Hundir España y salvar Europa. Por Antonio de la Torre

Ignominia.

«La libertad de expresión, ahora mismo, desde luego en Europa, no existe, pero muy especialmente, en España»

Calificaba en mi último artículo como “ignominia” el primer aniversario de la prescripción del atentado del 11-M y no sabría como calificar la imagen que tuvimos que soportar el pasado jueves, cuando el felón que “okupa”, tal vez legal pero no legítimamente, el Palacio de la Moncloa, recibía en su escalinata a la portavoz de BILDU, Merche Aizpurúa, en esa escalada de presimiente de las “primeras veces”, en una traición más al Estado español. Nuestro DRAE la define como “afrenta pública” y nos deja una serie de sinónimos tales como “vergüenza, deshonor, oprobio, ultraje, baldón, deshonra, infamia…”, hasta un total de dieciocho, a cual más ajustado a lo que viene ofreciéndonos este trilero que se aferra al poder a costa de destruir España. Recordemos una vez más aquello que decía en una entrevista de Con BILDU, no vamos a pactar. Con BILDU, no vamos a pactar. Si quiere se lo repito cinco veces, o veinte, durante la entrevista. Con BILDU, no vamos a pactar. Y mientras este oprobio es uno más de la serie que nos viene dejando el doctor Plagio cum Fraude desde que llegara al poder, la espiral delictiva que cerca cada día más a su familia, gobierno y partido, no deja de ampliar la nómina de presuntos implicados y nuevos posibles delitos. Pero en su incoherencia característica, mientras sigue hundiendo a España en su día a día de cesiones y cambios de opinión para seguir en la poltrona entre viaje y viaje por esos mundos de Dios, se erigía como salvador de la suicida Europa: España debe defender a Europa para que Europa pueda defenderse a sí misma, porque, además, visto lo visto, mejor empezamos a depender un poco más de nosotros mismos y un poco menos de otros. Papel que secundaba la número uno de su Loro Park: Lo mejor que puede hacer Europa es reforzarse, que el proyecto europeo esté más vivo que nunca, y por tanto desde ahí trabajar con todos los Estados miembros para que podamos incrementar ese gasto en seguridad….

Y hablando de salvar Europa, comparto hoy íntegra una entrevista que un periodista al que no conocía, Jasiel París, le hacía en Periodista Digital a la autora de un libro titulado precisamente “Salvar Europa”, Irene González, que, por su interés y la sintonía que me ha suscitado su escucha y posterior lectura, transcribo en su totalidad, a riesgo de que resulte un poco larga.  

Empezaba el periodista con esta pequeña introducción de puesta en situación: “Europa va a la guerra, ¡qué dolor, qué dolor, qué pena! Parece ser que Pedro Sánchez, Macron, Starmer, Úrsula von der Leyen, los sospechosos habituales, quieren dedicar nuestros cada día más escasos recursos públicos a tanques, a municiones, a bombas, para una guerra que muchos ponen en cuestión si es realmente la nuestra. Si es realmente nuestra guerra, si hay algún interés europeo o francés, español más concretamente, en el conflicto ruso ucraniano, o si, más bien, viene siendo un enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia, que las dos partes parecen dispuestas a cerrar y a negociar. Sin embargo, los europeos, somos los últimos en discordia y pensamos que tenemos algo que decir y que jugárnosla con nuestras propias carnes y nuestros propios dineros. Pensemos en la millonada que quiere destinar Pedro Sánchez, por ejemplo, o la millonada, todavía mayor, que quiere destinar Úrsula Von der Leyen en el presupuesto general de la Unión Europea y pensemos en qué se podría hacer con ese dinero, en cuestión de vivienda, en cuestión de gasto público, de sanidad, de educación. Los líderes de la Unión Europea han avalado este jueves el instrumento de 150.000 millones de euros en préstamos para gasto militar en el marco del plan para rearmar Europa la próxima década, además de fijar las prioridades en las compras militares en un paso más de la Unión para responder a la urgencia geopolítica marcada por el conflicto en Ucrania. El texto de conclusiones de la cumbre subraya la necesidad de proteger las fronteras terrestres, marítimas y aéreas y hace hincapié en el flanco oriental, aunque a petición de España e Italia también incluye una mención a las amenazas provenientes del flanco sur. Por otra parte, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han mandado este jueves una fuerte señal de apoyo a Ucrania, al respaldar en unas conclusiones, unas negociaciones en Ucrania que sigan los criterios del presidente ucraniano Volodimir Zelenski

La entrevista a Irene González

Y daba paso a la entrevista a Irene González sobre su libro antes citado, “Salvar Europa”:

JP: Vemos que Europa está en peligro, aparece Macron hablando de una guerra inminente, ¿salvar Europa, de quién?

