Sexo, drogas, corrupción y series de TV. Por José Crespo

Corrupción y series de Tv

«Aquí se nos pretende reeducar a través de los medios gubernamentales afines y la TV pública con unos cineastas anclados en la última guerra civil»

Me declaro admirador del cine inglés, muy alejado del norteamericano en su estilo pues es mucho más natural y humano alejado de finales heroicos como los de La Jungla de Cristal protagonizada por Bruce Willis o Con Air (Convictos en el Aire) por Nicholas Cage.

Hoy podemos disfrutar series inglesas llenas de humanidad y realismo como Line of Duty, una serie sobre asuntos internos y alta corrupción, The capture, serie sobre IA, corrupción y creación de pruebas falsas, ShowtrialBlue LightsThe Responder, o Trigger Point (Fuera de control) protagonizada esta última por una agente desactivadora de explosivos.

Quiero llegar mediante una de ellas a un tema de triste actualidad ya denunciado hace meses y años, y que desde la humilde La Paseata fue descrito mucho antes de que lo hicieran otros diarios en papel o digitales como Libertad DigitalPeriodista Digital o En Libertad.

Me refiero a la recomendable serie Line of Duty, un thriller calmado, de corrupción con personajes que hacen que la historia resulte potente y veraz desde la primera temporada a la última, en el que un departamento de asuntos internos destapa la corrupción sistémica dentro del cuerpo de policía, con un mensaje crítico sobre un tiempo corrompido por los que ostentan el poder y que lleva a dar cierta sensación de hastío y angustia. Al final sin dar nombres aparece la imagen de un personaje con una caracterización que cualquier británico reconocería por el escándalo que supuso. Me refiero al caso del conocidísimo Jimmy Savile, la gran estrella de las revistas de cotilleo y la televisión británica desde los años cincuenta hasta los dos mil que, ¡oh, sorpresa!, escondió durante más de 40 años un secreto escabroso pues con un escaparate de filántropo, se codeó y recibió los parabienes de la plana mayor del ‘establishment’, desde Carlos de Inglaterra a Margaret Thatcher. Un oscuro personaje que fue nombrado incluso oficial de la Orden del Imperio Británico… «¡Oh, Jimmy! ¡Cómo puedes ser tan bueno!«, decían. «¡Cómo puedes ser tan altruista y recaudar tanto dinero para los pobres niños (pongamos aquí el atributo que preferido: huérfanos, minusválidos o enfermos)!«… decían otros. Lo cierto es que entre obra benéfica y chiste, el tipo de Savile abusó sexualmente de más de 500 menores de edad, habitualmente entre 13 y 15 años.

De aquí quiero llegar al actual, doloroso y tortuoso tema de la repugnante trama consentida de abusos a menores y dirigida por un grupo de delincuentes de origen pakistaní que publicamos en esta revista digital el 14 de marzo de 2018 como una sencilla colaboración dedicada a la corrección política y multicultural. El título del trabajo era «La corrección política y multicultural ocultó durante años las violaciones de 1.400 niñas cometidas por paquistaníes«, fue reeditado el 12 de noviembre de 2018 y posteriormente el 8 de agosto de 2024.

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Bajo la pátina de la corrección política no se observa otra cosa, ni más ni menos, que una dictadura informativa en contra de la libertad de información en la que el empleo de las palabras moro, marroquí o negro, aparezcan en el entorno que aparezcan provocan una inmediata acusación de estigmatización, de trato despectivo o de racismo reaccionario. Tenemos a un gallinero lleno de pijo-progres que prefieren decir africano, como si todos los africanos fuesen negros. Consideran ser racista, según ellos, decir negro pero, en cambio, no lo es decir blanco. Y estos ignorantes papanatas soslayan que ellos mismos se llaman a sí mismos negros y moros, recordemos que Mauritania significa «tierra de moros», Níger y Nigeria significa eso “país de negros” y Etiopía significa “país de cara quemada”, es decir, negros. Y así algunos podemos desgranar decenas de ejemplos y otras gilipolleces consistentes en decir que debemos expresar «estuve en India» porque decir «la India» es humillante. Por lo visto también debe ser humillante decir el Canadá, la Gran Bretaña, la Argentina, el Japón o los Estados Unidos…

En España hay más de diecisiete mil personas que se llaman Moro de primer o segundo apellido, incluso y de los que casi cien de ellas que se llaman Moro Moro. Igualmente tenemos siete mil personas en España que se llaman Matamoros de primer o segundo apellido, algunos de ellos son Matamoros Matamoros, no sé si los pijo-progres pedirán que se borren esos apellidos.

Espero que esa generación de cineastas ingleses nos deleite con una serie donde se refleje esa dolorosa y vomitiva actualidad en la que la realidad de la corrección política sea desmontada de una puñetera vez.

En España no andamos a la zaga, no solo debemos ver la paja en el ojo ajeno pues tenemos material de sobra en nuestra política y policía para elaborar auténticas series llenas de realismo en las que se muestre la verdad que se nos arrebata, «¿No urge a que el titular del ministerio dé la cara en rueda de prensa con preguntas sin límite junto con su DAO?» sobre la corrupción policial, política y gubernamental, donde podemos contemplar realidades como jefes policiales de una unidad antidroga actuando como ‘asesor personal‘ de una red de narcotraficantes y blanqueador de dinero. Recientemente hemos sabido que el inspector jefe de policía detenido en su casa de Madrid, más parecida a un refugio del narco Escobar, tabicada con una fortuna de 19 millones de euros en bolsas de billetes de 500 y de 50 euros, que le costó unos años amasar y no pocas artimañas para evitar ser descubierto por sus propios superiores, compañeros, ¡cómplices?,  y posiblemente implicado en las acusaciones e informes relativos al teniente coronel Oliva de la Guardia Civil, que fuera líder de la unidad contra los narcos de la unidad OCON Sur desmontada por Marlasca, implicándole presuntamente de colaborar con los narcos mediante pruebas falsas.

Vamos, de aquí saldría una serie candidata al Premio Emmy Internacional a la Mejor Serie Dramática (International Emmy Award for Best Drama Series), pero muy al contrario se nos pretende distraer mediante burdas cortinas de humo y reeducar a través de los medios gubernamentales afines y la TV pública con unos cineastas anclados en la última guerra civil y decididos en una permanente actitud guerracivilista estableciendo como cierta una visión partidista y perro-flautista de nuestro pasado para otra vez empujarnos y quedar a los pies de un nuevo totalitarismo.

 

 

 

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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