
“Es tu voluntad la mejor norma. Te van a criticar, de cualquier forma”. (“El niño, el hombre y el burro”. Danza invisible).
Bueno, pues ya estamos a día tres de enero. No hemos estrenado el año y ya lo estamos rompiendo, como hacen los niños con los juguetes de reyes. Es curioso, por no decir lamentable, hasta que punto llega el cinismo y la hipocresía del ser humano en estas fechas en las que hay que sudar amor por todos los poros de la piel, mientras te tragas las bilis que te vuelven a la garganta, en sentido real y figurado.
Tengo la mala costumbre de empezar el día mirando el móvil, mientras estoy en el excusado. Ya me perdonarán el cultismo, pero quería evitar decir retrete. Es una rutina, una superstición incluso. Primero, miro las cuentas bancarias para ver si tengo alguna sorpresa, las más de las veces en negativo, sobra explicarlo, o milagrosamente en positivo. Esto suele ocurrir a primeros de mes, por lo que hoy era inexcusable mirar las cuentas en el excusado. Hasta ahí, hoy, todo correcto.
Después, por este orden, paso a las redes y a las noticias. Tiene sentido. Hoy las redes son el nuevo NODO. Puedes enterarte de todos los acontecimientos del día, en tiempo real, pero contados según el prisma del tuitero de turno. Ya saben, como escribió en su día Don Ramón de Campoamor “en este mundo traidor, nada es verdad o es mentira. Todo es cuestión del color del cristal con que se mira”. Créanme, si no son usuarios de las redes sociales; Cuando vas conociendo a los tuiteros de turno, una vez que los pasas por el filtro conveniente, redes como X son una fuente de información que llega a volverse imprescindible, toda vez que los informativos y hasta los periódicos se nutren de noticias de agencia. ¿Nunca se han preguntado por qué vemos al mismo gatito que se subió a un árbol en todos los telediarios de todas las cadenas?; ¿es que es el único puto gato que se ha subido hoy a un árbol? Pues ya tienen la respuesta.
Una vez terminada la exploración de las redes, como ya he dicho, hago uso del papel higiénico y ya en la cocina, con el primer café del día, pongo los telediarios. Aquí me entero de si es verdad alguna de las informaciones que ya he leído en redes, como por ejemplo que David Bisbal ha comenzado el año cantando encima del Empire State. Si no han estado en Nueva York en Navidad, esto puede parecer una experiencia única, maravillosa, pero la verdad es que si haces esto en Nochevieja, probablemente te sacarán de allí azul y tendrán que amputarte varios dedos para arrancar el micrófono de tu mano yerta por la congelación. Pero hoy no toca hablar de Bisbal. La agencia EFE anda buscando perros que digan “papá” cuando ladran.
Es verdad que también la prensa hay que pasarla por el filtro, más bien por el cedazo, como los buscadores de oro del río Bravo, para llegar a encontrar información fidedigna, pero al menos ya te quitas varios kilos de la paja existente en las redes. Paja informativa, se entiende, que, como les he dicho, yo a estas alturas ya he salido del baño. Te quitas a ciertos opinadores con ínfulas de periodista que se dedican a esparcir su mierda, ya que estamos escatológicos, con la esperanza de que algo salpique. Hoy, por ejemplo, he tenido la desgracia de poner los ojos en un tuit de un tal Fonsi Loaiza, el lameculos más desinformador de todo X. Este mierdecilla se dedica a malmeter contra todo aquel que considera conservador o de derechas. En su tuit de la mañana, hoy señalaba a un miembro de la iglesia que ayer se mostró molesto porque una tal Lalachus mostró en televisión española una estampita del sagrado corazón con la cara de la vaca del Gran Prix.
Dejando al margen que la broma tiene tan poca gracia como todo lo que hace la tal Lalachus, lo cual es triste, ya que vive de la comedia, teniendo la decencia de leer el tuit original del Presidente de la Conferencia Episcopal, este se limitaba a expresar su malestar por este tipo de manifestaciones, que ciertamente muestran el nivel de falta de respeto que tienen estos embajadores de la “cultura” Woke, atacando a un colectivo tan numeroso como los católicos sin motivo alguno, y en fechas tan importantes para el culto. Que digo yo que por qué no hacen lo mismo con Mahoma, si tienen huevos, porque después de lo de Charlie Hebdo se han quedado mudos en esta materia.
Creo que es normal que un alto representante de la Iglesia Católica se muestre molesto por algo así, pero en ningún caso atacaba a Lalachus por mostrar la irreverente estampita, así que educadamente le he contestado a Fonsi, alias Dumbo, que eso no era un ataque, como decía su enunciado. Que un ataque era mentarle a la madre, como yo he hecho a continuación, ahorrándome, por cierto, una sesión de psicólogo, que está la vida muy cara.
Miren ustedes. Yo cada día creo menos en un Dios que, de existir, permite injusticias tales como que una niña maravillosa enferme gravemente, noticia que conocí ayer de la mano de su padre, pero dejando al margen que no voy a rogar por la solución al causante del problema, creo que hay que mostrar respeto por las creencias del otro y por aquello que aporta consuelo y en algunos casos fundamento a la vida de muchos que no tienen otro clavo al que agarrarse. Yo defiendo a capa y espada, literalmente si es necesario, las libertades, pero la libertad de uno termina exactamente en el mismo punto en el que comienzan los derechos del de enfrente. Y esto es válido para todas las creencias e ideologías, no solo para aquellas que concuerdan con la doctrina oficial.
Así que, Lalachus, la próxima vez, en vez de enseñar la vaca, cómetela, que a juzgar por lo visto, no será la primera que te comas. Te va a sentar mejor.
Porque yo lo valgo.

