Conversaciones en el andamio. Póngame kilo y medio de quilombo por favor. Por Francisco Gómez Valencia

Póngame kilo y medio de quilombo por favor.

«Gentuza que durante la pandemia se gastó el dinero destinado al material sanitario en putas y cocaína ahora te explica que Madrid lo hizo mal»

Dos reseñas de quilombo para comenzar la semana: La primera, una entrevista de Yanire Guillen del 11 de noviembre de 2021 en La Iberia a la escritora y articulista Esperanza Ruiz que me apareció en mi “timeline” de X por casualidad: Cada uno selecciona en que ser radical. ¿Y por qué la saco a colación? Porque la escritora me parece sublime y además me identifico con ella y con lo que dice, ya que asegura que comenzó respirando por la herida abierta, luego lo siguió haciendo por la misma pero saturada, cicatrizada, reabierta, besada y al final, acariciada. Y compruebas que habla de la sociedad española, Francia, el macronismo, el falso feminismo, el consenso progre-natillero” y tantas y tantas cosas desde entonces (noviembre del 21), que lo pensé fríamente, me di de bruces con mi desesperación política y me sobrevino aquello de que mi herida abierta fue anterior, exactamente cuando Rajoy se convirtió en el bolso de Soraya. Después saturó y cicatrizó pero se reabrió con VOX, y después –la herida– mejoró gracias a que me la besé y actualmente me la acaricio gracias a la actitud “chamberilera” (si se puede decir así) de mi Isabelita ante sus enemigos extraños y sobre todo ante los propios (que son los peores), aun intuyendo que al final todo será  como en el chiste de Pinocho. Les cuento: Este le practicaba un cunnilingus a una y esta le gritaba entre sollozos y gemidos: ¡Miénteme pinocho, miénteme! En fin que el resto ya se lo imaginarán…

Y la siguiente reseña se sostiene sobre el final del artículo en El Mundo de Roberto Benito: La izquierda y la Defensa, a love story: ‘OTAN no’, Alianza de Civilizaciones y quíteme este Ministerio”, del cual destaco como dije antes el final: “Da igual que la imprevisión ante un virus provocara miles de muertes o que el presidente siga sin pisar la zona cero de la peor riada de nuestra historia. Lo importante es el mensaje. Este: en la pandemia no estaba Sánchez, sino Ayuso; en la DANA no estaba Sánchez, sino Mazón, y en el gasto militar no está Sánchez, sino Feijóo”.

Y claro, viendo como ladra la perrita cinco años después de que nos encerraran en casa por la cara ilegalmente dos veces –y pico a los madrileños–, yo me pregunto, ¿qué hemos aprendido, o en qué hemos mejorado, o quién coño ha salido más fuerte de todo esto además de los que ya sabemos? La una diciendo que si los ancianos que fallecieron por el COVID en las residencias solo de Madrid fueron asesinados. Los otros usando TVE para dar pábulo a un relato desmontado por casi 70 jueces. Los de más allá preparando la sexta manifestación ultra de andar por casa para acusar de asesinato al torpe de Mazón y de remate: Sánchez tratando de señalar a Feijóo por algo en lo que ambos coinciden, y es que, es necesario rearmarse hasta los dientes porque lo dice Úrsula Von der Follen y su banda no elegida por nadie, así que como la misma Esperanza Ruiz (mencionada antes) dijo el pasado viernes por X, sí os gustó la compra conjunta de vacunas, os va a encantar la de misiles”.

