Naturaleza y pasiones. Por Antonio Ramírez Vélez

Naturaleza y pasiones.

«Esta gran narración fue escrita por Delia Owens que tras una dilatada vida como zoóloga y etóloga, a la edad de setenta años realizó este canto a la Naturaleza»

Es más que seguro que estamos ante una de las grandes novelas americanas de este siglo XXI. Una oda a la Naturaleza, con sus secretos y misterios, su fortaleza y belleza. También ante una epopeya acerca de lo grandioso que pude encerrar un ser humano, especialmente, cuando es sometido a situaciones extremas y saca lo mejor de sí mismo.
«La chica salvaje«, que así se titula esta obra monumental, aclamada y situada en ese lugar de privilegio de la gran literatura, es el relato de las pasiones que rodean la vida de una niña abandonada por su familia, y posterior joven, en las desoladas marismas de la costa de Carolina del Norte. La lirica de su prosa enmarca las tremendas vicisitudes de Kia, la protagonista de esta historia, para sobrevivir en una inhóspita región, pero que a la vez le ofrece y se le abre para el descubrimiento y conocimiento de la naturaleza salvaje que encierra. Es esa propia naturaleza la que va moldeando el crecimiento y vivencias de Kia que, con el comienzo de su relación con otras personas la zona descubre los misterios del ser humano, sus pasiones y le van conformando en un ser único madurando desde los sentimientos, unos de felicidad u otros de decepción.
En el transcurso de esa madurez, que no abandona la belleza por su lado salvaje, se ve inmersa en un oscuro hecho que condiciona su devenir. Esta gran narración fue escrita por Delia Owens que tras una dilatada vida como zoóloga y etóloga, a la edad de setenta años realizó este canto a la Naturaleza y a las pasiones humanas  contando la vida de una pequeña en su camino a ser adulto y que desde su precariedad avanzó a la fortaleza a partir de su curiosidad y amor por el entorno natural que le acogió y le desveló los infinitos secretos de la tierra, el aire y el mar. Sencillo y extraordinario relato.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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