
«Escribir es algo que no me cuesta solo me esfuerzo en poner en letras sobre el blanco del ordenador, lo que va surgiendo de mis pensamientos y sentimientos»
No sé cómo tomarme la nueva publicación de mi novela UN LUGAR SIN TIEMPO. Desde luego he de reconocer que, para mi, escribir no es algo que me cueste demasiado. Casi relato los contenidos al dictado de mi interior. Todo surge como un torrente desde dentro de mi cerebro. Es algo parecido a que mis ideas, broten como en un manantial desde mi interior. Me dejan apartado, para ser ellas las que tomen las riendas del relato. Por eso escribir es algo que no me cuesta, solo me esfuerzo en poner las letras sobre el blanco del ordenador, todo va surgiendo de mis pensamientos y sentimientos. En alguna ocasión he recurrido a la búsqueda de documentación, bases de realidad para algún tema en concreto y otras necesidades perentorias, pero ocurre rara vez.
En definitiva, todo esto, no es lo que me preocupa. Ahora mismo tengo una deuda con la editorial que me ha publicado mi última novela de setecientos euros a pagar en un año. Puesto que han puesto, a mi disposición, cincuenta ejemplares para vender en el plazo de ese año. Al final de este periodo habré de pagar unos setecientos cincuenta euros, por ellos. Ya sé que no es mucho, por ese número de ejemplares, la unidad sale realmente a quince euros, pero si quiero tener un mínimo rendimiento, habré de venderlos a dieciséis o diecisiete euros. Por cierto los libros están realmente bien editados y cuidados en detalle. Asunto que agradezco a Diversidad Literaria. La cantidad a pagar, no me perece excesiva, pero es como si los comprara en una librería comercial. Este concepto solo debo pagarlo por esos cincuenta ejemplares que por el momento tengo yo mismo.
La editorial me los entrega para que sea yo quién los venda directamente, incluso me envían un correo explicándome como puedo hacerlo para obtener beneficios. El resto, los que hayan impreso para la editorial, si es que lo han hecho; no lo sé, los asumen ellos. Está bien escribir, pero lo que ya deja de estarlo es tener que hacer de todo tras la publicación si quieres que el libro se venda mínimamente. Cada uno tiene sus habilidades y entre las mías no están las de vendedor nato. Tampoco soy representante vendedor de cosméticos, ¡perdón libros! Creo que esas funciones deben depositarse en personal cualificado para ello. De otra manera es como si haces una foto de un toro de la ganadería Miura y te ponen a torearlo.
Puedo decir que de cada novela que he sacado al mercado, no he visto ni un solo duro, pero puedo intuir, casi con seguridad que se han vendido la mayor parte de los tomos. Tras firmar los contratos he perdido el control de las posibles ventas que se hayan podido realizar, pero no con una, si no con todas las editoriales. Según yo creo, salvo que ya seas un autor consagrado, hayas ganado un concurso o tengas nombre conocido, seas famosillo del periodismo, de la radio o de la televisión, es bastante difícil vender ejemplares.
De esta manera, desde que en el año dos mil dieciocho publiqué mi primera novela, Esclavo Siglo XXI, más tarde el Bosque de Euxido, después Diario de alto secreto bajo secreto, no he visto un solo duro de las posibles ventas que se hayan producido y peor, aún no tengo manera de saber lo que se ha vendido. No es que esto me importe demasiado, pero si fuera que estas publicaciones tuvieran que darme de comer, me hubiera muerto en la indigencia con un hambre canina. Nadie te da a conocer, y lo peor tampoco las distribuidoras se preocupan por ti dado que no tienes nombre para atraer al comprador.
No tendría ningún reproche que hacer, si no me importara nada mi obra, pero para eso hay que ser un santo desmotivado. Lo malo de todo esto es que las tiradas que, no suelen pasar de cien ejemplares, no te llevan a ningún sitio, porque con cien, doscientos, incluso trescientos ejemplares en venta, suponiendo que se hayan distribuido adecuadamente, sigues siendo un absoluto desconocido. Por eso es bastante probable, que esta última novela UN LUGAR SIN TIEMPO, sea efectivamente la última que escriba, o si escribo alguna más, no me molestaré en publicarla, no me es rentable escribir y publicar, a lo mejor solo lo es para mí, para mi estabilidad emocional y entonces me basta con tener una copia en dina cuatro encuadernada en fotocopiadora.
Por eso comenzaba diciendo que, no sé cómo tomarme la nueva publicación de mi novela UN LUGAR SIN TIEMPO. Desde luego he de reconocer que, para mi, escribir no es algo que me cueste demasiado. Casi relato los contenidos al dictado de mi interior. Todo surge como un torrente desde dentro de mi cerebro. Es algo parecido a que mis ideas, broten como un manantial desde mi interior. Me dejan apartado, para ser ellas las que tomen las riendas del relato. Por eso escribir es algo que no me cuesta solo me esfuerzo en poner en letras sobre el blanco del ordenador, lo que va surgiendo de mis pensamientos y sentimientos. ¿Vale la pena? No lo sé.

