
«Si España deja de ser una y va cuesta abajo hacia la miseria, ya saben ustedes quién es el responsable, ese que se cree el gran Yoyó»
Si quiero ser sincero conmigo mismo, la verdad es que, no me creo ni por asomo que la fuga del huidizo Puigdemont, no estuviera previamente pactada con el gobierno de la nación, o que está circunstancia no fuera en parte sabida y pre consentida. Muy nefastas tienen que ser la policía española y los Mossos de Escuadra catalanes para que se les escape un personaje buscado, archiconocido, y que no pasa desapercibido, en una reunión multitudinaria, como fue esa en la que desapareció como por arte de magia o de birlibirloque, expresión que le gusta a mi amigo el editor de La Paseata.
Él, que pretende llegar a ser el muy honorable presidente de la Generalidad de Cataluña, desde luego suele hacer más ruido que un elefante en una cacharrería, cuando aparece, porque él lo vale. Que yo sepa las artes escapistas de la magia, son solo eso, artes, técnicas de la apariencia, de la simulación, etc… En una España cuyo valor y concepto pasa por una nada en la mente del actual presidente del gobierno, que cree más en una España Federación de Estadillos, pequeños y mal avenidos, que en cualquier valoración como país, queda reducida a la nada, más absurda, y a la negación de la españolidad.
Estos supuestos estadillos desde luego nada tienen de solidarios unos con otros y propagan el deseo de desaparición como grupo generador de un estado Europeo, en el que él no debe creer nuestro Presidente del gobierno, salvo quizás para poder optar a ser presidente del parlamento continental, porque él lo vale. El resto de Españoles solo somos unos ignorantes comparsas bobalicones de los que hay que pasar para mayor gloria de su persona, como “gran Yoyó”.
La verdad, la realidad, es que este personaje, me tiene hasta los… corvejones, y no por ser a priori un nefasto presidente que ya es decir, vamos peor que el horripilante Zapatero. No sé como lo pusieron en el puesto de Secretario General los militantes de su propio partido. Pero al presidente del Partido Popular señor Feijóo, no lo quieren apoyar los independentistas por razones evidentes. Feijóo, no es persona que asuma “meriendillas” de hombres de diferentes colores, digamos de políticos caraduras, los llamaría yo siendo benévolo, por no considerarlos destroza estados nacionales, sino por “papanatas” creídos y provincianos.
Qué mejores estados que unos pequeñitos, enfrentados comercialmente y nulos como fuerza política y económica en una Europa grande, libre y unida. Pero ¿Quién soy yo para poner en solfa los deseos de los españoles? De algunos españoles que, a mi me parece, gastan todavía boina comarcal y provinciana donde las haya. No, no puede ser ni existir una España Europea, todavía el pueblo español no se ha hecho intelectual y políticamente merecedor de alejarse del provincianismo elemental y básico. Proliferan por aquí egos pequeños insolidarios que, solo creen que lo mejor y único es lo suyo. Creen que no hay nada más allá de sus fronterillas comunales y por eso están pagados de sí mismos, cuál paletos adoctrinados por serpientes de cascabel político. Y nada, que el pueblo español no aprende de su historia, poca memoria tiene, no me extrañaría que fuera de nuestras fronteras nacionales nos conocieran como unos tocapelotas territoriales de poca monta y por supuesto nada Europeos.
Nos falta grandeza para ser universales, como lo fuimos antaño. Se perdió la nobleza, soberbia, y grandeza de otras gentes de otros tiempos. La grandeza se mide por la capacidad de renunciar a lo propio, cuando somos conscientes de que hay lugares, gentes y temas que nos ganan por la mano en cualidades, sobre todo intelectuales y políticas. Es por todo esto, por la pequeñez de muchas mentes vaciadas de expectativas, por lo que seguimos a la cola de una Europa que valora a sus gentes y territorios frente a los poderes externos, máxime cuando esos poderes exteriores están basados hoy en día en los económicos, frente a potencias nacientes como China, y es un ejemplo.
¿Qué vale un Puigdemont cuál sea, apellido apenas conocido fuera de nuestras fronteras? ¿Qué vale el mandato sobre pequeñas comunidades sin la fuerza de una nación en un mundo interconectado de todo tipo de maneras? Tengan en cuenta que ignorar todo esto es lo que puede hundirnos en la miseria, no en una sin remedio, claro está, pero si en una que genere años de futuro ignorado de nuestro país. Recuperar la fama y la estima exterior cuesta años de trabajo. Si en un futuro próximo, España va de eso y cuesta abajo, ya saben ustedes quién fue el responsable, ese que se cree el gran Yoyó.
Por todo esto, si quiero ser sincero conmigo mismo, la verdad es que, no me creo ni por asomo que la fuga del huidizo Puigdemont, no estuviera previamente pactada con el gobierno de la nación o que está circunstancia fuera en parte sabida y pre consentida por nuestro gran Yoyó.
