
«España se encuentra cada vez más sometidos al control de organizaciones políticas que sirven a intereses propios y no al bien común»
En mi columna pasada, cuestioné si Pedro Sánchez es un dictador, llegando a conclusiones contundentes: efectivamente lo es. Hoy, en cambio, nos enfrentamos a una pregunta aún más profunda: ¿es España una democracia plena? A juzgar por la serie de transgresiones e incumplimientos que se han acumulado desde la transición, todo indica que no. El régimen surgido en 1978 no ha sido una democracia, sino una partidocracia oligárquica y corrupta.
Desde la transición, nos hicieron creer que vivíamos en un sistema de libertades. Los llamados “Padres de la Constitución” y los políticos actuales nos convencieron de que votar cada cuatro años era suficiente para ser una democracia, un régimen de libertades. Sin embargo, ni entonces ni ahora hemos experimentado una democracia liberal en su sentido pleno. En las últimas décadas, especialmente desde la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero y más recientemente con Pedro Sánchez, la realidad de esta partidocracia se ha hecho cada vez más evidente.
La Ilusión de la Democracia y el Camino Hacia la Restricción de Libertades
Durante los años 80 y 90, disfrutamos de mayores libertades, en un intento de convencer a los ciudadanos y al mundo de que España se encaminaba hacia una auténtica democracia. Esta libertad, sin embargo, era solo un “trampantojo” para legitimar la partitocracia en el poder. A medida que pasaban los años, las libertades comenzaron a restringirse, transformándose en una quimera que hoy apenas se sostiene. Desde la etapa de Zapatero, el “verdadero plan” de control partidista se fue desplegando, exponiendo el entramado político en el que el poder se consolidó en torno a las élites de los dos grandes partidos.
El Secuestro de la Voluntad Popular y los Pactos de Poder
Al principio de esta era, el bipartidismo estaba representado por la U.C.D. de Adolfo Suárez y el PSOE de Felipe González. Con el tiempo, el PSOE y el PP llegaron a ocupar los extremos de un espectro controlado, mientras que partidos nacionalistas, ahora abiertamente secesionistas, aumentaron su influencia. Tanto el PSOE como el PP prefirieron “encamarse” con estos partidos minoritarios, en lugar de proponer reformas para reducir su capacidad de chantaje. En lugar de defender un auténtico Estado de derecho, ambos aceptaron pactos que garantizaban su estabilidad a cambio de concesiones políticas. El resultado: un sistema electoral que permite que pequeños partidos determinen el rumbo de toda la nación.
Libertad de Expresión y Otras Libertades en Declive
Las restricciones a la libertad en la sociedad actual son cada vez más asfixiantes, afectando a todos los ámbitos, desde la libertad de expresión hasta la interpretación y respeto de nuestra historia. La “leyenda negra” se ha revitalizado y la tergiversación histórica se promueve activamente en detrimento de nuestra identidad. A nivel religioso, los católicos son cada vez más menospreciados mientras otras tradiciones son promovidas sin reservas.
Además, las redes sociales, supuestamente un espacio para la libre expresión, imponen normas que nos llevan a la autocensura, penalizando contenidos de manera arbitraria. La censura digital, lejos de ser un simple control de contenido, constituye una amenaza directa a la libertad de pensamiento y de expresión.
Partidos Políticos y el Secuestro del Poder
De acuerdo con el artículo 6 de la Constitución, “los partidos políticos expresan el pluralismo político… Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”. Sin embargo, en la práctica, ningún partido cumple esta exigencia. Los líderes, actuando como «C.E.O.s» plenipotenciarios, toman decisiones clave de manera unipersonal, confeccionan listas electorales y eligen a sus allegados en los puestos de poder. Se han convertido en estructuras piramidales dedicadas a la colocación y enriquecimiento de sus miembros.
En una democracia funcional, los tres poderes del Estado deben mantenerse independientes. Sin embargo, en España, la separación de poderes es cada vez más tenue, o directamente no existe, con el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial sujetos al reparto de poder entre PSOE y PP. Los medios de comunicación, que antaño actuaban como el “cuarto poder”, han caído bajo el control del gobierno, como TVE, o como el duopolio Mediaset o Atresmedia, que ocultan la verdad en detrimento de la libertad informativa.
Una Emergencia Nacional: La Partidocracia a la Vista de Todos
A la luz de todo lo expuesto, no cabe duda de que España es hoy una partidocracia corrupta y oligárquica. Las recientes tragedias, como la pandemia del COVID 19, o como la gestión de la gota fría en Valencia, que ha dejado hasta la fecha más de 210 fallecidos, son testimonio de la presunta negligencia de nuestras instituciones. Estamos ante una emergencia nacional: España está perdiendo su esencia y sus ciudadanos se encuentran cada vez más sometidos al control de organizaciones políticas que sirven a intereses propios y no al bien común. Lo que bien pudiera denominarse el principio de un estado totalitario o una dictadura de corte comunista.
Conclusión
Este análisis busca poner de relieve que España está muy lejos de la democracia liberal y funcional que prometía ser. Mientras no aceptemos que nuestro sistema político está enfermo, inmerso en una falsa democracia, será imposible revertir el daño que afecta no solo a nuestra convivencia actual, sino al futuro de las próximas generaciones.

