El Farmadurán Forte. Por Diego Pardos 

El Farmadurán Forte.

«He de hablar hoy de otra periodista que, aunque no firme contratos millonarios al menos se puede decir de ella que sabe escribir»

 Quienes hayan tenido la amabilidad de leer mis columnas de estos meses en La Paseata, habrán podido notar que varios han sido los políticos objeto de mis apreciaciones (en exceso indulgentes) y de mis elogios (sin duda desmesurados) y que han sido una constante que  ha inspirado mis artículos. Tal es el amplio registro con que nos regalan a quienes escribimos de manera ocasional, y las muchas palabras, hechos y composturas que merecen un comentario recurrente. También el negociado de los informantes ha merecido mi atención, aunque menos, y así me he metido últimamente con doña Silvia Intxaurrondo (o Inchaurrondo) y con doña Sonsoles Planeta, premiada escritora. Ni los unos ni los otros dejarán de suscitar mi interés y como prueba de lo que digo he de hablar hoy de otra periodista que, aunque no firme contratos millonarios al menos se puede decir de ella que sabe escribir. No es la primera vez que la nombro y si no se querella contra mí tampoco será la última. Adelanto que no soy hombre de posibles, de modo que la denuncia será pleito pobre que a lo más que puede llegar es a llevar mi flaco esqueleto a la cárcel. 

 

María Durán me preocupa. Acaba de fichar como directora de Las Noticias, en el programa de César VidalLa Voz”. Y aunque tiene, sí, una bonita voz a la par de doña Carmen Carbonell, me ha sorprendido la seriedad de su trabajo y de su locución, como si fuera una ursulina, aunque enseñando un poco las uñas como de ursulina gamberra, sector bromista. Ya apuntaba maneras en sus tiempos de La Gallina Ilustrada cuando era corresponsal en el Charlamento. (Qué no daría yo si fuera un magnate de la comunicación, por tenerla en la sala de prensa sacando de sus casillas al expresidente de la Comunidad Autónoma Vasca señor López Álvarez.) 

 

Y cuando digo que me preocupa no es por lo anterior precisamente. Porque cuando un servidor de ustedes ya la creía reformada y formalica puedo observar, haciendo un seguimiento de sus redes sociales que la Durán está más que inspirada desatada, que arremete contra todos, que no deja títere con cabeza, que es cometedora de exabruptos y adjetivos y epítetos de una virulencia pocas veces vista en el oficio de Larra (incluido el papel cuché), como poseída por los efectos de ese medicamento prohibido que es el Farmadurán Forte (no confundir con “Fortes”). 

 

El diccionario Durán-Español/Español-Durán se queda corto para el objeto de su ira, especialmente dirigida a miembros del gobierno y de la llamada oposición. Así, sólo haciendo un seguimiento cronológico inverso en X/Twitter encontramos que llama “Angelines” a la Barceló, “bazofia” a la antigua La Vanguardia Española, “gilipollas” a los del PP; que critica a Gabriel Rufián por vestir con un chándal negro horrible (prenda que sólo le puede quedar bien a doña Isabel Natividad, siempre que se trate del chandayuso); que le desea al presidente del gobierno que descanse en paz (y no creo que se refiera a la siesta en la Moncloa); que califica de “hijos de vuestra madre” a los miembros de Partido Popular europeo, que pretende aplaudirle a un tal Sánchez en la cara desde su balcón, que insinúa que los votantes del PP son tontos y que se mete con la Cruz Roja, con Marlaska y con la Guardia Civil y con Ferreras. Todo ello en apenas una semana. 

Sólo espero que la señora Gil-Casares (a quien no tengo el gusto de conocer pero que me cae muy bien) no lea esta columna pues se disgustará mucho. Porque si todo ello no fuera bastante nos enteramos ahora además de que su hija fuma, como la rubia del poema de Luis Alberto de Cuenca cantada por Loquillo y encima seguro que no cree “que occidente sea un monstruo de barbarie, dedicado a la única tarea de cargarse el planeta”. Sus últimas fotos, de boda por Asturias junto a doña Carmen Álvarez manifiestan un gusto muy a lo Dowton Abbey que las sitúan en la reacción más desaforada. Así que lo dicho, me preocupa la Durán. Y más en estos tiempos con tendencia al bolchevismo, tan propenso al secuestro del ciudadano y a su ingreso en sanatorios mentales. Llegado el caso estoy seguro de que doña Mary se resistirá con uñas y dientes y no faltaremos voluntarios (aunque seamos poca cosa) para formar un comando de rescate. Si el asunto sale mal, que puede salir, al menos tendremos diversión asegurada en nuestro nuevo hogar. Y hasta podremos editar una revista para chinchar al personal. (Siempre, claro, que nuestros loqueros no sean roñosos y no nos regateen una dosis diaria de Farmadurán Forte.) 

 

 

 

15/11/2024 

Diego Pardos

Soy un hombre del franquismo, pues nací en Daroca en 1974. Pasé mi infancia en un lugar de la Celtiberia llamado Used y acudí a clases de bachillerato en Teruel, como Antonio Mingote (con resultados notoriamente distintos). En dos ocasiones gané (ex aequo) el Concurso de cuentos infantiles “Tertulia Goya” de Santander (años 2011 y 2015) y escribí la novela Las autonomuchas. El discreto exilio de Fernando Vizcaíno Casas (SND Editores, Madrid, 2018), con prólogo de Eduardo Vizcaíno de Sas. Y una segunda parte, en edición no venal. No contento con ello también colaboré en el periódico satírico La Gallina Ilustrada (2019-2020). Escribo, algunas veces, en el Diario de Teruel.

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