
«Al igual que hay leyes que no me gustan y las tengo que respetar, pues con la ley de Dios lo mismo, respeto y quien no las siga no podrá comulgar»
Señora Ministra.
Ante las declaraciones realizadas por usted en el programa 59 Segundos porque un sacerdote ha negado la comunión a unas personas que tienen una orientación sexual determinada, tema que no voy a entrar, diré que la doctrina de la Iglesia marca unas pautas y quienes en momentos determinados de la vida no las hemos cumplido, no hemos podido ir a comulgar, independientemente de todo y por tanto al igual que hay leyes que no me gustan y las tengo que respetar, pues con la ley de Dios lo mismo, respeto y quien no las siga no podrá comulgar.
Nadie obliga a nadie a seguir a Cristo, eso si quienes le seguimos cumplimos sus normas, y muy contentos porque Él es el sentido de mi vida.
Soy católico y a mucha honra. Creo y soy amigo de Cristo, el hijo de Dios vivo, y me enorgullezco de ello. Espero llegar al cielo a pesar de mis pecados y mis faltas.
Respeto profundamente a quien no crea, e intento que muchas personas se acerquen a Dios, pues él y no usted, da sentido a la vida. Usted es un ser humano como yo, que tiene su ideología, que lógicamente respeto, cosa que Usted como católico no está haciendo conmigo ni con tantas personas.
Ustedes se creen en la potestad de suplantar a Dios, vaya tela. Y a pesar de todos, al igual que a todos, si ustedes se arrepienten de corazón Dios les perdonará como a todos y yo espero que todos incluida usted podamos llegar al cielo.
Arrepentidos lo quiere Dios.
Vivimos en una sociedad que parece haber perdido con frecuencia el sentido de Dios y del pecado. Estas declaraciones son una muestra de ello, pero les digo una cosa, la ley de Dios está por encima de la de los hombres.
Por tanto, se hace más urgente en este contexto la invitación de Cristo a la conversión, que presupone la confesión consciente de los propios pecados y la relativa petición de perdón y de salvación.
Ya nos los recordaba San Juan Pablo II que no se puede comulgar en pecado mortal, esta ley de Dios, esta por encima de sus leyes, les guste mas o menos. Comulgar es recibir el cuerpo de Cristo, y a Cristo hay que recibirlo limpio y puro y siempre sin estar en pecado Mortal.
Se puede recibir la comunión después de confesarte de corazón, antes no, uno por respeto a nuestro señor y dos porque así lo marca la ley de Dios. No invente ni intene suplantar a Dios, señora ministra. El sacerdote, en el ejercicio de su ministerio, sabe que actúa en la persona de Cristo y bajo la acción del Espíritu Santo, y por este motivo tiene que alimentar en su interior sus sentimientos, aumentar en él mismo la caridad de Jesús, maestro y pastor, médico de almas y cuerpos, guía espiritual, juez justo y misericordioso.
En la la Iglesia, la reconciliación sacramental siempre ha sido considerada en íntima relación con el banquete del sacrificio de la Eucaristía, memorial de nuestra redención.
Ya en las primeras comunidades cristianas se experimentaba la necesidad de prepararse con una digna conducta de vida para celebrar la fracción del pan eucarístico, que es comunión con el cuerpo y la sangre del Señor y comunión («koinonia») con los creyentes que forman un solo cuerpo, pues se alimentan con el mismo cuerpo de Cristo.
Le explico esto señora Ministra de Igualdad para que la próxima vez hable con conocimiento de causa. Para finalizar, sólo quien tiene sincera conciencia de no haber cometido un pecado mortal puede recibir el Cuerpo de Cristo. Y esto es lo que dice la doctrina del Concilio de Trento. Y por mucho que usted se empeñe ministra, esta sigue siendo la enseñanza de la Iglesia también hoy.
No se puede comulgar en pecado mortal. Espero ministra que lo haya entendido por fin. Jesús perdónalos porque no saben ni lo que dicen, ni lo que hacen.
Orgulloso de ser Cristiano. Un saludo señora ministra de igualdad.