IG: En primer lugar, de sí misma y de sus élites gobernantes en este momento, que son quienes quieren llevarnos a una guerra que nadie quiere y que son las que han destruido Europa, tanto a un nivel de desindustrialización como a un nivel de antihumanismo salvaje, con una islamización ya insostenible en lo que es Europa. Lo que pretendo es que la gente deje de identificar Europa con la Unión Europea y que empiece a ver que es precisamente la Unión Europea el primer problema que tiene la civilización occidental cristiana, que tiene su cuna precisamente en Europa.

JP: El primer problema, lo que aquí nos dicen, es que el primer problema para nosotros es Rusia. Hay un mensaje de que es el enemigo principal contra el que hay que preparar una inminente. ¿Es Rusia este enemigo?

IG: Bueno, la verdad es que si vas por las calles de Madrid o de cualquier sitio de España, verás que tu principal enemigo o problema o lo que te causa miedo o un peligro, es precisamente la inmensa inmigración marroquí, musulmana, que hay, de carácter africano; el peligro que hay por ejemplo también en las escuelas, donde se adoctrina con una ideología trans y transhumanista en todos los órdenes de la vida, la falta de libertades políticas que ya tenemos, porque de la democracia desde luego ya ha llegado a un momento implosión, porque se ha demostrado que está al servicio de los enemigos del pueblo y que vemos como un empobrecimiento absoluto de las últimas décadas con la excusa del cambio climático, que es un gran negocio, y ahora el negocio es la guerra. Entonces, cualquier persona que tenga claras las cosas y que viva en el mundo real, entiende que esos son sus problemas, quienes les empobrecen, quienes le quitan el trabajo, quienes pierden la vivienda, la seguridad, la identidad de tu pueblo, de tu sitio donde estás, hasta que llega un momento en el que como no te sientes que pertenezcas a nada porque se ha perdido toda esa identidad y tú ya estás vendido, eres sencillamente para ellos una máquina de producir y de consumir. 

JP: Mencionas algo muy interesante aquí, se ha pasado de unos objetivos ecológicos que hemos escuchado hablar en los últimos años, los objetivos sostenibles, resilientes, de la agenda 2030, toda la cuestión del pacto verde, las energías renovables, lo de usar pajitas de papel en vez de plástico y los tapones de las botellas que se sueltan y luego, de golpe, parece que se pasa de ese pack, de ese chip mental, se pasa al de la guerra. De golpe, gastar un montón en un montón de productos y materiales que no son especialmente renovables, tanques, combustible… o sea ¿dónde queda la coherencia entre el objetivo ecosostenible y ahora de golpe una economía de rearme industrial militar?

IG: Pues yo lo veo bastante coherente, porque para ellos siempre esto fue una excusa. Las élites que nosotros podemos denominar globalistas han entendido hace mucho tiempo que el gran negocio no es únicamente el petróleo o la banca, no, el gran negocio somos nosotros, el expolio absoluto de todo lo que tenemos y de todo lo que ya no van a tener las siguientes generaciones. Entonces, la forma de controlar ese expolio es, teniendo por supuesto democracias liberales títeres al servicio de unos intereses económicos y que a la población no puedes someterla mediante la fuerza de una forma eficiente, si no estaríamos otra vez en lo que es el siglo XX. En el siglo XXI, lo que se pretende es esa sumisión voluntaria del esclavo, que somos nosotros, ya no somos considerados personas, y esa sumisión voluntaria, en donde tú vives dentro de una ficción de democracia liberal por los derechos humanos, necesita que te cuenten algo. El negocio, la excusa, es el clima. Había una emergencia climática, cuando llega la pandemia, esa emergencia climática desaparece por una emergencia sanitaria. Ahora la emergencia es la guerra. Parece que no nos dejan vivir en paz, nos han traído la guerra a nuestras calles, nos han empobrecido y nos han endeudado ya para varias generaciones y sencillamente esta locura bélica ya no solamente se conforma con poseer nuestras riquezas sino con poseer la vida de generaciones, a las que no les importa mandar a morir, al frente que ellos decidan, porque esto, al final, es un enriquecimiento de una industria que ni siquiera es una industria que vaya a dar un beneficio a la sociedad como podría ser hacer puentes, no, cuando tu metes todo el esfuerzo, la economía de guerra, en crear armas, esas las vas a tener que usar. Es fantástico, dentro de lo que es su plan de exterminio del europeo, que les molesta que nazcan personas nativas europeas, tiene que haber una sustitución poblacional con personas de África o del Asia islámica, como de Pakistán o de Afganistán, pues nos mandarán a nosotros a la guerra mientras en las calles de Europa se quedará la inmigración africana islámica. Entonces, al final, es un negocio, no es un peligro real, por eso no les cuesta nada cambiar el discurso, da igual que sea clima, que sea algo sanitario como la pandemia, un virus que viene, como que ahora es la guerra.

