
«Esto no lo tapa ni Franco. Van p’alante, incluido el jefe de Ábalos, pareja de Begoña, jefe de la tercera autoridad, del que depende el fiscal»
Nuestro tantas veces socorrido y citado Diccionario de la Real Academia Española (D.R.A.E.), define aquelarre como “Junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para sus prácticas mágicas o supersticiosas”. Y no he encontrado un término más apropiado para lo que se cerró el primer día de diciembre en Sevilla: una “junta o reunión nocturna (lo fue en parte)”, en la que no faltaron “brujos y brujas” –el inclusivo que no falte nunca en esta secta– pasados o actuales, “con la intervención del demonio”, en este caso no supuesta, sino personificado en el portador de la triada oscura –psicópata, narcisista y maquiavélico– al que le faltaron los cuernos –todavía no se los habían puesto PNV y JUNTS– y en el que no faltó su “mágica” tergiversación de la realidad para regocijo de sus palmeros, a los que sólo le faltaba la escoba, esa que se quedó en la supuesta agresión de Paiporta, ejemplo de valentía: “Pedro Sánchez, si no sabes gobernar ¿p’a qué te metes?”.
No puedo entrar en el detalle del aquelarre, pero basten algunas frases de las que allí se oyeron para hacernos una idea. Por ejemplo, la del plural José Luis Rodríguez Zapatero, iniciador de la parte principal del dislate actual, mal sembrado en 1976-78: “La decencia y la verdad, antes y (supongo que quiso decir ‘o’) después se abre camino y que contento estoy de que estén aquí Magdalena Álvarez y Manolo Chaves”, o la del cadáver político andaluz, Juan Espadas: “Quiero hacerles un reconocimiento, por justicia, compañeros y compañeras, gracias Manolo, gracias Pepe Griñán, gracias Manolo Chaves, gracias Magdalena, gracias Carmen, gracias Miguel Ángel, gracias”, al que sólo le faltaron unas emotivas lagrimitas para darle énfasis. Eso sin dejar las de la ministra de Vivienda (experta en ese tema, porque tiene varias) Isabel Rodríguez, que resumió el único objetivo de su jefe y socio de gobierno: “Una vez hayamos acabado con la derecha, haremos…” nada, añado yo. Y merece la pena destacar la aparición estelar de la tetraimputada Begoña “saunas”, recibida cual heroína, entre Juana de Arco y Evita Perón, con aplausos, besos y estrujamientos, especialmente largo y fuerte fue el de su vasallo Pachi López “Nadie”, que me dio qué pensar. Eché de menos en el aquelarre al Tito Berni, a José Luis Ábalos y a su “sobrina” Jéssica y al asesor, degradado a asistente, Koldo García. Tampoco vi “en la tercera fila” a Víctor de Aldama.
Al final, la conclusión del congreso a la búlgara (más votos que asistentes) –aparte de cantar, puños en alto, el himno comunista de La Internacional– fue recuperar, de boquilla y ochenta y cinco años después, el antiguo Instituto Nacional de la Vivienda de Franco (19 de abril de 1939), ahora en forma de empresa pública para enchufar amiguetes, que no harán nada, y eliminar la Q+ de ese aberrante engendro woke LGTBI, iniciales de “Lérida, Gerona, Tarragona Barcelona Independientes”, que le impone su socio golpista, primero fugado y ahora infiel, Carlos Puigdemont, desde Waterloo y Suiza. Y, cómo no, la bonita escena de los enamorados cogidos de la mano y escoltados por el padre Ángel, perejil de todas las salsas rojas, como su tradicional bufanda. Tampoco podía faltar, ante tanto entreguismo, el acertado comentario de la de siempre, Isabel Díaz Ayuso: “Los palmeros han producido más energía eólica que la que se produce en Aragón en un año”, que resaltó que “El congreso ha enterrado a Felipe González” porque “El PSOE entierra al que discrepa y ser afiliado al partido socialista es un deporte de riesgo”.

