
«La revuelta interna en el partido socialista, el estallido, se ha producido como algo casi imprescindible. ¡Vaya un marchamo de marca!»
Por el momento, lo único que está claro es que, en el PSOE se ha declarado una guerra entre hombres de color. No de un mismo color, si no de distintos colores variopintos, no se me entienda mal, que hoy en día se habla del color rojo y todos miran al comunismo, sin darse cuenta de que solo es un color como otro cualquiera ¡Mentes mentecatas!
También hay dos franjas de ese color en la bandera de nuestro país. La revuelta interna en el partido socialista, el estallido, se ha producido como algo casi imprescindible, porque gente valiosa en el partido se ha visto obligada a defenderse, incluso con registro notarial, por el insoportable ordeno y mando impuesto, desde la Presidencia del Gobierno al que aunque parezca mentira temen en su propio partido, ¡vaya un marchamo de marca!
Hablaba de un político honesto como pocos, como lo es Lobato. Éste ha sido capaz de dejar al pairo a un Presidente del Gobierno, actual Secretario General de su partido, que lleva imponiendo sobre los suyos y sobre los demás, una forma de ninguneo intolerable en democracia. La impone a todos los que no tienen su misma piel, su mismo color, o sea a todos, porque ser iguales, es algo que casi ninguno quiere ser. Diría más, no deben serlo, la igualdad absoluta, genera aburrimiento absoluto. Tienen claro que un partido es una agrupación política en donde todos tienen voz y deberían tener voto, pero no lo tienen por miedo al gran Yoyó.
Pagado de sí mismo y sin escrúpulos, Pedro Sánchez detenta un poder omnímodo en el partido, por el miedo que le tienen, sobre todo, los que le conocen de cerca. No sé si se puede hablar de dictaduras por sectores, o por partes, como diría cualquier destripador, pero que una dictadura pueda darse en un grupo político concreto, no es descabellado. Esto ocurre cuando una persona, con desmedida ambición, que no citaré puesto que está en la mente de todos se erige en Susum Corda, para todo.
Lo que desde luego no llego a entender, es como la militancia de un partido como el PSOE con más de cien años sobre sus espaldas, que además califica de “Honradez”, ha podido aupar a las alturas a un tipo que tiene de socialista lo que tiene, de creíble, un cura con pistola.
Con astucia, el actual presidente de España, fue buscando el apoyo sede por sede de su partido, por toda España. Estos, las personas que integran esas sedes, se han dejado embaucar por un personaje de su partido con carisma, suele ser así porque casi todos los aquejados por psicopatías, suelen ser individuos más inteligentes que los demás, le votaron como Secretario General y así fue aupado como candidato a la Presidencia del gobierno. En definitiva engañó a todos en el partido para ser votado como líder y como candidato a la presidencia del gobierno. De esta manera se presentó y a dos elecciones nacionales que perdió pero fue presidente gracias a los apoyos de los independentistas.
Este hecho no tiene más que una explicación, o es un mago que influye en las mentes débiles de quienes lo votan o los que lo votan no tienen opción, porque no hay otro a quién votar. No lo hay, no porque no exista, más bien es porque Sánchez está rodeado de incondicionales, que lógicamente no quieren perder sus prebendas, sobre todo los que ocupan altos cargos. Estos parecen dispuestos a colaborar con la desaparición del país como tal, ni más ni menos que, la cuarta o quinta potencia de Occidente, por obra de este mago de los espejismos, creados por arte de magia, o como me gusta decir a mí por birlibirloque, que le viene al pelo, por todo lo que se birla, o parece, por parte de algunos afiliados, no de base, de esa organización política.
Intentarán echar toda las basuras escatológicas sobre la presidenta regional de Madrid, porque le tienen más miedo que a un nublado, aún cuando ésta no haya mostrado su, más mínima, intención de presentarse como candidata a la presidencia del gobierno. Por eso empezaba diciendo que por el momento, lo único que está claro es que en el PSOE se ha declarado una guerra de hombres de color. No de un mismo color, si no de distintos colores variopintos. Entre otras cosas ha sido así, algo casi obligado ese estallido, porque gente valiosa en el partido se ha visto obligada a defenderse, incluso con registro notarial, por el insoportable ordeno y mando impuesto, estoy hablando de un político honesto, como pocos, que es Lobato. Éste ha sido capaz de dejar al pairo a un Presidente del gobierno, actual Secretario General de su partido. Podría comparársele con algún otro miembro del Partido Socialista, aunque en la actualidad no haya mucho donde elegir.