JP: Estas tesis que mencionas son las que llaman reemplazistas o del reemplazo, que dirían que los objetivos de la Unión Europea o de la ONU o de la OTAN, sería introducir masivamente inmigración en Europa porque la prefieren como mano de obra barata a su propia población. Estas son tesis por los que te habrán llamado ultraderechista, facha, xenófoba… imagino.

IG: Bueno, de eso hablo precisamente aquí en el libro de Salvar Europa. Hablo, obviamente, de que uno de los enemigos de Europa es la islamización que sufre y el evidente reemplazo poblacional. Es que no es una teoría. Cualquiera que viva en la calle y no viva dentro de la mentira de una redacción de periódico sustentada por subvenciones de fundaciones y asociaciones cercanas a lo que hemos conocido como USAID, increíble. Yo también lo mencionó en el libro, pero no con el nivel de detalle que hemos conocido ahora recientemente. No es una teoría, son hechos que suceden. Además, a la mujer europea, una de las cosas que también menciono, es la ruptura de relaciones personales, la ruptura de la familia, del matrimonio, de que no tengas hijos y que abortes. El aborto es algo por supuesto maravilloso, los derechos de la mujer, cuando te están diciendo por otra parte que se necesita inmigración. Y no estoy del todo de acuerdo con que sea una inmigración únicamente por mano de obra barata, porque la inmigración africana que llega a Europa es una inmigración subsidiada. Hay una mano de obra, pero que ni siquiera aporta más a lo que es el conjunto de la sociedad de lo que está recibiendo. Lo que hace que el sistema sea insostenible. No son teorías, es lo que vivimos. Este libro Salvar Europa es también un intento de hablar de la verdad a pesar de todo lo que te puedan decir o llamar, no perderlo eso como foco.

JP: Entonces nos hablas de una serie de planes desde una serie de élites europeístas, occidentalistas, globlalistas, como se le quiera llamar, que implicarían un control sobre cuestiones sanitarias, sobre cuestiones migratorias, cuestiones económicas, ¿dónde queda la democracia? Digamos que nuestro bloque presume de estar defendiendo la democracia contra el autoritarismo y aquí Macron, Von der Leyen, Sánchez y compañía, nos quieren mandar a una guerra contra los autoritarios, contra las dictaduras, Putin, Xi Jin Pin en China, Irán, toda esta gente, y nosotros presumimos de ser el bloque de la democracia liberal de partidos, las libertades de expresión, de prensa, de reunión, ¿dónde queda todo? ¿Es esto real, vivimos en una democracia real o hay un sistema diferente?

Irene González, autora de “Salvar Europa”.

