Del Calentamiento Al-Gorero, el de la política nacional y hasta el libidinoso

Calentamientos.
Calentamiento global y falsa progresía.

 

 

“Vivimos tiempos de calentamiento global y cambio climático, según unos cuantos que no se sabe muy bien que persiguen, pero es de suponer que alguna forma de controlar a los ciudadanos”

 

 

Vivimos tiempos de calentamiento global y cambio climático, según unos cuantos que no se sabe muy bien que persiguen, pero es de suponer que alguna forma de controlar a los ciudadanos. Resulta además demasiado coincidente que estos gurús estén generalmente en la órbita progre-populista o del ecologismo, esa ideología que muchas veces va de la mano de los primeros, y que a veces confunde la protección a la Naturaleza con volver al troncomóvil de Pedro Picapiedra.

 

Los científicos no se ponen de acuerdo, pero muchos afirman que eso del calentamiento y el cambio climático es un pegote. Además, prever lo que puede pasar dentro de cuarenta o cincuenta años me parece incluso una irreverencia o un fútil intento de suplantar a Dios. Nunca los adivinos tuvieron éxito, precisamente por eso, porque los designios del Señor son inescrutables y el futuro no está escrito, mal que les pese a esa cohorte de futurólogos que abundan en las páginas esotéricas y en las tertulias televisivas del corazón. Hay ciclos en el clima, grandes épocas de calor y otras de frío, pero suponer que todo es predecible y obra del hombre es un despropósito.

 

Más de una vez, el que esto escribe se ha visto sorprendido por un aguacero que le convirtió en una mezcla de caldo de pollo y bonito del Norte —aunque soy más bien bonito del centro, del centro de España, no un centrista, que eso es como no ser nada— dejándole hecho un eccehomo. Mientras maldecía la hora en que salí sin paraguas me acordé de los defensores del calentamiento global (y también de algunos de su familia).

 

Pero los defensores de la teoría son inasequibles al desaliento. Baste como ejemplo esta conversación oída en la calle (Actores: un profeta y tres palmeros. Primeros de septiembre de hace pocos años).

 

Palmero A: ¡Qué calor ha hecho este verano!
Profeta: Es que se nota mucho el cambio climático.
Coro de palmeros (asintiendo gravemente): Eso, eso.

 

(Olvidaron en sus pocas luces que en verano suele hacer calor).

 

En España si que hay un calentamiento global auténtico, que más bien es quemazón, porque aquesta situación política plena de acomplejados, separatistas y defensores de “la gente” producen una efervescencia térmica en las mentes y en los cuerpos que esto no hay quien lo resista.

 

Bueno, también hay otros calentamientos, pero son más agradables, como aquellos que produce el “asqueroso abrazo de los sexos” que dijo aquel orate de Sabino Arana refiriéndose a los bailes maketos. Y aquí lo dejo que luego me llaman libidinoso.

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Guillermo Emperador

Guillermo Emperador

Español, bajito, republicano y alopécico. Profesor de la escuela del maestro Ciruela, boticario y bloguero en Libertad Digital con el espantoso nick de “chinito”. Ahora autoascendido a Emperador de la tierra de las Mil Naciones (España, obviamente). Tengo un blog, una coneja y muchos amigos en la Llanura de Palmaria. Nunca pensé en escribir pero la vida es un camino que lleva por derroteros extraños.

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