Te escribo, bella Oriana Fallaci en este día de luto desde este occidente para ser olvidado

Te escribo, bella Oriana, en este día de recuerdos desde este occidente para ser olvidado. Lo estarás viendo, mia cara, lo sé, en esa eternidad católica a la que llegáis las almas ateo-cristianas y limpias. Bueno, ya lo viste aquí, y muy claro, desde la lucidez caliente de un alma que se definía en orgullo y rabia. Lo denunciaste hasta el final, en el último hospital, Vía Crucis vital de luz última, y en cuestión de horas le falto tiempo a tu occidente amnésico, traidor y viscosillo para responderte mandándote al ostracismo

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