Calentología y cambio climático. Por José Crespo.

Calentología y cambio climático.

«Nos enfrentamos ante un diabólico proyecto totalitario de control social absoluto en el que nuestra libertad no se nos presenta menguada sino eliminada»

Antes del cambio climático nos asustaron con otros demonios, primero fue el deshielo de los polos, con películas catastrofistas tan dramáticas como “El día de mañana”, que nos planteaban olas gigantes, deshielo de los polos o incluso congelación de la Tierra culpando al hombre de lo uno y de lo otro. Luego fue la capa de ozono que se iba a perder e íbamos a morir achicharrados, y cuando todos esos vaticinios como un brutal aumento del nivel del mar, surgió la gallina de los huevos de oro… ¡el cambio climático! Un fenómeno etéreo al que se atribuye todo, el frío o el calor en invierno, el calor o en frío en verano, los periodos secos, las riadas estacionales, y con ellos se han implementado políticas criminales que ha hecho mucho daño como la destrucción de presas de todos los tamaños argumentando su inutilidad y perjuicio a la naturaleza.

Con esas políticas climáticas se ha dejado de construir y se ha evitado la construcción de infraestructuras y limpieza de cauces que se han venido realizando desde tiempos inmemoriales, desde que el hombre comenzó a dominar las corrientes de agua generando civilización, para su uso y disfrute, y que habrían evitado el desastre sucedido en varias regiones españolas, fundamentalmente en Valencia.

«Así se acumula en la atmósfera el principal gas de efecto invernadero que está causando la crisis climática», con frases y noticias como ésta se atemoriza a la población transmitiéndonos un sentimiento de culpabilidad criminal.

Nos enfrentamos ante un diabólico proyecto totalitario de control social absoluto en el que nuestra libertad no se nos presenta menguada sino eliminada de tal manera envuelta en celofán y por la que se nos hace responsables a los mortales de todos los males de la Humanidad induciendo al suicidio de Occidente y provocando el reemplazo humano y también cultural.

La última herramienta es el bombardeo pseudocientífico sobre las mentes desde los niños a los mayores.

Se nos argumenta que el CO2 que provoca el ser humano y la industria es el responsable del cambio climático lo cual resulta algo pretencioso pues no somos nada en el proceso de la evolución de la Tierra de la que desapareceremos cuando nos llegue el momento y el planeta seguirá su rumbo.

En primer lugar debemos echar unas sencillas cuentas y preguntarnos el porcentaje de CO2 en la atmósfera compuesta fundamentalmente de Nitrógeno. Veamos, la atmósfera es la capa gaseosa que rodea la Tierra, que tiene un espesor de 500 km y una composición prácticamente constante e invariable. De ella en su composición porcentual el gas principal es el nitrógeno, con el 78,084 por ciento del total, sigue el oxígeno, con el 20, 946 por ciento, y el resto está formado por gases como el argón, 0,934 por ciento, helio, 0.0005 por ciento, entre otros gases y el dióxido de carbono. En cuanto al presunto veneno, que es el principal alimento de la vegetación del planeta, el dióxido de carbono (CO2) constituye aproximadamente el 0,036 %, es decir 360 partes por millón, de la atmósfera.

De esa cantidad los humanos somos responsables únicamente del ¡3 por ciento!, del cual Europa solo produce el 12 por ciento lo que sobre el total corresponde a 0,00001 por ciento del CO2 del total de la atmósfera.

Y con ellos para que seamos salvados y salvadores del planeta se justifican medidas tan draconianas para la descarbonización, y en definitiva el empobrecimiento general de la población… en cumplimiento del lema “no tendrás nada y serás feliz”, como evitar comer carne, dado que las vacas y demás ganadería emiten CO2, dejar de conducir vehículos de combustión, evitar desplazamientos, vivir en «ciudades 15 minutos«, es decir auténticos campos de concentración, impidiendo cultivar tus propias verduras o tus propias gallinas en base a medidas de seguridad alimentaria y sanidad animal, controlar el sacrificio y consumo de carne e incluso inducir al control y reducción numérico de la especie humana  evitando tener hijos y fomentando la esterilización. Con todo ello no cambiaríamos ni una cienmilésima parte de la composición atmosférica.

Eso sí, los mayores contaminantes como EEUU, China, Rusia, India, Brasil no se rigen por normas ni agenda de control alguna, y además los grandes magnates vuelan a las famosas cumbres del clima con los grandes intereses petroleros en aviones privados y públicos que pagamos todos y que contaminan más que yo con mi utilitario en 200 años.

Y encima se nos llama negacionistas y se escudan en presuntos expertos para doblegar nuestra libertad.

Mirando en nuestra España recordemos que los vuelos en ‘Falcon’ de Sánchez han emitido en dos años el CO2 equivalente a 5.000 años circulando en coche. Contabilizados un total de 3.138 vuelos, 17 millones de euros en combustible y 55.579 toneladas de dióxido de carbono: las cifras que ilustran el uso que hace el Gobierno de los aviones ‘Falcon’ y ‘Airbus’ en los últimos 25 meses, empleando para ello un tiempo de vuelo que sumado equivale a 288 días, según los datos del portal “Falcon Despega”.

Y dice que hay que utilizar el transporte público

El resultado es que en estos aproximadamente 25 meses que lleva en funcionamiento se ha generado una base de datos que arroja informaciones tan reseñables como que los vuelos en ‘Falcon’ del Gobierno de Sánchez han emitido en este tiempo el CO2 equivalente a 5.184 años circulando en coche, una cifra que contrasta con el discurso ecologista y de lucha férrea contra el cambio climático que defiende con descaro con esas dos leyes que maneja tan diestramente, la ley del embudo, «bebe por el ancho del embudo y a los demás da a beber por lo angosto” y la ley del olivo… ¡permanecer a toda costa!

Así que… ¡Negacionista! ¡No discutas y obedece, tú no eres un experto!

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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