
«Todos sabemos las vomitivo invocaciones a la patria o a la bandera por parte de vividores a los que España les importa una higa»
Vivimos la absoluta prostitución del lenguaje desde todo el arco político, tanto desde la ultraizquierda hasta la derecha socialdemócrata. Esta mañana en el programa de estreno, La Trinchera, en EsRadio he conocido un nuevo, contradictorio y erróneo concepto, además de perverso. Los contertulios han acuñado y repetido el sinsentido de «patriotismo de partido.
Todos sabemos de las vomitivas invocaciones a la patria o a la bandera por parte de vividores a los que España les importa una higa. Lamentablemente partido político y patriotismo son como el agua y el aceite. Alguien imagina algo de patriotismo en Sánchez y su caterva de secuaces y socios de coalición.
El patriotismo es un sentimiento de entrega compartido entre personas unidas por el Valor más importante de nuestra existencia, el Amor, en este caso el amor a España. Un Amor que puede y debe ser compartido por personas piensen como piensen, igual, parecido, diferente o radicalmente opuesto. Es un Amor que es responsabilidad y entrega, que no pide nada, que se entrega, de una forma apasionada y a la vez racional y consciente. ¿Por qué? Porque solo podemos luchar por aquello que amamos, amar aquello que respetamos y respetar aquello que conocemos. Amor en nuestro corazón y en nuestra mente, por eso apasionado y racional. Así si conocemos y aprendemos sobre nuestra Historia alcanzaremos la libertad que nos protege de los que emplean la mentira, el miedo y la manipulación, que lejos de propagar Amor solo emplean el rencor, la revancha y el resentimiento.

