
«Viendo como ladra la perrita, la libertad queridos míos ya no es ni tan siquiera un objeto a idolatrar como pretenden vendernos Macron y su banda»
Decía G.K. Chesterton que “el amor libre es una contradicción de si misma. La definición de amor es una limitación a un objeto determinado”.
Y voy yo –alma de cántaro – y se me ocurre desbarrar desde todo lo alto del andamio después de leer a mí (a veces) Cayetana Álvarez De Toledo en X y al controvertido Hughes en La Gaceta.
La primera todo ofendidita, alegremente comparaba a Zelenski con María Corina Machado mientras difundía la noticia de El mundo en la que destacaban como Trump –con un par– ha echado la culpa de la guerra a Ucrania sin despeinarse.

El segundo es decir, el articulista, defendía en su última entrega titulada “Nosotros los demoliberales”, que los mandamases de la UE a los que graciosamente califica como “monstruitos”, estaban comenzando ha dejar de hacer las cosas por la “Justicia Social y tal”, (el “y tal” es de mi cosecha), para pasar a hacerlas por “la libertad y tal”, casi como cantaba Serrat. Y como el “bueníssssssmo europeo” (como aullaría a las 07:30AM mi querido y admirado profesor Rodríguez Braun), va siempre a rebufo de lo que acontece por el mundo real, ahora y volviendo a casa, “el liberalio español” se vuelve antiamericano.
¡Oiga, “que quieren luchar, que quieren misiles y mambo nuclear”! Apostilla Hughes… ¡Jajaja!
Y claro, uno que no tiene una idea buena pensó… y si a la máxima de G.K. Chesterton le cambió la palabra “amor” por “libertad”… ¿Cómo quedaría? Pues quedaría de la siguiente manera: “la libertad es una contradicción de si misma. La definición de libertad es una limitación a un objeto determinado” ¿Y por qué desbarro de esta manera? Porque viendo como ladra la perrita, la libertad queridos míos ya no es ni tan siquiera un objeto a idolatrar como pretenden vendernos Macron, su banda y el canadiense. La libertad es una nueva unidad de medida virtual que sirve para cuantificar cuanto vale un país (Ucrania), un territorio aislado (Palestina) o la cara de cemento de los presidentes reunidos en París, la mayoría, en breve salientes por patanes y todos sin excepción, incapaces de solucionar sus problemas internos, cuanto menos los ajenos.
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Feliz día de la Beata Jacinta Marto.
Españazuela a 20 de febrero de 2025.