IG: Precisamente, en la primera parte del libro, intento desmontar todo el cuento de la democracia liberal, ese fin de la historia, el mejor de los mundos posibles que nos vendieron porque nosotros, claro, pertenecemos a una generación que ya ha nacido en esa abundancia en la Coca Cola. Somos la generación de la Coca Cola, que no vivimos esa caída del muro de Berlín, sino que nosotros ya llegamos en el apogeo, en el apogeo de la democracia. Entonces, cuando llegamos a la vida adulta, vemos que todos esos mantras que nos dijeron sobre la democracia y la libertad son falsos, mentira, y que, desde luego, llevan muchos años donde no se cumplen y que fue una ficción precisamente para callarnos. El libro, en la segunda parte, habla de esa guerra espiritual, de esa descristianización, porque yo creo que lo de la democracia, lo que sucede, es esta nueva religión laicista que es inevitable que aboque a una islamización. Porque la necesidad de Dios del individuo es innata a al ser humano. En el momento en el que, desde la Revolución Francesa, todo se hace laico, la democracia empieza a ser la nueva religión, todo es por la defensa de algo mayor que nosotros, que es esa falsa democracia. Al final es el Gobierno de los hombres, unos hombres que se creen dioses. Hemos llegado a un punto en donde ya no se tienen en cuenta verdades universales que nos unen a los seres humanos, la verdad, el bien común dentro de una patria, una serie de valores como la justicia, virtudes, más que valores, y entonces, estos hombres que se creen dioses, al final, te intentan controlar a ti con que sí es democrático, pues es por lo que hay que hacer, pero ¿sabes qué sucede? que la verdad no se puede establecer con mayorías, la verdad y el bien común son algo que trasciende a lo que es un funcionamiento democrático. En la primera parte del libro desmonto cómo no hay libertad de expresión, que es un pilar fundamental, cómo el funcionamiento de las estructuras de poder democráticas no es realmente representativo del pueblo y cómo ese estado nación ha sido destruido y que son delegaciones comerciales de organizaciones supranacionales, como puede ser la Unión Europea, que ayudan a coordinar el control poblacional. Ahora ya no tienen que coordinar 10 países o 27 países, sino que, con controlar el Gobierno de esa organización supranacional, el resto ya son estados destruidos y fallidos.

JP: Y líderes, como los que mencionas, por ejemplo, de la Unión Europea, que muchas veces no ha elegido a nadie directamente. ¿Qué legitimidad tienen líderes como Von der Leyen para mandar tropas de nuestros países a una guerra o Mark Rutte, el secretario general de la OTAN, o incluso Pedro Sánchez si no lo pasa por la Cámara, si no lo pasa por el Parlamento, si son decisiones que se toman de espaldas a la gente? Has mencionado una falta de libertad en Europa también que es la falta de libertad de expresión. Hemos visto a colación de este conflicto con Rusia que se ha censurado en Europa a los medios rusos o afines a Rusia, también se ha censurado a otros chinos e iraníes, Hispan TV en España, por ejemplo, ¿qué queda de la libertad de expresión en España? Tú has ejercido, ejerces en algún momento, como columnista y trabajas, conoces profundamente el mundo del periodismo y de la opinión ¿qué queda de eso? ¿hay una libertad de expresión real, hay una libertad de prensa real? y ¿a ti te ha generado algún problema defender estas ideas en los medios españoles?