Que se lo pregunten, si no, al hasta hace unos días líder socialista en Madrid, Juan Lobato, al que el sanchismo quiere sustituir por el nuevo ministro de Transformación Digital y Función Pública –pobres funcionarios–, el que acabó con la conocida expresión “No hay dos sin tres”, Óscar López, que se estrenaba lanzándose a la piscina, me temo que sin comprobar si había agua: “Soy plenamente consciente de que me voy a enfrentar a la maquinaria de los bulos, del fango, de la destrucción de la derecha. Pero aquí va a haber un proyecto de izquierdas valiente”. Pues como sea como el de aquella campaña electoral de Castilla y León en la que perdió el tres y las elecciones frente a Juan Vicente Herrera, que le sacó 22 puntos, va aviado. Y todavía se crecía repitiendo el socorrido término de fachosfera: “Si supiera usted cómo me río con mis amigos del barrio de toda la vida, cada vez que leen las cosas que leen de la fachosfera… a base de bulos, a base de mentiras, a base de fachosfera”. En fin, creo que, si al final este personaje gana las primarias socialistas de Madrid –si no acaba imputado también en la revelación de secretos que tiene contra las cuerdas al fiscal general del Estado–, nos vamos a divertir con el duelo Ayuso-López. De momento, le recuerdo al antes rubalcabista y enemigo de Sánchez que va a tener en frente a la liquidadora de políticos de izquierda y derecha: Ángel Gabilondo, Pablo Iglesias, Ignacio Aguado, Mónica García, Pablo Casado, Teodoro García Egea, Rocío Monasterio… Creo que van unos quince, Lobato el último, del que se despidió pidiéndole “…que sea valiente, porque usted no es un criminal y por tanto está sentenciado en el sanchismo…”. Y que tenga cuidado el Número Uno de la trama político-familiar porque ya sabe que aquello de “Me gusta la fruta” pudo ser su sentencia. Con todo eso, y tras la cobarde ausencia de Sánchez en el funeral por las víctimas de Valencia, presidía un acto de jubileo antifranquista en el que sólo le faltó el grito de ¡Españoles, Franco ha vuelto!, al más puro estilo Arias Navarro en la noche del fallecimiento del Caudillo, que los más mayores recordarán. Así, anunció para el próximo año nada menos que cien actos de celebración de la muerte de su ídolo, utilizando el eufemismo de nacimiento de la democracia y vuelta a su socorrido y preferido recurso para tapar su debilidad y los problemas que le acucian, mujer, hermano, fiscal general, Ábalos, socios de gobierno, socios de investidura y legislatura… para lo que haga falta, el francomodín. Y presentaba así la nueva ‘ideíca’ de Producciones Moncloa que tendrá su debida réplica en su Loro Park de palmeros: “Y es que, a lo largo de 2025, el gobierno va a impulsar la conmemoración de los cincuenta años de lo que vamos a llamar España en libertad… más de un centenar (o sea, una cada tres días) de actividades culturales, de eventos de diversa índole, que van a inundar nuestras calles, escuelas, universidades, museos, a partir del 8 de enero del año 2025” –para ese día le dedicaré algo especial domo recordatorio–. Lo quiere vender como si él hubiera acabado con Franco que, recordemos, murió en la cama, próximo a cumplir los ochenta y tres años, víctima de una tromboflebitis y un largo proceso de deterioro físico natural. Eso, en lugar de conmemorar, cuando proceda, esa efeméride, de una Transición que fue ejemplar al principio, aunque sus fallos en origen hayan propiciado el despropósito actual y con la que quieren acabar.