Pues eso, que si no quieres caldo toma tres tazas porque en la pandemia el mando único era de Sánchez, en la DANA las competencias aún siendo de las autoridades autonómicas (aunque sea una broma admitida por todas y cada una de las 17) viendo que de inicio se vieron superadas, la administración central debió tomar las riendas como le corresponde, pero jamás se supo de ellos y tardaron cuatro días en asomar por allí la patita con alguna garantía y ahora con lo de Ucrania, tres cuartos de lo mismo. Es competencia del presidente por lo que, ¿para qué hizo la rueda de contactos? Obviamente para señalar a VOX y humillar de nuevo al PP equiparándolo con Bildu,  Esquerra o al diputado del BNG o a la de Coalición Canaria por poner algunos ejemplos y solamente, para hacer más ruido, con la única finalidad de esconder algo obvio que consiste en ejercer de autócrata, tomando otra decisión personal prescindiendo del Congreso y del principal partido actualmente en España, aunque este coincida todavía a estas alturas increíblemente en tantísimos temas.

#PedroSánchezdimisión

Cada aniversario sea de lo que fuere es una batalla campal contra la mitad de los españoles y contra la oposición, de manera orquestada desde Moncloa y Ferraz, con tal de ganar al menos un par de semanas más al calendario. El cortoplacismo es tan grosero que da verdadero miedo pensar, ¿y si fuera cierto eso que dicen “los ursulinos sobre el cambio de era? No nos hagamos pajas mentales, no hay cambio de era ni gaitas, lo que hay es otro movimiento estratégico del wokismo europeo huérfano de apoyo por parte del norteamericano, absolutamente acogotado gracias a Donald y a sus bravuconadas mañaneras retransmitidas en directo en los telediario de las tres.  

Aquí el asunto es que como se puede leer por las redes sociales, gentuza que durante la pandemia se gastó el dinero destinado al material sanitario en putas y cocaína ahora te explica que Madrid lo hizo mal. O gente que a los dos meses de comenzar la pandemia se cogió la baja como sanitaria por una dolencia en un codo, y se reincorporó a la política al 100% cobrando dos sueldos, de hecho 13.000 € indebidamente de la Asamblea de Madrid hasta que la pillaron y hablo de la MEMA, ahora ministra ejemplar con los médicos levantados en armas. Menudo compromiso se gastaba la ministra entrevistada por la Intxaurrondo la semana pasada. ¿Y la periodista? Otra que tal baila. La misma a la que el PSOE dio un premio hace dos semanas por servir bien a la causa en TVE cada mañana y anteriormente en TeleMadrid hasta que la despidieron por ejercer de activista socialcomunista entrevistando a Ayuso. 

Feministas abogando por ir al 8M porque las iba la vida en ello, programas de televisión riéndose del coronavirus, Broncano haciendo el idiota, Antonio Maestre alegando que era más fácil morir atropellado que por coronavirus, Fernando Simón –el de uno o dos casos–, soltando paridas a diario… Son los mismos que ahora crucifican a Ayuso por la pandemia, a Mazón por la DANA o a Feijóo por lo del gasto armamentístico. 

Protocolos de la vergüenza

Es que hablan de protocolos de la vergüenza los mismos que el 25 de Marzo del 2020 en RTVE, bajo mandato de Sánchez y Pablo Iglesias en pleno Estado de Alarma, nos explicaban como depositar un cadáver en nuestra casa y como embalsamarlo. O los mismos que en vez de comprar respiradores vitales adquirían a precios millonarios miles y miles de respiradores para enfermos con apnea del sueño. 

Pero claro, como decía El Aguijón por X escenificando una hipotética conversación de urgencia entre Sánchez y Bolaños:

[Bolaños] Han descubierto el alquiler a MUFACE en la sauna de Begoña, han desmontado todas las mentiras de tu hermano, han destapado las putas de Ábalos que escondimos…

¿Qué hacemos?

[Sánchez] Saca las residencias de Ayuso.

[Bolaños] Los jueces han archivado el caso más de 60 veces.

[Sánchez] ¡Lo sacas en TVE!

Y es que ya lo decía Pastrana también en la misma red social: Es cierto que al final siempre se acaba hablando de lo que el PSOE quiere. Pero no porque sean unos genios, sino porque son unos miserables sin escrúpulos que no conocen límites para nada”.

Amén.

Feliz día de San Patricio  y San José de Arimatea.

Españazuela a 17 de marzo de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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