IG: La libertad de expresión, ahora mismo, desde luego en Europa, no existe, pero muy especialmente, en España. Lo que sucede en España es algo que no te encuentras en otros países europeos. Desde que se inició el conflicto de Ucrania se decidió que se intervenían los medios de comunicación y se establecía una política de comunicación de guerra, es decir, de propaganda. No se puede escuchar nada que venga de las otras filas y aquí solamente se puede escuchar, no información sino propaganda de las propias filas, es decir, Europa adoptó todas las medidas que son estar dentro de una guerra, pero sin oficialmente mandar soldados. ¿Qué sucede con esto de la democracia? que se toman todas esas medidas de guerra, sin pasar por los órganos democráticos, que son los distintos congresos, distintos parlamentos de los países, en donde, vale, ¿estamos en una situación de propaganda de guerra? Ok, pero pase usted por el Parlamento, porque esto todavía es una democracia. De hecho, en la guerra es cuando más el Parlamento tiene que estar al servicio y dando reportes y rindiendo cuentas ante la opinión pública, que bueno, no es opinión pública, somos los ciudadanos dueños de nuestras libertades políticas y eso se hizo desde el primer momento. No se ha tenido conocimiento de esa información por ningún lado. Entonces, las personas que quedamos a este lado del muro, cuando tú empiezas a ver que no es una información sino un tienen que ser fervorosamente entusiastas con algo que tú te lo tienes sencillamente que creer. Claro, a cualquier ciudadano que esté realmente despierto o que tenga inquietudes y que quiera preservar su libertad y su conciencia de que es ciudadano y una persona libre, pues a lo mejor esas cosas le empiezan a no cuadrar. ¿Por qué si esto es lo bueno, lo correcto por qué hay que tapar tantas cosas, por qué no se puede preguntar nada? En el año 2022, yo, en Voz Populi, escribí un artículo que se llamaba “Sin libertad ante un conflicto nuclear”, en donde yo lo que planteaba eran preguntas, puesto que las respuestas hubiesen supuesto echarte, arrojarte (bueno las preguntas también lo supusieron) a algún tipo de foso, pero en este artículo yo me hacía preguntas que es cómo oye, oiga, un momento, yo soy una persona que ejerce mis libertades políticas, que estoy en teoría en una democracia y usted a mí me está prohibiendo que haga preguntas, que yo tengo que ir de forma entusiasta a una Guerra Mundial de carácter nuclear que suponga la destrucción de toda mi civilización, el empobrecimiento y destrucción, probablemente de nuestra especie o, desde luego, de nuestras familias y que no haga preguntas, que lo haga con aplausos. En cuanto les haces unas preguntas de este tipo te dicen ‘no bueno, pero al final no se va’ y yo digo ¿cómo que no? no hay cosa más seria que la muerte de una sociedad a través precisamente de una guerra que te matas con otra persona.  ¿Cómo se puede llegar a esa frivolidad? ¿A que ni siquiera puedas preguntar, pero por qué? Claro, que la gente diga, a una guerra ¿pero por qué, para qué? No podías, no podías. Yo doy gracias a que sí que me han dado oportunidad. Ha tenido, claro, consecuencias, no me escaqueo, pero es sencillamente, te haces preguntas, y como ya hemos visto, hay agentes que están vigilando que tú te haces preguntas, que tú no eres un entusiasta belicista, sino que a ti lo que te importa es tu país, te importa tu gente y entonces te señalan, putinista, comunista. ¿Y? yo, precisamente yo, que soy una persona que no viene en absoluto del mundo fascinado ni por Rusia ni por nada. Yo soy española, occidental y que vienen de un entorno intelectual más tendente al Atlántico ¿no? Entonces, a mí no me podéis llamar ninguna de estas cosas porque sencillamente no lo soy. Yo, lo único que estoy hablando es que esto que me estáis diciendo de ir a una guerra nuclear con Rusia cuando me estáis metiendo aquí a todo el Magreb, pues es que a mí no me terminan de cuadrar las cosas y yo, como persona adulta, me hago preguntas. Vemos a muchos liberales que hablan mucho de la política de adultos, como puede ser gente del Partido Popular, que, sin embargo, estos liberales fervorosos como Cayetana Álvarez de Toledo que decía lo de la política de adultos. Bueno, la política de adultos, vamos a hablar en serio, ¿queréis ir a una guerra? entonces tenéis que ir a los órganos democráticos correspondientes a plantear realmente este conflicto, qué personas se van a mandar, si estáis mandando armas, eso es un casus belli, si te tiran una bomba tú ya estás entrando en una guerra. Preguntándonos si queréis ir a una guerra, para quién, contra quién, quién es realmente nuestro enemigo, ¿por qué no lo hacen? porque el 98% de la población ve que su enemigo es quien le está empobreciendo, quien le está quitando la vivienda, quien le está haciendo sus calles inseguras, quien está teniendo impuestos voraces que ahora resulta que van a una economía de guerra que hemos visto cómo, en la bolsa, todas las empresas de defensa que van a intervenir en este negocio, porque la guerra es un negocio para unos cuántos y luego tienen el negocio la reconstrucción. Desde luego, España, no, no, no, sólo tiene cosas que perder. Esto, sencillamente, no va, hagamos política de adultos y hablemos de esto en serio. Lo que pasa es que sabéis que las personas, es decir, la soberanía nacional, no lo quiere, y vosotros, como la queréis usurpar y os creéis mejores… Es como ‘no, no, pero es por la democracia’, no, no, yo, por la democracia, quiero cuestionar este conflicto. Te llaman de todo, bueno, no te llaman de todo, pero sencillamente pasas al ostracismo. Yo, este año que he estado escribiendo este libro, dicen, ¡qué actualidad! No, es que esto es un problema de fondo, el libro no es de esta actualidad inmediata sino del mismo problema de fondo que nos lleva a estas cuestiones. Es una obsesión por la verdad, es decir, bueno, esto es mi pensamiento, mis ideas, estás es un camino muy solitario, muy en el desierto.

