«El corazón de las tinieblas». Por Teresita Ávila

«Aquella tierra no parecía terrenal. Estamos acostumbrados a verla en su forma civilizada, domesticada, pero allí, allí el monstruo está en libertad. No, aquella tierra no era de este mundo, y los hombres eran… No, no eran inhumanos. Y, ¿saben ustedes?, la sospecha de que no fueran inhumanos era lo peor. Se le venía a uno a la cabeza lentamente. Aullaban, y saltaban, y daban vueltas, y ponían caras horribles; pero lo que te aterraba era pensar que, como tú, eran humanos, la idea de que guardabas un remoto parentesco con aquella exaltación salvaje y apasionada. Desagradable, sí, era muy desagradable; pero si eras lo bastante hombre, acababas por admitir que había en ti, aunque no fuera más que la débil huella de una reacción ante la terrible franqueza de aquel alboroto, la leve sospecha de que aquello poseía un significado que tú —tú, que tan alejado creías estar de la noche de aquellos primeros tiempos— podías comprender. ¿Y por qué no? La mente del hombre es capaz de todo, porque en ella está todo, tanto el pasado como el futuro…»

  1. Conrad, El corazón de las tinieblas.
El corazón de las tinieblas

Imitación a la vida¿es realmente el arte el que plasma a la vida, o es la Vida quien, en palabras de Oscar Wilde, imita al Arte? La sombra de la duda se derrama al abordar semejante cuestión. En verdad hay una correspondencia, una utilidad entre ambas ya que sin ella sería limitado lo que contiene el significado de ‘civilización’, la necesaria adaptación de los lenguajes a los tiempos priorizando la comprensión, como sucede en el paso de la narrativa al cine y, con toda naturalidad, de un contexto a otro —sirva como muestra la extraordinaria Apocalypse Now realizada por Francis Ford Coppola— para desbrozar lo inextricable en un mundo en el que conviven, a veces inarmónicamente, lo simple y lo complejo. Esta batalla singular se viste con diferentes ropajes según la conveniencia. Predominan el rojo sangre y el verde. La guerra sigue siendo un seguro método para instalar en el miedo permanente al mundo entero [1]. El horror ante las masacres y las torturas infligidas a seres inocentes se borran, se silencian o se televisan dependiendo de las circunstancias. El genocidio de Ruandalas guerras yugoslavasinvasión rusa de Ucraniacrisis fronteriza armenia-azerí de 2021-2023, por citar solo algunos episodios dramáticos, constituyen el ejemplo de la imposibilidad de una paz duradera, del triste sino de nuestra especie en la que se revela su esencia hecha de barro, de indignidad.

El otro color predominante es el verde y —como ya advirtió Rosa Koire en su obra Behind the green mask (Detrás de la máscara verde) publicada en el año 2011— a pesar de su vitamínica y tranquilizadora apariencia, esconde venenosas intenciones: la principal de ellas consiste en la redefinición de la propiedad privada, un modelo obsoleto del que hay que desprenderse, que obstaculiza el verdadero progreso dada la incapacidad de los particulares para resolver con eficiencia las cuestiones de la tierra y, por ende, se derivaría la necesidad de que una administración superior arbitre su organización. La finalidad, más o menos transparente, es reconducir las sociedades de lo que denominamos ‘primer mundo’ hacia un modelo neocolonial en nuestro propio territorio. Aquello que estaba bien visto y tolerado en épocas pasadas —el colonialismo, los protectorados, la atroz división entre seres humanos— se verá aquí dentro de no mucho tiempo y se impondrá como solución a una o varias crisis, de las tantas diseñadas desde arriba. Así, puede leerse en la obra Stakeholder Capitalism: A Global Economy that Works for Progress, People and Planet (Capitalismo de partes interesadas: una economía global que trabaja para el progreso, las personas y el planeta) coescrita por Klaus Schwab y Peter Vanham en 2021, donde encontramos lo siguiente:

El capitalismo de stakeholder es una forma de capitalismo en la que las empresas buscan la creación de valor a largo plazo teniendo en cuenta las necesidades de todas sus partes interesadas y de la sociedad en general. [2]

La interrelación entre los diferentes retos que atañen al desarrollo tiene ahora una dimensión global que debe ser atendida con nuevos planteamientos:

El planeta es, por tanto, el centro del sistema económico mundial y su salud debe optimizarse en las decisiones que tomen todos los demás interesados.

