
«La hoja de ruta del Gobierno de Pedro Sánchez pasa por la vertebración de España con la connivencia de aquellos que desean la división de este país. El Sanchismo se ha convertido en un cáncer metastásico que no hay tratamiento que lo cure»
El Partido Socialista Obrero Español se fundó el 2 de mayo de 1879 en la madrileña Casa Labra. Liderado por el linotipista Pablo Iglesias Posse y un grupo de trabajadores y estudiosos como médicos y doctores en ciencias. Sus objetivos principales, el respeto de los derechos humanos y la integración de la democracia como estilo de vida.
Ya no queda nada de la formación. La democracia de la que tanto se vanaglorian ha perdido por completo el sentido. Ahora se ha convertido en una maquina totalizadora de delinquir, con crímenes de Estado en su haber e inficionando la economía. El Partido Socialista se ha convertido en el emblema de la corrupción más patente de la historia de España.
Estamos viviendo momentos históricos nunca vistos antes. Pedro Sánchez en su afán de mantenerse como inquilino del Palacio de la Moncloa pretende controlar todas las instituciones, que ya son más de 52, las que maneja con total impunidad. En la anterior legislatura comprobamos como sus políticas de pactos de la mano de Podemos y sus acuerdos con Bildu provocaron rechazo incluso en sus propios votantes. Pero ahora sabemos que el presidente es el número uno, y tras la confesión del comisionista Víctor de Aldama, su posición como Gobernante lo deja en un lugar que poco tiene que ver con la ética y la moral.
Incluso las viejas glorias del PSOE están en desacuerdo ante los despropósitos del líder socialista, con la añoranza de aquella agrupación que entonces dirigía Felipe González. Caso Begoña Gómez, Caso David Azagra, Caso Koldo, Caso Tito Berni, Caso Mascarillas e incluso Caso Delcy. Sánchez no se ha perdido nada y parece que todas las miradas le acusan supuestamente de ser partícipe de casi todas ellas…
Ante el dislate de este gobierno Frankenstein, España parece aun sumida en una desidia que nos hace permanecer imposibles y acomodados ante una corrupción que parece no tener límite, pues este Gobierno ha cruzado todas las líneas rojas posibles.
El Art 21 de nuestra Carta Magna reconoce nuestro “derecho de reunión pacífica y sin armas, sin necesidad de autorización previa” y el Art 30 propone que como españoles “Tenemos derechos y el deber de defender a España” y así muchos si lo están demostrando cada día frente a las sede del Partido. Ferraz sigue viva, pero esta batalla solo se puede ganar si en toda España nos ponemos manos a la obra.
La gota fría ha sido un antes y un después, que ha demostrado que Sánchez es incluso capaz de abandonar al pueblo valenciano si el resultado no le beneficia a nivel político. Como dijo “Si necesitan más recursos que los pidan”.
¿En qué cabeza lúcida un presidente de un país no pone desde el primer minuto todos los recursos disponibles para solucionar una catástrofe de tal magnitud como la de Valencia?
Ya lo demostró en Lorca que todavía están esperando ayudas, al igual que La Palma donde tiene a muchos viviendo en barracones, mientras pretende legalizar a 900.000 inmigrantes ilegales.
Sánchez ayuda a otros, a Marruecos o a quien le pueda reportar un rédito, mientras a los españoles los ahoga con políticas fiscales, mientras presiona a los autónomos e incluso les solicita la devolución de las ayudas de la COVID 19. Jóvenes sin vivienda, sin futuro, que tienen que abandonar nuestra Nación mientras que acoge a otros que ni siquiera llaman a la puerta, porque serán futuros votantes socialistas.
Demostremos que España es grande, que estamos unidos y que de manera pacífica pararemos esta ejecución de este Traidor a su patria. No nos quedemos callados, porque el silencio nos hace cómplices y estimula al verdugo.