JP: No sé si será tan solitario, parece que hay una contestación cada día mayor frente a Von der Leyen, frente a la Unión Europea, mismamente en España, donde antes era impensable que la gente criticase a la Unión Europea, yo creo que cada día se abre un poco más la brecha. Sin embargo, tenemos datos de que un porcentaje alto de la población española estaría dispuesto, o eso dice La Sexta, por ejemplo, estaría dispuesto a que enviásemos tropas a Ucrania. ¿Tú crees que esto es cierto o no? ¿Estamos dispuestos a morir, qué sé yo, por el Falcon de Pedro Sánchez o el poni de la Von der Leyen? O sea, ¿la población europea está dispuesta a un conflicto y tiene capacidad de ello?

IG: Pues mira, esta última semana, con actos del libro, he tenido la ocasión de hablar con muchos de los que nosotros denominamos boomers o sea con el boomerato en su apogeo, los mayores de 50 años y más, incluso con gente que está jubilada, la última generación que vio la prosperidad y que ellos quieren, tienen unas altas pensiones… y hablando con ellos te dicen ‘salvar Europa, ¡uy! yo, si fuese joven iría a la guerra, os toca a vosotros’. Entonces ves, que es una población que te está diciendo que está a favor de la guerra pero que vayan otros, que ellos no, que ellos se quedan aquí en la playa disfrutando de esa pensión, que necesita ya dos sueldos de nuestra generación para pagar una.

Salvar Europa.

JP: Como decía un joven europeo, y sus hijos, los de las élites peperas y europeas, al colegio británico y los tuyos a morir en un suburbio de tropas.

IG: Como ha sido siempre y ellos ni siquiera se lo plantean. De hecho, Úrsula Von der Leyen, que representa lo más siniestro de estas élites, bueno, ella y la señora que está en el Banco Europeo de Inversiones, que si quieres hablamos de esto con lo del rearme, pero ella, cuando les dicen ‘bueno usted tiene 9 hijos ¿a cuántos va a mandar a la guerra? y ella se escandalizaba de ¿por qué van a ir mis hijos a la guerra? O sea, nunca estuvo fuera de cuestión, la guerra es un negocio para los de arriba, que mueran los de abajo, es gente que se creen dioses, que están jugando a ser arquitectos sociales con la vida de un pueblo que está ya destruido y empobrecido.

JP: Pues hablamos si quieres, para cerrar, de la cuestión del rearme que mencionas. Hay un plan de una millonada, 800.000 millones de euros que Von der Leyen y compañía quieren destinar a una operación de volver a hacer un ‘make Europe great again‘, como diría Donald Trump, de volver a hacer Europa grande por la vía de rearmarla, por la vía de intentar dejar de ser lo que decían que éramos, un gusano militar, e intentar convertirse en un gigante. ¿Qué posibilidades le ves a esto? Y, ¿no es esto lo que tú reclamas? o sea, cuando tú reclamas que Europa debe volver a ser fuerte y grande ¿no es lo que propone van der Leyen. un camino hacia ser fuertes y grandes?

IG: No, yo propongo un camino muy distinto. Yo hablo de la guerra espiritual. Nosotros, en Europa, y hablo de Europa, vamos a ver, también aclaro en el libro que Europa no es una nación, es un espacio civilizatorio en donde además han surgido otras civilizaciones a raíz precisamente del cristianismo, como fue la Hispanidad a través de España, nación histórica europea. Hay intereses contrapuestos dentro de las naciones de Europa, o sea, el hecho de tener un Ejército común es algo que no tiene sentido porque España no tiene los mismos intereses que pueda tener, por ejemplo, Polonia o Alemania o Francia. Francia, de hecho, es en muchas ocasiones un vecino un poco hostil, pero como Marruecos es infinitamente mucho más hostil, pues no lo parece o sea el tema de tener un eje, yo no hablo de un rearme militar, a mí me gustaría que sí, que España, porque yo lo que defiendo obviamente es la nación española que es lo que me toca y bueno, los demás… y nosotros como civilización cristiano europea, que nos tenemos que descolgar de estas élites anti humanistas que lo que quieren es destruir nuestra identidad que llevan ya desde la Revolución Francesa, es la expulsión de la sociedad. Entonces, cuando tú eres consciente de esta guerra espiritual, tú eres mucho más libre, mucho más consciente de las cosas y mientras que el resto del mundo está haciendo negocios y acuerdos, Estados Unidos con China, con Rusia, el mundo avanza, crea, innova, nosotros nos vamos a poner a construir bombas, para usarlas ¿contra quién exactamente? O sea, ¿mandamos barcos al Báltico mientras que aquí entran con cayucos pakistaníes y todo el terrorismo islámico que hay en Mali?, no tiene sentido. El libro no va de eso y lo que mencionabas del programa rearme, hay algo que también se olvida mucho de la Unión Europea. Es que la Unión Europea es esta mentira que contaron los enemigos de Europa, que dicen ‘no, es que las naciones llevan a la guerra’ que es lo que pasa en el siglo XX, con lo cual hay que destruir las naciones. 

