
«Aquí no basta con ganar las elecciones en justa lid democrática, aquí se trata de que cuando alguien gobierna, lo haga con mal café, con propósito de hacer mal»
Lleva ya uno mucho camino recorrido a través de la democracia española. Concretamente puedo opinar porque hace ya cincuenta años que voté la Constitución, se supone que garantía de orden, paz y libertad, además de principio fundamental de convivencia, que hoy, por partes, algunos destruyen, sin pensar que si los españoles, aún no se han pegado bofetadas a diestro y siniestro, solo ha sido gracias a ella. Pero no, hoy en día “cada maestrillo tiene su librillo” y esta claro que el de unos no necesariamente tiene la misma letra que el del vecino.
La verdad es que los seres humanos en general, son pendencieros, salvo los seres humanos españoles, que no solo lo son, si no que hacen gala de ello y tienen mala saña. Aquí no basta con ganar las elecciones en justa lid democrática, aquí se trata de que cuando alguien gobierna, lo haga con mal café, con propósito de hacer mal a algunos frente a otros, y no cito a nadie.
Los gobernantes de babor tienen que amargarles la vida, por sus atributos, al resto de los que no le son “pelotas” y tal vez también relativamente, lo hacen los que van a estribor, aunque creo que menos. Al parecer tienen los gobernantes en general, que hacer pasar por su arco del triunfo a todos los habitantes de su país. Con esto la famosa y masticada por todos democracia se convierte día a día en un chicle, tan masticado ya, que carece de sabor, vamos que ha sido vaciada de contenido, medianamente serio y conciliador. Entre unos y otros la han convertido, esa Constitución, en un material de deshecho insufrible, acompañado de negaciones, afirmaciones y estupideces, no solo carentes de contenido, sino fuente de risotada y estupidez. Y lo es precisamente porque una parte de los gobernantes, lo han querido así.
Esta manipulación rastrera de las verdades, que deben sobreentenderse implícitas en el texto Constitucional convierten, esa carta magna, en una especie de guion para payasos al servicio y guía de algunos gobernantes. Les da igual estar en taparrabos políticos que, en sus mejores galas, no tienen estilo, ni arte, ni nada de nada, por no tener ni una mínima cultura básica, ni vergüenza y mucho menos torera. Si esto se viera en cualquier otra época anterior al mil novecientos, la gente inteligente, diría de ello que, el país se ha convertido en el paraíso de los sinvergüenzas, de los ladrones y arrebata capas. O peor aún el paraíso de los cuatreros profesionales y asaltantes callejeros. Claro que algunos están en el hemicirco, tan al buen tuntún vota la gente.
En cada paso del camino algunos listillos, camuflados de buenas personas, que se supone deberían buscar el bienestar para toda la población, solo intentan colar ocultas, por abajo, las leyes que a ellos solo interesan, sin importarles un bledo que, no vayan a beneficiar a todos los ciudadanos. De hecho los actuales gobernantes, parecen no tener ningún deseo de hacer las cosas bien y para el pueblo, sino más bien, ¡solo! para el pueblo que les vota, y ni siquiera para ellos. Debe ser que han copiado el populismo y el matonismo totalitario de algunos países de Hispanoamérica, que no solo deberían estar agradecidos al pueblo español, si no que deberían tenerlo en cuenta como referente. Sobre todo hay dirigentes que están más alineados con países totalitarios, que con los países libres y democráticos Europeos.
De verdad que no entiendo, como unos partidos que gobiernan a la contra de la gran mayoría de las llamadas clases medias, pueden seguir ganando, con el contubernio de otras alianzas egoístas, divisoras y separadoras de su propio país. ¿En que se ha convertido España?.
¿Hemos sido siempre tan horrorosamente egoístas con nuestras particularidades pequeñas y ridículas? ¿O deberíamos recobrar el orgullo y la dignidad de una nación grande y enorme en la que no se ponía el sol? Pues bien, a la luz de lo que veo no, preferimos ser un pequeño culo del mundo, en el que se aprovechan cuatro de los restos de gloria de la verdadera nación que fuimos durante mucho tiempo y eso sin tener en cuenta quién gobernaba.
Por eso, como decía, lleva ya uno mucho camino recorrido a través de la democracia española, cincuenta años. Concretamente puedo opinar porque hace ya todo ese tiempo que voté la Constitución y llevo viviendo en ella, se supone que garantía de orden, paz y libertad, además de principio fundamental de convivencia. Pero hoy, algunos quieren destruir su país, sin pensar que si los españoles, aún no se han pegado bofetadas a diestro y siniestro, solo ha sido gracias a la Constitución del año setenta y ocho.

