
«Nada de lo que Sánchez está perpetrando, venía en su programa político, sino que lo ha venido aplicando para satisfacer sus necesidades coyunturales»
Escribía Rubén Amón que el sanchismo, más que un monstruo de siete cabezas, es el mejor reflejo de un modelo de supervivencia política que ha socavado las instituciones españolas, desahuciado el PSOE, y aplastado los principios y la verdad. Literal. A mi modesto entender se ha quedado corto, pero viniendo de quién viene, es más que suficiente.
Decir que nunca tantos obedecieron con tanto servilismo a tan poca cosa, resulta tan obligado, como esclarecedor. Quizá se deba a que en dicha izquierda solo quedaban los escombros de lo que un día fue un partido, digamos, más o menos “presentable”, pero ni eso quedó de aquél, tras el desquiciante paso de Zapatero. Qué falta de ideas tiene que tener esa agrupación de desarrapados morales, como para que unan sus destinos, tanto personales como políticos, a un sujeto, cuya única ocupación conocida es la de agarrarse como una lapa al cargo de presidente del gobierno de España, cargo para el que, a todas luces, está moral y éticamente incapacitado.
El que gobierna buscando su solo interés, el de sus familiares, y el de su partido o agrupación de acólitos, nunca podrá aspirar al respeto de los gobernados, sino a su desprecio, incluyendo el odio, como única válvula de escape para los que tienen que soportar a tan repugnante y vomitivo personaje. Tanto es así que, siendo el puto amo de España, no puede salir a las calles, so pena de recibir un aguacero de salivazos.
El odio es conveniente e imprescindible, cuando el odiado se lo ha ganado a pulso como lo ha hecho Sánchez. O acaso no es legítimo odiar a Maduro o a sus amigos los sátrapas de cualquier otra dictadura teocrática o caribeña, fiel reflejo todos ellos, de lo que la izquierda extrema social comunista pretende implantar en nuestra nación.
Este es el futuro que aguarda a la ciudadanía española, máxime cuando lo único que ha hecho este indeseable desde que accedió de manera tan tortuosa al cargo, fue la de desenterrar el pasado, para a continuación hacer de él su única herramienta política y sembrar el odio entre españoles. ¡Cómo se atreve a legislar sobre el odio y la memoria! el que permitió que el partido de los asesinos, ETA, ¡redactara una ley en la que ellos fueron los buenos, y los muertos los indeseables!
Sánchez ha venido imponiendo desde el principio sus necesidades particulares, priorizando los privilegios que le otorga el cargo. Sánchez nunca trató de convencer con argumentos a sus aliados, y mucho menos a la oposición, más bien se limitó a comprar adhesiones y apoyos puntuales, pagando con nuestros impuestos a los que desde siempre quisieron desmembrar España. De la oposición, lamentablemente solo sabemos que existe, gracias a los balbuceos inconexos de sus arrojados y heroicos portavoces.
Lo repetiré para que quede cristalino. Todo lo que ha hecho Sánchez en su ominosa carrera política, ha venido precedido de oscurantismo, opacidad y embustes. Nada de lo que está perpetrando, venía en su programa político, sino que lo ha venido aplicando para satisfacer sus necesidades coyunturales, las suyas y las de su familia. O es que alguien aún duda de que era conocedor y alcahuete de todas y cada una de las hazañas de tan distinguida parentela … y asociados.
Cuando invariablemente se prioriza el sector negocios, y se hace por encima de la gobernación digna legal y serena a la que está obligado cualquier buen gobernante, el desastre está garantizado. Hoy día vemos cómo él mismo, y su más directa familia, ocupan los lugares más preferentes en las crónicas negras que copan los juzgados, entre butroneros, carteristas, violadores y narcotraficantes, visitantes habituales junto a otros de más postín, como los antes señalados. Pese a todo esto, el sujeto sigue sin dar explicaciones, comportándose como una puta llorona ante la catarata de pruebas que se le vienen encima.
Seamos claros y no ocultemos lo que es obvio, este individuo nunca ha denunciado a ningún medio libre por publicar las andanzas de su mujer, su hermano y desde hace unos días las de su cuñada. Lo único que se ha limitado a hacer, ha sido ordenar a sus acólitos para que insulten y menoscaben la acción de la justicia, y entorpecerla con difamaciones y engañifas ¿Qué gobierno occidental y democrático es el único que trata de burlar la acción de la justicia? No lo piensen mucho, el de Sánchez.
Lo mismo reza para algunos miembros de su gobierno, involucrados en sumarios cuyo origen y finalidad siempre fue el mismo, aprovecharse de sus cargos para enriquecerse, mientas decenas de miles de españoles morían asfixiados. ¡Qué desmemoria la de los chequistas televisivos! ¡Qué desahogo el de los nuevos profetas de los digitales! Sois tan repugnantes que ni vosotros mismos os aguantáis, ni qué decir tiene que el hedor que desprendéis, os es asfixiante.
Son tantos los que se inmolaron en el altar de la ignominia y la traición, abandonando ética dignidad y prestigio, que hoy día sus logros pasados, yacen esparcidos en el vertedero más próximo a Moncloa. Del resto, inútiles y resabiados mostrencos, se limitan a recoger con los morros las migajas de un poder omnímodo, sectario, intransigente y dictatorial. ¡Qué carrerón lleváis los pachis de la vida! Pesará mucho más el desprecio que vais a tener que soportar durante toda vuestra negra existencia, que la soldada que recibís por seguir siendo los remamahuevos de vuestro amo.
La democracia española ha sido desactivada, las leyes pisoteadas, el ánimo de la ciudadanía desoído, la nueva dictadura aclamada solo por aquellos que odian vivir en democracia. Todo ello gracias a un personaje tan vitriólico como deleznable.
¡Qué pena! Y qué asco.
