoles a ambos lados del muro que viene levantando Pedro el Albañil y provocando reacciones como las de su socio aragonés: “Si Cataluña tiene una financiación singular y Aragón no, Xunta Aragonesista no podrá dar apoyo parlamentario”. Que, como las de su barón castellanomanchego, Emiliano García Page se queden en eso, palabras, nunca acompañadas por acción alguna que ponga en riesgo la continuidad del autócrata de la Moncloa, porque fuera hace mucho frío. Tampoco Felipe González quiso faltar a la cita: “Quien quiera cambiar la financiación tendrá que cambiar la Constitución”, pero sigo votando a Fray Perico.
Sigue doliéndole la cabeza a Pedro Antonio con el tema de su mujer tras otra providencia del juez Peinado reiterando que Begoña Gómez sigue estando investigada. Después de la sospechosa petición de la fiscalía europea y entrega parcial de diligencias, mantiene la citación de la amiga de Barrabés para el próximo 5 de julio, porque hay dos bloques de la causa en su poder, uno de ellos sobre su relación con la empresa Globalia y la mediación de ésta con Venezuela para que el régimen chavista devolviera dinero a Air Europa. Lo mismo que esa relación con la Universidad Complutense, en su sobrevenida actividad docente, coincidiendo con su llegada consorte, en la que se presentaba como “conseguidora” especializada en explicar cómo se pueden pedir fondos económicos precisamente al gobierno presidido por su marido: “Hola, mi nombre es Begoña Gómez, soy la directora de la cátedra de Transformación Social Competitiva y quiero presentarte la única titulación universitaria de postgrado en Dirección de captación de Fondos públicos y privados, para organizaciones sin ánimo de lucro. Si quiere ser un profesional, un profesional en fundraising –por cierto, con una pronunciación inglesa bastante lamentable–, es el momento. Te esperamos”. Cuando menos, una “actividad” bastante alejada de un comportamiento mínimamente ético.
Mención aparte merece la nueva demostración de la dependencia del gobierno del Tribunal Constitucional con mayoría de miembros que formaron parte del Gobierno. Como ‘proféticamente’ avanzaba en su mitin del fin de semana: “No somos ingenuos. Tampoco hemos sido ni soy yo el primer presidente socialista que ha sufrido y ha sido objeto de ese ataque, aquí tenemos también, ahí está Magdalena Álvarez, exministra malagueña, el vil ataque de la derecha y ultraderecha durante muchos años”, el amigo Cándido –una paradoja ese nombre– Conde Pumpido y sus compinches socialistas proponen eliminar la pena de nueve años de inhabilitación a la condenada por el caso de los ERE. Lo hace en base a un borrador de sentencia redactado ‘casualmente’ por la magistrada izquierdista Inmaculada Montalbán, también casualmente galardonada por José Antonio Griñán –el jefe de la perdonada– la Medalla de Andalucía en 2012. Tal vez el próximo exonerado en estas “casualidades” de la política.
No menos bochornoso ha sido el nuevo espectáculo del fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, que ha reunido a la Junta de Fiscales –la mitad progresistas, que sólo son el 10% del total– para imponer su voluntad de que se aplique la amnistía incluso a los delitos de malversación. En una votación que arrojó un pobre resultado de diecinueve a diecisiete se impuso su felonía, con su voto y el de su madrina, Dolores Delgado, que votó también aprovechando que el gobierno no ha ejecutado todavía su suspensión como fiscal, sentenciada por el Supremo. Menos mal que son los jueces los que tendrán que interpretar la Ley de Impunidad judicial, y por eso el autócrata tiene tanta prisa en controlar el Poder Judicial, que volvió a ser protagonista en el rifirrafe semanal en el Congreso, que llaman “control al gobierno”. Una sesión, la última, en la que nuestro prepotente primer ministro anunciaba su próximo objetivo: “Este gobierno va a hacer un plan de regeneración democrática, señoría, durante los próximos tres años. Yo entiendo que se le haga larga la legislatura, pero este gobierno va a adoptar esa regeneración democrática. Nosotros vamos a garantizar que se cumpla la Constitución Española, con ustedes o sin ustedes”, tras escuchar de Alberto Núñez Feijoo que “Usted, ya empieza a ser incompatible con la regeneración”, sobre lo que no hace falta comentario alguno.