Y en esas estábamos cuando se celebraba, el viernes 13, el del virus informático, tres años después de la última, el nuevo paripé sanchista que fue la que llamaron “Cumbre de presidentes”, una “cumbre” que se quedó en “suave loma” teniendo en cuenta que fue una improvisación más en la que no había programa ni nada que se le pareciera y que diecisiete representantes autonómicos, más los dos de las ciudades autónomas, disponían de diez minutos para tratar temas tan importantes como la financiación autonómica, el cupo catalán y los numerosos abusos y cambios de opinión del último y desastroso año. El resultado fue un nuevo brindis al Sol del presimiente, que propuso “condonar la deuda” de las autonomías, que pagaremos todos, sin explicar la forma ni si sería total o parcial, en un burdo trile más para tratar de acallar a las demás autonomías cuando perdone los 15.000 MM€ que le exigen Junqueras y JUNTS a cambio de sus apoyos. Eso en un país que ha visto crecer su deuda desde los 15.000 MM€ de los años ochenta hasta más de un billón y medio de euros, 1’63 exactamente, equivalente a más del 106% del PIB. Deuda que hace que cada español nazca con una hipoteca de 37.000€. De nuevo, Díaz Ayuso puso el dedo en la llaga: “Y en Cataluña, como ya les habrán entregado todo, competencias en materia de inmigración, Seguridad Social, la Hacienda, lo tienen todo, más todo el dineral que le estamos dando desde hace muchísimo tiempo para que fabriquen esa nación, para lo cual, insisto, pueden decir que queda el derecho a decidir y si no los dejas es que estás contra el derecho a la convivencia y volver a empezar. El gran golpe vendrá ahí y el fantasma del procés se verá multiplicado por dos”. Tras ese paripé llegó de nuevo el socio Puigdemont con su enésima jugada pidiendo a Sánchez que se someta a una moción de confianza: “El presidente Pedro Sánchez continúa demostrando que no es de fiar. Si no se somete a una cuestión de confianza, a pesar de que haya una petición por parte del Congreso, me parece que sería una falta de responsabilidad que demostraría que ya no tiene nuestra confianza”. Petición que, de momento, no ha admitido la mesa socialcomunista del Congreso y ya veremos si ese órdago se traduce en algo más que el grosero apunte de su portavoz en el hemicirco, Miriam Nogueras: «Muevan el culo, hagan el trabajo que tienen que hacer y paguen lo que deben a los catalanes». Y no perdió su oportunidad Alberto Núñez Feijoo: «Claro que Sánchez no es de fiar, claro que les ha engañado, claro que les va a seguir engañando. Yo se lo he dicho hace mucho tiempo y se lo reitero».
Y mientras su viceprimera María Jesús “Choni” Montero le enviaba su aliento: “Queremos mandarte un abrazo, un reconocimiento, una solidaridad fraternal, de todo este partido, porque estamos contigo, porque sabemos que quieren rodearte familiarmente, porque sabemos que van a por ti (los jueces), porque nos representas”, él se despachaba en la copa de Navidad con los periodistas diciendo algo así como que el PP juega con cartas marcadas, en una clara alusión a una pretendida connivencia con los jueces que están cercando sus círculos más próximos, cuando, de momento, los únicos indicios de ese entendimiento apuntan a él y a sus instituciones colonizadas, Tribunal Constitucional, fiscalía general del Estado y abogacía del Estado a su servicio. Pero la realidad es que durante la semana que termina se le ha ido cerrando el horizonte judicial después de la nueva declaración de Víctor de Aldama, esta vez en el Tribunal Supremo, donde entregó un dossier con 37 folios en los que confirma lo que ya había declarado en la Audiencia Nacional y apunta a una posible financiación del partido socialista. Al igual que tras la solicitud formal al Congreso por parte del Tribunal Supremo del suplicatorio para Ábalos pocos días después de su declaración voluntaria en la que trató de cargar todo a su asesor Koldo García, que también pasó por la Sala de lo penal del Supremo, al apreciar indicios de haber podido incurrir en cuatro delitos, pertenencia a una organización criminal, tráfico de influencias, cohecho y malversación. Tampoco lo tiene mucho mejor en lo que respecta a su mujer (y a su hermano), que esta vez sí contestó ante el juez Peinado, aunque sólo a las preguntas de su abogado para decir que responsabiliza a la Universidad Complutense de la gestión del software de su cátedra y que su interés era solamente altruista después de que el rector “fuera a buscarla”, como es fácil de entender puesto que no podría encontrar a nadie mejor para su universidad, la duda ofende. Todo eso después de conocer su precaria situación económica cuando supimos que disponía sólo de 40’25 € (40’10+0’15) en dos de las once cuentas declaradas, estando las otras nueve con saldo 0’00€ y que a sus cuatro delitos, por los que está siendo investigada, se puede sumar un quinto, el de malversación, por utilizar recursos públicos de la Moncloa con fines lucrativos, léase una funcionaria de la dirección de programas como secretaria para todo, público y privado.