Desde luego, para la comprensión de las transformaciones que se avecinan nada mejor que escuchar íntegra, si se desea, la intervención que Klaus Schwab, presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, hizo en Dubai, la ciudad de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) elegida como sede de la Cumbre Mundial de los Gobiernos en 2016. Klaus Schwab, advirtió a los gobiernos que la revolución tecnológica y de innovación se avecinaba como un tsunami, por lo que era mejor que estuvieran preparados para ella.

 

Pero esta capa verde que todo lo cubre apuesta por una forma de revolución, la cuarta, una nueva era que pasa por la fusión de todos los segmentos que afectan tanto a lo físico-biológico como a lo tecnológico-digital [3], es decir, la integración de todas las esferas sociales que necesariamente supondrá un reto no solo individual —nos cambiará a nosotros— sino que tendrá un impacto superior puesto que concernirá a los gobiernos, cuyo modelo jerárquico tradicional será sustituido por otro innovador, adaptado a los nuevos tiempos de forma semejante a como lo hacen las plataformas y aplicaciones de mayor éxito, generando un compromiso, un vínculo entre ellos y los ciudadanos. En apariencia es un cambio ventajoso. Visto de cerca implica deslizarse por una pendiente resbaladiza y engañosa que utiliza las palabras a su favor al decir que el talento sustituirá al capitalismo y que la educación no se limitaría tan solo a una etapa, sino a todo un recorrido a lo largo de la vida. ¿Reeducación, acaso, si no se acepta?

¿Y cómo llevar a buen puerto esta transición, cómo resolver retos tan profundos a la velocidad que desean, sin resistencia? ¿Cuál será el interruptor que apague el viejo sistema y dé la señal de encendido al nuevo? No hay una respuesta sin riesgo: la modificación de las sociedades, de su componente étnico, el borrado de Europa a través de la supresión de las naciones siguiendo un cuidadoso programa de reinicio. Esta muerte lenta ya fue vaticinada por la célebre periodista Oriana Fallaci en sus escritos con títulos que son un grito desgarrado [4]. La italiana habla de un colonialismo invertido, de una «cruzada al revés», al referirse al fracaso del multiculturalismo que se evidencia en la implantación de prácticas ilegales en Europa, como es el caso de la mutilación genital femenina [5].

Desde el punto de vista jurídico, hay un difícil equilibrio entre lo que reta a la unidad social (homogeneidad) con la diversidad cultural (heterogeneidad) para así tratar de buscar los fundamentos de una sociedad multicultural [6]. El autor del texto, Mario Ruiz Sanz, define el concepto de la siguiente manera:

El multiculturalismo es una aspiración global para conseguir sociedades democráticas de soberanías múltiples. El reconocimiento recíproco de las culturas existentes en el mismo territorio debe suponer la incorporación a nuestros sistemas jurídicos de aquellos medios y estructuras que permitan la existencia de colectivos que puedan desarrollar otras normas diferentes a las existentes; esto es, el Estado multicultural debe garantizar el fortalecimiento de los vínculos comunitarios mediante normas jurídicas que protejan las distintas culturas que conviven en un territorio.

