
¿Os acordáis de los de la ceja? Si, esos que apoyaron a Zapatero, como Miguel Ríos, Ana Belén, Víctor Manuel, Almodóvar, los Bardem, etc., multimillonarios que ahora están callados como putas blanqueando la Dictadura más Criminal de Sudamérica y apoyando a un Psicópata. ¡Dan asco!
(a)
Cuentan, las malas lenguas, que ZP ha finado;
parece que se le desplomó encima su mina de oro:
-Es lo único que realmente puede explicarnos
que no se dejara ver junto a su amigo El Puto Tirano
para reafirmar su presidencia y darle público apoyo.
(b)
(Bien es cierto que hay algunos pelín más avisados
que temen haya al fin flaqueado en su contumaz ‘idolatría’:)
-Para mí que, a la vista de tamaño ‘desaguisado’,
al odioso dictador, desafiante y valeroso, se ha enfrentado,
(c)
y, Maduro, de un simple collejón le ha empotrado
contra algún recoveco interno de su tortuosa mina.
Y ya luego, volarla toda ella a sus esbirros ha ordenado,
y, a modo de epitafio -para alguien otrora por el tan amado-,
(d)
un pasquín con Putin y otro con Chávez mandó colocar sobre las ruinas:
-¡Y ya podéis largaros; que no vea a nadie mearse encima!
(Modestamente, ningún extremo yo descarto;
ni que se haya largado con una miss venezolana a las islas Filipinas.
(e)
Con todo el oro que le habrá arrancado a su mina, claro;
que, falto de él, a buenas horas una bella miss habría encontrado,
sino, acaso, alguna ‘princesita’ que dio en pirarse de alguna mancebía.
¡Qué alma limpia y noble de corazón por ventura seguiría
(f)
a tipejo tan horripilante y tan siniestro; a semejante ruina!
Cuando por primera vez fue a Venezuela para darle coba al tirano,
no fue a su contacto que se le corrompió el alma: ¡la llevaba ya podrida!
¡Y siete eternos años le sufrimos acá como Presidente, sin embargo!
(g)
¿Y cuántos atormentados años habremos soportado
a Pedro Sánchez, cuando al fin decidamos largarlo?
¡Jamás pensé que fuese, el pueblo español, tan masoquista!
Y que amase tan poco a su nación, para decirlo alto y claro:
(h)
Preferimos hacerle el juego a separatistas… y a putos comunistas,
que de todos nosotros, día tras día, se están cachondeando.
De todos nosotros… y de tantísimos hermanos
de lengua que por motivos políticos a España migran.
(i)
Como tantas veces en la atribulada historia del ser humano,
un solo hombre lleva a millones al matadero por decirle amén… al diablo!
Seguimos incapaces de reconocer a Satanás.
Y no porque en modo alguno le intuyamos;
sino por cuanto siguen siendo demasiados
(j)
los q no se atreven a mirar debajo de su disfraz.
¡Con lo fácil que nos resultaría el desnudarlo!
Pero de enfrentar semejante desnudez no todo el mundo es capaz:
ello a menudo equivale a dejar a nuestra propia alma… sin ‘taparrabos’.
(k)
Y es así que la débil razón humana una y otra vez se autoengaña:
Que triunfe lo más abyecto y servil de nosotros mismos dejamos.
Siempre fue, en efecto -y muy en contra de lo habitualmente pensamos-,
un acto realmente heroico alcanzar el libre albedrío o la libertad humana.
(l)
Y es que, como el diablejo Sánchez sabe muy bien,
a menudo El Mal se nos antoja mucho más ‘guapo’;
y sólo aquel que tiene arrestos para mirar ‘debajo’
sabe que no lo querría… ni para un bazar de ‘todo a cien’.
¡Qué fatigoso resulta el raciocinio humano; cuánto trabajo!
(m)
Razonar lo menos posible: ¡He ahí lo más fetén!
«¡Sí, señor -dice, raudo, El Diablo-; así se habla; AMEN!»
Hasta latín sabe, Lucifer, si con ello puede mandarnos al puto carajo.
¡Y cómo ‘engorda’, a nuestra costa, él!
