
«Palabrería, mucha palabrería WOKE, con todas esas palabras, frases e ideas vacías. Eso es lo que representa ahora mismo la izquierda en este país»
Palabrería, mucha palabrería WOKE, con todas esas palabras, frases e ideas vacías. Eso es lo que representa ahora mismo la izquierda en este país. Por desgracia, día a día nos demuestran esos cerebros vacíos de ideas y de ideología verdadera, suplantada por el continuo saqueo al que someten las arcas públicas y privadas. Bueno, las públicas las llenamos nosotros con nuestros impuestos directos e indirectos, que han crecido como la aceleración: de casi cero a cien en tiempo récord en los últimos tiempos. Aunque esto viene de lejos, concretamente desde 1975.
Y dirán ustedes: ¿por qué la fecha? Pues para mí es fácil conocerla. Tengo 70 años y en 1975 tenía 20. Trabajaba con nómina desde los 17 años, y eso ayuda a conocer el tema. Monté un negocio con 20 años y me compré un piso con 23. Y por todo lo anterior, precisamente, sé del saqueo al que esta partida de pijos comunistas, acompañados por la derechita cobarde, los falsos demócratas socialistas de izquierdas y los falsos centro-derechistas, nos han sometido desde que cogieron confianza y se pusieron de acuerdo en tomarnos el pelo y, de paso, la cartera. Hoy ningún joven podría sobrevivir como yo lo hice, gracias a los socialcomunistas y adláteres. Ahora bien, lo de los falsos comunistas de salón y sus adláteres ya es demasiado, y hay que cortarlo.
Este pasado domingo, sorprendiendo a todos, el líder de la patronal hizo unas declaraciones inesperadas. Inexplicablemente y contra cualquier raciocinio, los sindicalistas de clase —UGT y CCOO, que quede claro— se manifiestan contra el partido que lidera la oposición en el Congreso de los Diputados. Por primera vez, y no creo que sea la última, los sindicatos de clase se manifiestan contra quienes no tienen el poder político, sino contra los que hacen oposición al mismo. Porque yo, y lo creo, no considero que esa sea su misión. Pero Dios castiga sin piedra ni palo, y pasa lo que pasa.
La realidad al revés, podríamos decir, pero no tanto, sino un ejemplo más de unos tipos, el “Dúo Sacapuntas”, más bien “el Dúo Comegambas”. Sobre todo, me llama la atención el de los foulards, aunque ambos hacen lo que, si no fuesen unos falsarios, nunca llevarían a cabo en verdaderos sindicatos de clase. Y, claro, pues les sale lo que les sale. Este domingo, de los 15 600 sindicalistas con cargo representativo censados en Madrid, la escalofriante cifra de poco más de doscientos acudió a la manifestación. Aunque trataron de parecer más con los viejos trucos de las distancias, mucha banderita, globos, etc., la escasa asistencia dejó muy claro de qué iba el apoyo de las bases a los comegambas. Por cierto, los recorridos de las diferentes manifestaciones terminaban cerca de reconocidos restaurantes y marisquerías.
Mientras tanto, y calentando el ambiente, la gran oradora, la sin par conocedora del ambiente sindical y factótum del acuerdo del salario mínimo… He oído en diversos medios las declaraciones de esta persona, que carece de la más mínima formación política. Se supone comunista, pero no da la impresión de que haya leído mucho a los clásicos de su cuerda. Decíamos que esta señora, ahora señorita por efecto de su separación conyugal, se regodea de lo bien que conoce el trabajo y a los trabajadores como abogada laboralista. Interesante, pues, que hayamos averiguado que su historial como defensora de pleitos laborales se reduce a las mariscadoras de la ría de su lugar de origen. Sus derrotas abarcan más que sus victorias. Todo un récord en el país que hace que España lidere mundialmente la destrucción de empleo y el número de desempleados, aunque se maquillen las cifras con algo tan sencillo como que muchas personas ya ni se apuntan al paro. ¿Para qué?
Esta señora es el más claro ejemplo de lo que podemos considerar el título del artículo. Llena de palabras vacías, ya saben, lo de “resiliencia” o las reiterativas de género. En realidad, desconoce, como todos los WOKE, que el término anglosajón gender debe traducirse por “sexo” y no por “género”. Pero además de ser analfabetos en español, lo son en otros idiomas, y sus traducciones las hacen con Google Translate. Repito, he oído algunas cosas como: los ERTE volcánicos de una isla, La Palma, que no pertenece a Canarias; que Madrid no tiene horizonte porque no tiene mar para poder verlo. Y ya redondeando sus temas de masculino-femenino, al hablar de cualquier tema empiezan con sus problemas, los habituales de los WOKE cuando quieren diferenciar géneros con el lenguaje inclusivo: los mejores y las mejoras o, rizando el rizo, los más débiles y las más débilas. Tela idiomática la de esta carente de formación lingüística.
Esta ferviente admiradora de Hugo Chávez y de otros similares ha dicho en un acto en Venezuela: Reconocemos en él al más digno libertador. Chávez ha retomado el sueño de la libertad de los pueblos de América. Grandiosas palabras, dignas de quien las pronuncia, y que nos llevan a la conclusión de que este personaje quiere el mismo resultado que Chávez tuvo: llevar a Venezuela a la crisis económica, la destrucción del tejido empresarial y productivo, y al hambre y la desesperación de su pueblo. Un pueblo que, como única salida, tiene huir de su tierra a otros lugares para simplemente poder comer.
El país que tiene bajo su suelo la mayor reserva de petróleo del mundo es también puntero en hambre y corrupción. Y claro ejemplo de ello han sido las recientes elecciones presidenciales, donde el reconocido como ganador a nivel internacional ha tenido que escapar del país para salvar la vida. Claro ejemplo de lo que en el paraíso socialista entienden por democracia.
Bueno, en el país y en el claro cerebro de gente como la Yoli y la eurodiputada Irene Montero, que en estos días visita al dictador castrista en Cuba. Esos son sus referentes. Pero la realidad es que estas mujeres no viven en la realidad, sino en “Los mundos de Yoli”. Y ahí lo dejo…
