
«Lamentablemente se sigue haciendo televisión en España día a día y es también día a día más horrorosa»
De televisión, después de haber estudiado audiovisual y de trabajar treinta años en una de ella, creo que sé bastante. Lamentablemente se sigue haciendo televisión en España día a día y es también día a día más horrorosa. Si consiguen salvarse de la quema algunos programas, se debe más bien a que están técnicamente correctos de realización, no todos, pero algunos, bastantes, sí. Desde luego lo que no están es bien minutados para la publicidad.
Recuerdo que cuando realizaba el “Precio Justo”, que presentaba Carlos Lozano, ante de ser famoso como en la actualidad, usábamos unas cortinillas con sonido para separar bloques, también podían usarse para pasar a publicidad o volver de ella. Estuvimos dos años día a día emitiendo programas y la publicidad entraba de manera fluida y avisando al público, con pausas en el discurso televisivo bien marcadas y no en cualquier lugar porque yo lo valgo.
Este, porque yo lo valgo, se ha puesto de moda ya en casi todas las televisiones y sin ninguna precaución se cortan, desde programas magazines a cualquier película, teleserie, concurso u otro tipo de formato, sin respeto, primero al público, al espectador, luego al equipo de producción del programa y también al equipo de realización.
Se dirá que la televisión vive del dinero que pagan los anunciantes en los bloques publicitarios, pero eso es una cosa y lo de cortar dónde da la hora en que debe de entrar el bloque publicitario porque sí, sin previo aviso y cortando incluso frases de un actor o presentador, es de vergüenza. Sí, departamentos directivos, es de vergüenza.
Que un spot publicitario entre a treinta y dos o y treinta y dos y medio, no va a perjudicar al anunciante, pero si y mucho al espectador que espera que se le trate con educación. Luego los grupos televisivos se quejan de que baja el público y se va más a internet y plataformas de series. ¡Naturalmente!, la gente quiere que se la respete, no van a ser tontos y además dejarse apalear.
Estoy haciendo campaña para que se boicotee la compra de cualquier producto no anunciado en un bloque metido con calzador en cualquier lugar del programa de que se trate. Eso sería un remedio que haría reflexionar, tanto a los programadores y departamento de continuidad, como a los anunciantes, acerca del respeto que deben a ese público que la televisión les vende, para que pueden publicitarse.
Ya sabemos que poderoso caballero es don dinero, pero nunca debe sobrar un poco de prudencia y decencia torera, porque muchos espectadores aguantarán carros y carretas para ver determinado programa, pero no todos. Al final vamos a tener que tragar con la técnica Estadounidense de poner publicidad cortando los reportajes cada cinco minutos y retomándolos con una breve descripción de lo ocurrido previamente por si se han incorporado espectadores nuevos. Este tipo de recordatorio les recuerdo a las televisiones españolas no tienen ningún sentido si se emite sin cortes de publicidad y deberían ser eliminados previamente del programa emitido en España. Pero les da igual, piensan que el espectador no tiene otra cosa que hacer que tragarse el programa por narices, y no, el espectador también tiene otras cosas que hacer además de tragarse un programa sin arreglar y toda la publicidad.
Es patético el grado de decadencia del medio y mira que me da pena y lo lamento, pero desde que se empezó con la estupidez de hacer programas de contenido de informativos, comentados, glosados y dramatizados, el equipo de periodistas, en este caso de izquierdas pues empezó con gobiernos socialistas, se cargó cualquier otro departamento de programas de entretenimiento, convirtiendo la realidad en ficción y la ficción en realidad.
En la actualidad cuesta distinguir entre un muerto real y uno de ficción, tal es el realismo de la realización y medios técnicos. Al parecer para vender productos, sirven igual los cadáveres de las series que los de los telediarios. La diferencia es clara, unos pueden vender publicidad al espectador, pero los reales, no deberían… Y así día tras día y tiramos porque nos toca, ¿Cuánta humanidad se ha perdido por el camino? De televisión, después de haber estudiado audiovisual y de trabajar treinta años en una de ella, creo que sé bastante. Lamentablemente se sigue haciendo televisión en España día a día y es también día a día más horrorosa.
