En esta poesía podrás encontrar 56 títulos de canciones de Leiva, que de un modo tan reconocible como auténtico, nos ha cantado y nos canta.
Terriblemente cruel. Por Javier Moreno López

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En esta poesía podrás encontrar 56 títulos de canciones de Leiva, que de un modo tan reconocible como auténtico, nos ha cantado y nos canta.

Arranca el domingo y a nuestro amigo el Gitano ya le rondaba una idea en su cabeza sobre el tema de la semana: «Pelea tonta de niños».

«Pero no ya sólo cierran aquellas librerías; tiendas de paraguas, mercerías, auténticos colmados de ultramarinos y esa panadería también».

«El caudillo populista Sánchez no tiene límites. Se mira en el espejo de la madrastra de Blancanieves ¡y ve a España!».

«Empodrece con el pueblo argentino, unos vínculos fraternales de inveterada tradición: -¡Ay, me habéis tocado la Bego; qué malo y qué fascista, este Milei!».

Asistimos con estupor al desaforado cruce de insultos entre los señores políticos.

«Sin duda se ve que el chavalote, todavía se excita jugando a la PlayStation matando bichos, personas o yo que sé, demostrándose que su comportamiento infantil lo inhabilita para el cargo»,

Viernes, llega el fin de semana y también algún que otro tren, como en el cuadro de Richard Blunt titulado «Siempre regreso a ti».

«Isabel Díaz Ayuso ni es parlamentaria ni estaba sentada en ninguno de los asientos del hemiciclo correspondiente a los diputados».

«Lo cierto es que el insultador oficial del gobierno de España, el ministro Oscar Puente, remató los desprecios verbales e institucionales al Presidente de la Nación Argentina».

«Las verdaderas motivaciones de tanta gente vestidita de verde con sus pancartas y panderetas, son las de la política de bajas miras. Qué pena para tanto esfuerzo».

«Ha resurgido desde hace ya unos cuantos años, y se viene extendiendo como si se tratase de chapapote en una playa, un infantilismo feroz».

Se va tratando de explicarnos que la vida es demasiado valiosa para dejarla pasar, que no somos conscientes de lo que tenemos hasta que lo perdemos.

«Estamos hablando de alguien que usa los recursos del Estado a su conveniencia, es decir, a calzón quitao y con la chorra fuera».