Una visión diametralmente opuesta es la esgrimida por Douglas Murray en su obra La extraña muerte de Europa. Inmigración, identidad, Islam [7]. La espinosa cuestión sobre la falta de integración que contribuye a la disolución de la idiosincrasia europea es observable en este párrafo:

La creencia más importante en Europa, que Murray formula como la fe en el progreso humano, se ve entonces en riesgo ante la llegada de migrantes con una cosmovisión diferente. En consecuencia, la crisis no es solo migratoria, es también una crisis existencial. Mientras Europa pierde la fe en sí misma, aquellos que no se adhieren a la cultura local, sino que pretenden imponer su propia cultura, aumentan la desconfianza entre los europeos.

En conclusión, lo que se halla dentro del corazón de las tinieblas —sombrío donde los haya— de una cúpula hostil para el mundo y sus habitantes, que tiene proyectos sumamente ventajosos para ellos, y que no dejará resquicio alguno para la réplica, es incomprensible. ¿Cómo creer, si no, en el diseño de un plan tan oscuro, de la demolición controlada de siglos de arte y civilización?

De pronto, sólo un mal sabor            

de… ¿boca?               

¿El amanecer?                       

-¿Somos

el primer hombre?-               

Tierra,

¡te cogimos tu embuste en tu traslumbre,                

en tu trasombra, -antes                    

de que saques el sol para cegarnos,             

ya sin la venda llena de estrellas!-               

 

    Por toda tú,            

trasparente de engaño,                    

se ve lo negro de esa nada                

llena de piedras mitad rojas,             

mitad negras, -juego triste               

de ¿verdad? y ¡mentira!-                  

 

    ¡Soledad! ¿Soledad?

(Juan Ramón Jiménez5 y 1/2 de la mañana -fragmento-)

 

NOTAS_____________

[1] Enlace a los conflictos bélicos de los siglos XX y XXI (Wikipedia):

https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Conflictos_b%C3%A9licos_del_siglo_XX

https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Conflictos_b%C3%A9licos_del_siglo_XXI

 

[2] https://www.funcionpublica.gov.co/documents/418537/38189006/2021-02-04_Traduccion_capitalismo_stakeholders.pdf/eab3f2d1-d9f9-2d0d-4a56-8eba809dfaed?t=1612479649097

 

[3] El 9 de diciembre de 2023 la UE ha llegado a un acuerdo sobre reglas para una IA confiable:

https://www.europarl.europa.eu/news/es/press-room/20231206IPR15699/artificial-intelligence-act-deal-on-comprehensive-rules-for-trustworthy-ai

 

[4] Destaco algunos:

  1. https://www.abc.es/internacional/abci-fallaci-califica-europa-eurabia-provincia-islam-200404040300-962802766988_noticia.html
  2. https://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2016-09-17/despertaos-fragmento-de-la-rabia-y-el-orgullo-5844046/
  3. https://laicismo.org/data/docs/archivo_388.pdf

 

[5] https://www.unav.edu/web/global-affairs/epitafio-al-multiculturalismo

 

[6] La cita corresponde al artículo de Mario Ruiz SanzSociedades multiculturales y sistemas jurídicos: intersecciones y confrontaciones.

https://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/22445/DyL-2015-32-%20ruiz.pdf

 

[7] Los fragmentos citados de Murray han sido extraídos de la reseña de María Gabriela Fajardo con el título Epitafio al multiculturalismo, publicada por la Universidad de Navarra:

https://www.unav.edu/web/global-affairs/epitafio-al-multiculturalismo

Teresita A.

Mi nombre tiene una historia detrás. La culpa no fue del cha-cha-chá -como cantaba Jaime Urrutia- sino de un "accidente burocrático". Nací en Logroño y pasé mi adolescencia en un lugar de cuyo nombre siempre me acordaré. Mis banderas son el humor cervantino y la retranca de Miguel Delibes -a quien tuve el honor de conocer, ya que soy autora de un libro cuya fuente exclusiva es su obra: Fórmulas de tratamiento en la narrativa de Miguel Delibes-. Las vocaciones -al contrario que las casualidades- existen y se persiguen, como los sueños. Y los míos siempre tuvieron en el foco darle a la tecla y escribir. Además, ejerzo como profesora en un instituto vallisoletano.

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