Conversaciones en el andamio: Otro asalto a la libertad. Por Francisco Gómez Valencia

Otro asalto a la libertad.

«Cuidadito con llevarse a la boca la basura ideológica que nos vende un día si y otro también ‘el trilero’ que okupa La Moncloa»

De nuevo el saunas’, está vez bajo el paraguas de uno de sus infames chiringuitos llamado «Observatorio de Derechos Digitales«, ha revelado su plan para que nadie ose meter las narices en su corrupción. De hecho, su propuesta huele más a control totalitario que a protección de derechos. Sus declaraciones no solo alarman a diestro y siniestro, si no que representan otro peligroso desliz para vigilar y censurar a todo bicho viviente que se atreva a pensar por si mismo, hecho que no tiene cabida en una sociedad controlada bajo el yugo del sanchismo. En su discurso, el felón ha puesto sobre la mesa tres medidas que bajo la fachada, de defender los  derechos digitales, apuntan a desmantelar la libertad de expresión en internet: eliminar el anonimato, exigir transparencia algorítmica y nada más, y nada menos, que responsabilizar penalmente a los líderes de las plataformas digitales. Cada una de estas propuestas es un ataque directo a los fundamentos de la democracia digital, pero como lo dice el sátrapa de la Moncloa parece que aquí to’ Dios punto en boca.

Antonio’ parece olvidar que el anonimato en las redes sociales es un bastión de libertad para muchos. Es la protección que permite a activistas y disidentes expresar nuestras opiniones sin temor a represalias hablando libremente. Convertir internet en un espacio donde cada comentario está ligado a una identidad real es crear un ambiente de vigilancia masiva, donde solo quienes no temen represalias se atreverán a hablar es decir, sus mamporreros. Por lo tanto, lo que plantea el marido de Bego no es proteger derechos sino silenciar voces.

En cuanto a la repentina insistencia en que los algoritmos sean transparentes desde antes del caso Begoña o del caso del hermanísimo’, podríamos hasta decir que a primera vista suena bien, pero en la práctica que nadie se lleve a engaño, sería utilizado para manipular cómo se muestra el contenido, favoreciendo el relato oficial y marginando a cualquier pensamiento critico. La independencia de las plataformas digitales es crucial para que puedan operar sin convertirse en herramientas de propaganda gubernamental. Por lo que queda claro que el muñeco parlante no aboga por la transparencia ¡que va! Lo que busca desesperadamente es controlar el cotarro.

Respecto a la responsabilidad penal de los líderes o dueños de las plataformas, la idea de que los CEOs de las compañías tecnológicas (“la casta tecnológica” como despectivamente los llama nuestro Nerón del Aliexpress), deban responder penalmente por el contenido de sus plataformas es una táctica de intimidación,  que entre usted y yo, a mi me produce risa.  Aún y así, Sanchinflas intenta legalizar la censura preventiva, donde las plataformas se verían forzadas a eliminar cualquier contenido que pueda ser visto como polémico o peligroso, asfixiando el debate y la diversidad de pensamiento, o sea; como antes de que Elon Musk comprara «Tuiter» o de que Mark Zuckerberg (dueño de Facebook e Instagram), viendo como ladra la perrita, decidiera imitarlo después de haber reconocido que desde la administración del viejo Joe Biden le marcaban las pautas para acojonar al personal durante la pandemia. Pero como nuestro ‘autócrata de chichinabo’ nunca da puntada sin hilo, de nuevo nos usa de parapeto y se nos presenta como el gran protector de los usuarios usándonos como excusa para restringir la libertad de expresión la cual obviamente le molesta un huevo.

La presentación de estas medidas en otro de sus chiringuitos delante de un plasma y sin preguntas es otra coña coleccionable de las suyas. Es otra ironía macabra perpetrada desde su mente criminal. El fulano mire usted, está henchido de hedonismo y disfruta jodiendo al respetable pues en lugar de proteger los derechos digitales, se lo quiere montar planteando el marco legal a su antojo para controlar el juego tratando de nuevo de imponer sus reglas. Este observatorio fake no parece ser un foro para el debate y la defensa de los derechos digitales; más bien, pinta como un instrumento de vigilancia y censura donde el Gobierno de la mentira pueda decidir qué derechos son válidos y cuáles no.

El mensaje de Paiporta.

Es alucinante ver cómo el ‘iluminao de Pozuelo, con su discurso de ayer no solo ignora los peligros evidentes de estas políticas sino que también las pinta con los colores de la justicia que trata de controlar y de la protección que nos ofrece al estilo Marlaska. Así que por todo esto los ciudadanos críticos debemos recordar que la verdadera democracia se nutre de la diversidad de opiniones, no de su supresión y que el peligro, no radica en las redes sociales desreguladas; radica en los gobiernos que bajo la bandera arcoíris de la protección, buscan silenciarnos y controlarnos.

Los españoles, y todos los defensores de la libertad, debemos oponernos a estas medidas, no solo por el bien de nuestra libertad de expresión, sino por el futuro de la democracia en la era digital. Este no es un paso hacia un mejor gobierno digital; es un salto hacia un estado donde el control sobre la información es absoluto, y la libertad es condicional y secundaria para esta gentuza que nos gobierna, así que; cuidadito con llevarse a la boca la basura ideológica que nos vende un día si y otro también el trilero que okupa La Moncloa.

Feliz día de San Pablo y Santa Dorotea.

Españazuela a 6 de febrero de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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