JP: Esta es la conclusión después de la Segunda Guerra Mundial 

IG: Esa es la conclusión a la que llegan ellos. Yo, con este libro, he llegado a otra conclusión distinta, rebatir ese consenso que hay sobre ciertas cosas. Entonces, como las naciones te llevan a la guerra hay que destruir las naciones, como las religiones te llevan a la guerra hay que destruir las religiones y ser todos laicos demócratas ¿no? es un poco así. Pues eso hay que acabarlo. La Unión Europea se crea en teoría, según este relato, como una organización de paz, el Banco Europeo de Inversiones, que es un organismo además clave en esta estafa de los 800.000 millones de euros, que es absolutamente inviable, porque nosotros ya somos una deudocracia, eso sencillamente sería tener una economía peor que el Congo. O sea, si esto realmente lo llevan a cabo, era para la paz. Y ahora vemos cómo, esa organización, se ha diluido completamente en una finalidad, en teoría de la OTAN, que es guerra, y dices, ¿la Unión Europea no se supone que era un organismo para que Francia y Alemania no entrasen en guerra, no para que Europa entrase en guerra con el resto del mundo? Entonces están cambiando los estatutos del Banco Europeo de Inversiones, Nadia Calviño, que es una empleada del globalismo, que por eso está ahí, como lo es el presidente actual de Alemania, un empleado de Black Rock ahora con destino en Alemania, pues están desde luego a desvirtuarlo todo porque no olvidemos que su gran negocio es todo lo que nosotros tenemos y todo lo que ya no van a tener nuestros hijos.

JP: Pues efectivamente, con esas estamos. No sé si quieres lanzar algún último mensaje sobre Europa, nuestro futuro, o para donde tendríamos que mirar o apuntar los españoles.

IG: Pues hay mucha gente y uno de los capítulos finales del libro es, ante esta situación tan espantosa ¿hay algo que salvar de Europa? ¿Queremos salvar algo o sencillamente ya nos queremos largar? Yo tengo un mensaje de esperanza, de verdad, porque si es esa guerra espiritual, una forma de darla es no olvidar realmente quiénes somos y que nosotros valemos mucho más que estos proyectos anti humanistas que quieren destruirnos y al final del libro, yo creo que todo el mundo acaba con una buena sensación de esperanza porque sobre todo es una mirada hacia nosotros mismos. Entonces, que eso no se olvide, que no hay que oír y ya está, sino que nosotros podemos luchar no de la forma que ellos quieren y que nosotros somos más y somos mejores que ellos, además.

JP: Pues muchas gracias, Irene González, y ustedes no se olviden de que, seguramente, muy pocos de ustedes tienen ganas de mandar a sus hijos, hermanos o familiares a morir en un frente a cientos de kilómetros de distancia de aquí. Seguramente, si Von der Leyen, Macron, Sánchez o quien sea, nos obligan a mandar a nuestra gente, a nuestros militares a x frente o a x país, que no olviden estos líderes que, si tenemos que luchar, seguramente, muchos de nosotros, como Irene o yo mismo, estaríamos antes dispuestos a luchar contra Von der Leyen, contra la casta, contra los oligarcas, contra los eurócratas de Bruselas, antes que con Putin, con Xi Jin Pin o cualquier otro tirano, por muy tirano que sea, que nos queda un poco lejos y que no es el que nos está oprimiendo. Así que ándense con cuidado las élites que andan haciendo ruido de armas. porque nunca saben cuándo esas armas se van a acabar volviendo contra ellos.

¿R. I. P. Europa? Algunos llevamos tiempo diciéndolo y los hechos son tozudos.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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