
«Desde tiempo inmemorial, que una masa, más o menos grande, de individuos traspasen los límites de otra nación se llama invasión»
Desde tiempo inmemorial, que una masa, más o menos grande, de individuos traspasen los límites de otra nación limítrofe pero ajena a la suya, se llama invasión. Esta afirmación en la actualidad ha quedado reducida a una falsedad, porque al parecer esa acción se llama hoy en día inmigración, legal o ilegal, pero inmigración en todos los casos.
Estas acciones pueden llegar a veces a ser violentas, o sea que son una delicia. Los sujetos que así obran, no deberían ser aceptados en el país cuyas fronteras traspasan, si no que deberían ser devueltos en el acto a su país de origen. Que en su país tengan unas condiciones pésimas de vida, no justifica en ningún caso entrar a saco en otros países, con el argumento de pobreza, falta de trabajo o cualquier otro motivo. Si es así ha de hacerse de manera reglada y ordenada.
Deberían sacarse listas de los trabajadores que se necesitan y la formación deseada en ellos para hacer que todo fuera sobre ruedas. Pero al parecer el estilo socialista del gobierno considera que las reglas y normas internacionales están para pasárselas por el forro de alguna parte de sus cuerpos.
Sí, es una pena, da lástima que haya seres humanos que padezcan problemas para subsistir en sus países, pero salvo por motivos de riesgo de su vida o persecución política, no debería permitirse que saltaran las fronteras por su cara dura. Los únicos responsables de esas situaciones son los gobernantes de los países de origen de los migrantes que, la gran mayoría de las veces, están regidos por autócratas, dictadores o clanes tribales familiares.
Europa y otras partes del mundo desarrollado no pueden ser los papás y mamás de todos esos inmigrantes, por la sencilla razón de que África y sus habitantes, no caben en el continente Europeo. ¿Aceptamos mil quinientos millones de personas en Europa o contribuimos a que tengan una vida mejor en sus países? Creo que la segunda opción es la prudente y la adecuada, máxime si esos inmigrantes vienen con su propia idiosincrasia, religión y costumbres y no están dispuestos a adaptarse a las costumbres de los países que los acogen. Más bien suelen exigir lo contrario que los lugareños que los acogen acepten su distinta manera de vivir y convivir.
No sé hasta cuando, en España, tendremos que aceptar esto, pero les puedo asegurar que hay ya gente a punto de saltar, en los puntos de la geografía en los que encima se otorgan subvenciones a esos inmigrantes si tienen hijos. Viene a ser algo así como lo de tener que aguantar a un inquilino, porque no tiene posibles para pagar el alquiler, por vulnerabilidad. Al final todos somos vulnerables y se nos acumulan los problemas y no solo los de supervivencia del día a día. ¿Por qué los individuos particulares deben, a través de sus impuestos o a través de los presupuestos generales del Estado, asumir esta obligación, sin haberlo comido ni bebido?
Bastante tenemos los ciudadanos de los estados desarrollados con atender a nuestros propios problemas como para hacer de Seguridad Social del entero orbe que nos rodea y que no es modernizado por sus dirigentes. Estos, prefieren ser millonarios, tener cuentas en Europa y vivir en sus países como los jefazos, mientras sus gente viven en casi la indigencia. Ellos sabrán si quieren acabar pasados a cuchillo, pero desde luego, no enviando personas para que las sostengan otros países.
Ya se está tardando mucho en clarificar estas situaciones y poner en su lugar y a cumplir obligaciones a los representantes de esos pueblos, por muy dictadores que sean. Europa puede, y debe hacerlo. Si algunos han de comulgar con ruedas de molino, tendrán que hacerlo, porque no son más guapos que el resto de los humanos. Vamos que lo mismo que pasa con este tema, pasa con los sinvergüenzas, chupa vida regalada, sin pagar alquiler a quienes se han dejado años de trabajo duro, para tener lo que tienen.
Creo que lo he expresado con una claridad meridiana si alguien no quiere entenderlo, una de dos o es idiota sin remedio o necesita un curso por correspondencia de buena ciudadanía y de saber asumir responsabilidades. Eso si, si eres un pensionista con una pensión de miseria allá te fastidies, sobreviviendo con migajas porque desde luego el Estado esplendoroso, lustroso y social se ocupará de ti como si fueras una nada, tirando a una esa que ya saben ustedes.
Por eso decía que desde tiempo inmemorial, que una masa, más o menos grande, de individuos traspasen los límites de otra nación limítrofe pero ajena a la suya, se llama invasión. Esta afirmación en la actualidad ha quedado reducida a una falsedad, porque al parecer esa acción se llama hoy en día inmigración, legal o ilegal, pero inmigración en todos los casos. Estas acciones pueden llegar a veces a ser violentas, o sea que son una delicia. Los sujetos que así obran, no deberían ser aceptados en el país cuyas fronteras traspasan, si no que deberían ser devueltos en el acto a su país de origen.
