«Un país atrapado entre la desvergüenza de LaCasta y la impunidad de un GoMierdo que ha convertido la democracia en su cortijo del Merder».
Porque no hay 2 SIN 3. Por Antonio Ibarra

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«Un país atrapado entre la desvergüenza de LaCasta y la impunidad de un GoMierdo que ha convertido la democracia en su cortijo del Merder».

«Dos víboras veo cuando juntos les contemplo; y sólo me pregunto cuál de ellos habrá de inocular más letal veneno».

«Estamos bajo la dictadura de algo tan viscoso como irritante, llamado sanchismo, con el aditamento de un progresismo en el que ellos se enriquecen, y otros se empobrecen, nosotros».

«Trump ha dicho con razón que España es un problema, y hasta aquí puedo leer y veremos qué resulta de la convención de la OTAN en La Haya».

«Gentuza que durante la pandemia se gastó el dinero destinado al material sanitario en putas y cocaína ahora te explica que Madrid lo hizo mal».

«Estos cafres han venido para quedarse, para aumentar su prestigio en clave económica, y sojuzgar a una ciudadanía pastueña y aborregada».

En la primera de sus catilinarias Cicerón utilizo una frase que hizo fortuna convirtiéndose en una de sus citas más recordadas y famosas: Catilina, ¿hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia?

Los podemitas, van a comenzar a rodear el Congreso con su empacho ideológico y proclamas golpistas

DEJANDO AL MARGEN EL NEGOCIO (que te va estupendamente, la información privilegiada siempre ha reportado pingües beneficios)

Murió Castro y rápidamente energúmenos podemitas, morroestufas de todos los colores, filimancias de todo trapío, bebecharcos y baldragas, y hasta el cansalmas del «NoyNo» que amenaza con su regreso se han puesto de acuerdo para lanzar, trinos, gorgojeos y loas a los cuatro vientos tras la muerte del criminal

Esta mañana he recordado la historia de los dos sobres lacrados que Nikita Kruschev le dejó en mano a Leonid Brezhnev en el 1964 de traspaso de poderes en el Kremiln del todo poderoso entonces Partido Comunista Soviético

El maestro del solomillo me lo repite cada mañana cuando le saludo en el mercado. “Aquí en mi carnicería no se habla ni de la prima, ni del rescate, ni de la crisis.., los podemitas ni de Trump que me tienen ustedes aburrido”. Pero hoy, a continuación, de recitarme el lema, y reírnos los dos, en voz baja, entre confidente y espía, me susurra que nunca pensó que eso de los mercados le iba a afectar tan de cerca. Así que a punto de enlazar una conversación sobre la selección española de fútbol, me callo oportunamente y le dejo seguir. Gerardo, así se llama, continúa:
– Ya me conoce y sabe usted que soy tranquilo, pero comienzo a sentirme indignado y “cabreao”, ¿Sabe por qué? Porque yo hago mis deberes, pago mis impuestos, acabo de invertir en un frigorífico nuevo, he dado de alta a la rumana que va a mi casa un día a la semana y he descubierto que los políticos no hacen los suyos. Y eso no puede ser. Estamos en mano de unos inútiles. ¿Y sabe usted? Cada vez son más los que viven a mi costa y no hacen bien su trabajo.-
Yo le cuento a propósito mis sensaciones con el liberado sindical que tengo de vecino, porque le recuerdo saliendo de su casa con la camiseta verde camino de la manifestación. Mi vecino tiene silla, o sillón, en la central de la calle Lope de Vega, galones de liberado, y se presenta hasta en la panadería con su carnet político pegado a la frente. Habla de la educación, por ejemplo y construye sus tediosos argumentos tomando el hilo desde la caída del muro de Berlín, pero lo que verdaderamente no soporto es que deja la basura todas las noches en el quicio de su puerta porque a partir de las nueve dice que “no tiene fuerza para bajarla hasta el cubo, por su entrega a la calidad de la enseñanza y su dura lucha cotidiana contra Cristina Cifuentes que le consume”.
– ¿Significa esto no hacer bien su trabajo, al menos el comunitario? Le pregunto
Pues sí, Y Gerardo me contesta con una nueva pregunta: ¿Pero cree usted que a su vecino le respetarán los de la manifestación cuando chille con el altavoz sus mensajes?
Sí, me imagino que sí, le contesto. Y Gerardo remata con su profundo sentido común: «Bueno pues eso es lo que le quiero decir. Puede ser que su vecino haga bien su trabajo sindical y político. Que sea un auténtico líder sindical ¿Pero qué pasa con Rajoy? que ya va por el mundo con cara de cordero degollado, como un púgil noqueao. ¿Es que no se da cuenta que necesitamos un capitán en el equipo? No hace bien su trabajo. Se ha convertido en el falso nueve de la selección: Un problema. Con la que está cayendo y nos va a caer tiene que hablar y proponer. Y nada…
Es usted un genio le digo. ¿Y qué va a ser me contesta? Pues hoy….

Qué mayor corrupción que traicionar el interés general para perpetuarse en el gobierno. «Se pactan los presupuestos y compadrea con los que …

«Los sedeciosos están crecidos, al ver que no les pasa nada, ante un gobierno español sesteante, castrado y ayuno de firmeza que ha olvidado …