Y qué decir de la milagrosa desaparición de mensajes del móvil del fiscal general del Estado, que, durante siete días, del 8 al 14 de marzo de este año, no registró ninguno, lo que ha hecho explotar de júbilo a su jefe –“¿De quién depende la fiscalía? Pues eso”– desde Bruselas: “En el informe de la Guardia Civil se dice que no hay ningún mensaje que pruebe esa acusación tan grave que han hecho medios de comunicación y partidos políticos de la oposición, nada más y nada menos que a la reputación del fiscal general. Y la pregunta es ¿quién va a pedir disculpas? ¿quién va a pedir perdón al fiscal general del Estado?”. Pues mire, Fray Perico Felónez, que no haya mensajes obvia lo siguiente de su afirmación, no se puede probar ni la acusación ni lo contrario, pero no evita que existan otros, como existen, en los móviles de las personas con las que pudo comunicarse el fiscal general. Por ejemplo, en el de la fiscal jefe de Madrid, Pilar Rodríguez, conocida como “Lady Cianuro”, que parece que desconocía o no tuvo en cuenta el “protocolo de seguridad” al que dice acogerse don Alvarone para justificar lo injustificable. Como decía ABC en su portada del viernes “eliminar pruebas es una prueba”. O en el del defenestrado secretario general del PSOE en Madrid, el citado Juan Lobato, al que se quiso utilizar como chivo expiatorio, pero no picó y se curó en salud, al que, por cierto, habría que preguntarle por qué, si los hechos que se investigan, ocurrieron en Marzo, esperó a noviembre para ir a un notario y no denunció de inmediato lo que a todas luces parecía una irregularidad manifiesta, si no un delito de revelación de secretos, como parece, pero ese es otro tema.
Termino, pidiendo disculpas por ser reiterativo en citar a Isabel Díaz Ayuso que, de nuevo resumió como nadie la situación judicial de Pedro Narciso… cum Fraude en su discurso en la cena de Navidad del PP de Madrid, que invito a escuchar en los últimos diez minutos de este enlace que recoge el acto, del que destaco solamente un par de frases: “Esta es la situación política nacional: no hay pan para tanto chorizo. Decían que 2025 iba a ser el francaño, pero antes de terminar el 2024, ya han empezado a preparar esos actos con los que nos dicen que el PSOE inventa la democracia”. Y en alusión al plan de viviendas prometido por enésima vez por Sánchez, tuvo su gracia al aludir al que Aldama dijo que había puesto a disposición de algunos políticos socialistas en la calle Atocha, “que se podría llamar un piso franco”. También apuntó su ironía a la penúltima decisión del Tribunal Conde “Pumpidal”: “Ábalos, que a su vez ha ido desfilando por los sucesivos tribunales, públicamente, pero dejando claro que no va a tocar a Sánchez, algún día sabremos por qué. Porque, si han salido, libres de “Koldo y paja”, los ERE de Andalucía, ¿por qué Ábalos no va a pasar por la misma beneficencia, cuando todos le deben favores?”. Y concluía diciendo “que esto no lo tapa ni Franco. Y que van p’alante, que van p’alante, incluido el jefe de Ábalos, pareja de Begoña, jefe de la tercera autoridad, del que depende el fiscal, asesorado por Zapatero, amigo de Delcy y vuelta a empezar”. Pero, lo dicho, vean el vídeo, que merece la pena.
Y me despido con una frase que dijo Núñez Feijoo en el mismo acto: «Quiero que España se parezca a Madrid» (yo también), añadiendo que Madrid es «apertura, trabajo, prosperidad, pelea, y el ejemplo de que, con las políticas del PP (de Madrid, debió añadir también), España puede ser líder en el mundo».
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