Se cumplieron diez años de la coronación de Felipe VI tras la abdicación de Juan Carlos I, ¿forzada? por las polémicas conocidas que ahora no vienen al caso. Un rey educado en democracia para defender esa democracia. Un rey que juró una Constitución y al que, entre unos y otros y las costumbres constituidas en normas, le han dejado un marco mínimo, que va poco más allá de la representación institucional, sobre lo que ya escribí la semana pasada y tampoco toca insistir ahora. Lo que sí le tocó heredar es un sistema que hasta entonces se caracterizó por un bipartidismo más o menos funcional que empezaba a ser pluripartidista trufado de populismos y en el que las sumas de intereses partidistas, con una polarización cada día más radical, prevalecían sobre los intereses generales de los españoles, pero tampoco me puedo extender en esto aquí y ahora. En un ambiente marcado por el Sanchismo y sus socios que impiden que la no pierde la oportunidad de evitar que la princesa Leonor sea declarada hija adoptiva de Mallorca mientras permite que en Navarra acusen de corrupta a la monarquía, el Rey supo estar en su sitio aquel del 3 de octubre de 2017 tras el golpe catalanista del 1 de octubre, recriminándoles que: “Con sus decisiones, han vulnerado de una manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado». Y en su discurso de aniversario le dejó un recado importante al que tuvo la desfachatez de acudir al acto con su esposa, investigada por presuntos delitos de corrupción y tráfico de influencias, que no se dignaron a inclinar la cabeza en el saludo: “Durante estos años, el servicio, el compromiso y el deber han sido los pilares de mi desempeño como rey. Por ello, ‘servicio, compromiso y deber’ es el lema que he elegido para este aniversario”. Tres valores que desconoce el susodicho, como ha acreditado desde que llegó arteramente al gobierno en 2018, manipulando una sentencia y que también debió atender otro de los mensajes que dejo Su Majestad: “Siempre he creído en la importancia de ser coherente con los compromisos asumidos. Implica esforzarse en escuchar, en discernir lo que es correcto de lo que no lo es, en actuar de forma responsable con ese discernimiento, asumiendo incluso el coste personal que ello pueda conllevar». Justo lo contrario de lo que hace el personaje de la Moncloa. Tampoco le vendría mal lo que le decía ayer Isabel Díaz Ayuso: “Presidente, todos somos iguales ante la ley, usted y su familia también”.
Quiero hacer un breve comentario sobre la nueva trampa del gobierno, que ha colado una enmienda en la ley de paridad con la que reduce capacidad al Senado para vetar el techo de gasto en un apartado que dice que, si el Senado veta el techo de gasto para los presupuestos, el texto volverá al Parlamento y podrá ser aprobado allí por mayoría simple. Una prueba más del más que cuestionado papel de la Cámara Alta, siempre a merced de la Baja, parece. Todo, al más puro estilo podemita que adelantó PabLenin Iglesias: Tomar las administraciones a fondo, con personal afecto, subyugar por completo a la fiscalía general hasta hacer del fiscal un títere ridiculizado, controlar el constitucional, usar el CIS para servicio del partido y amenazar a jueces y periodistas.
Termino con la controvertida visita no oficial del presidente argentino, Javier Milei, que tanto ha molestado al gobierno y a sus voceros, que llamaron medalla fake a la que le impuso la presidente de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Destacable fue el comentario del, este sí, singular mediocre, Pachi “Nadie” López: “No creo que le haya entrado de repente un amor intenso por el pueblo de Argentina. Creo que lo hace por jorobar y me parece que gobernar por jorobar –me parece que invirtió el orden, pero no es de extrañar en esta ‘eminencia’–, no se merece el pueblo de Madrid”. Unas reacciones que no se produjeron cuando recibieron esa misma condecoración Daniel Noboa, presidente de Ecuador, Juan Guaidó, expresidente del parlamento de Venezuela, Apostolós Tzitzikostas, expresidente del comité europeo de regiones y Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania. Claro que estos no se despacharon como el jefe del Estado del país hermano: “El cobarde mandó a todos sus ministros a insultarme”. Ni respondido así cuando le preguntaron ¿Quién es el cobarde? “Sánchez. Lo arrancó con este del transporte y después, como yo no le respondía, muy cobardemente, mandó a las mujeres a agredirme para después tildarme de misógino y como no contesté, entonces ya se sumó él. Está avanzando sobre la libertad de expresión… Está claro que es el modelo de Maduro el que está aplicando”. Díaz Ayuso le dedicó, entre otras, estas palabras: “Para muchos, el miedo a perder el poder es mayor que las ganas de lanzarse a cambiar lo que no funciona y gobernar desde la verdad, tratando a los ciudadanos como adultos. Presidente, que Argentina y España, que nuestras regiones y ciudades, nunca rompan sus vínculos históricos, que están por encima de todo”. Y Milei le respondió con un moderado comentario que supone todo un aviso a navegantes: “Voy viendo Madrid, es tan hermoso, no dejen que el socialismo les arruine la vida, es la consigna. Nosotros venimos del futuro a contarles una historia que es deseable evitar. Es la historia del daño y la decadencia que causa el socialismo. Porque no es necesario tener que llegar a una situación tan extrema como la que llegó Argentina”. Pero no pudo evitar una pequeña alusión a su “amigo”: “Cuando hablaba de las porosas manos de los políticos, digo quizás no es la del político directamente, quizás es la de un hermano… la de la pareja… o lo que fuera, ¿no? El que quiera entender, que entienda”. Y remató con una gran frase de Hayek: “Si los socialistas entendieran de economía, no serían socialistas”.

