
«Ante estas situaciones se alineaban comarcas, regiones, comunidades, e incluso sin ser llamado, el gobierno central del país. Todos a una como Fuenteovejuna»
Por los ríos de España siguen bajando las aguas, que hoy en día no se mantienen en los cauces. Las lluvias que dejan caer las nubes de unos cielos intempestivos, anegan riberas, pueblos y hasta pequeñas ciudades. Es curioso antes, hace ya mucho tiempo, ante estas situaciones se alineaban comarcas, regiones, comunidades, e incluso sin ser llamado, el gobierno central del país. Todos a una como Fuenteovejuna. El propio Francisco Franco, tan dictador él, construía a diestro y siniestro pantanos para evitar inundaciones y para embalsar agua para cuando llegarán las sequías.
Hoy en día no obstante, siendo todos los españoles iguales en derechos y obligaciones, y ante la ley, parece que vale más el, arréglatelas tu solo monín y no pidas ayuda si no eres de mi cuerda o sea Sánchista, que el ¡dónde te envío la ayuda, dime!
Debe de ser que la democracia ha traído al país a ciudadanos de primera, de segunda y de tercerola, como los asientos en los vagones de tren de hace años. O como en los mercados de víveres actuales en donde hay Españoles que ya no pueden comprar lo que desean por los descontrolados precios. ¿Para qué está el gobierno de la nación? Parece que para nada. Bueno sí, para mantener a Sánchez en el poder. Y es que me parece a mí que España ha vuelto a antes de mil cuatrocientos noventa y dos, pero de culo y cuesta abajo. Ya no hay Reyes Católicos que traten de reunir los reinos en uno solo. Reinos, taifas, señores feudales y otras tantas lindezas medievales, parecen ser lo IN, frente a lo OUT de las derechas manipuladoras, con las botas de militar, según parecen verlo las agrupaciones de nostálgicos del comunismo.
Pero esta situación, no debería extrañar, nada de nada, dado que un rompecabezas de estadillos elatos e insoportables se han ido creando en todo el territorio del país, por jefecillos emplumados en regiones y comunidades. Estos creen que todo lo suyo es lo mejor y son tan brutos que no se han dado cuenta de que casi cualquier mercado, salvo quizás el de los productos típicos, viene ya de fuera, de países poderosos en los que los gobiernos indican las necesidades del país en algunas ocasiones o todos reman en la misma dirección. Fomentan país, frente a regiones. Lo hacen porque se pueden hacer las dos cosas a la perfección.
Aquí parece que si no hay enfrentamiento a garrotazos entre unos y otros es imposible el país. A muchos les da igual que tipo de palo se utilice el caso es no darle la razón al otro. ¡Pues, menudo soy yo! Sí, menudo bobo de baba. No debería extrañarles que si alguno de ellos, con ínfulas de nación, no es atendido, no podrá ofenderse, ni rasgarse las vestiduras.
Ante un mundo global que pide unión, no solo dentro de los países, sino incluso entre sus regiones y comunidades, en España, como siempre andamos al juego del más chuleta, del que más tiene y de la insolidaridad, que curiosamente si tenemos para alojar a inmigrantes, que por su cultura, religión y costumbres nada tienen que ver con nosotros y que ya en la edad media expulsaron del país los Reyes Católicos. Si debemos, porque parece que no queda otra, que por otra parte sí queda, al aceptar esa inmigración Africana, deberíamos imponer nosotros las reglas de juego y las de convivencia. Ya tenemos bastantes jóvenes asilvestrados, insolentes violentos, en España, que matan a sus cuidadoras a puñaladas, como para admitir culturas en las que este comportamiento pueda ser de lo menos raro.
Cuando estaba en Kinshasa, Zaire, algunos individuos metían serpientes venenosas entre las sábanas de la cama de sus enemigos, o de personas con las que no se llevaban bien, para que les picarán y murieran. En España, no tenemos que meter víboras en la cama de nadie, porque muchas de ellas están en la política y en las instituciones, pero a saber dónde se esconden. Algunos tienen tanta cara dura que ni se esconden, son matones de colegio que han pasado a profesionales. Hablamos bien de nuestro país, pero creo, que no debiéramos hacerlo de todos nuestros vecinos, más si son extraños a nuestra cultura y país. Pero da igual, vivimos en la actualidad en un mundo de bobos móvil dirigidos y hasta que todo esto no reviente, estaremos condenados a aceptar como decían en el anuncio pulpo como animal de compañía.
Por esto es por lo que empezaba diciendo que por los ríos de España siguen bajando las aguas, que hoy en día no se mantienen en los cauces, no solo las aguas, sino los comportamientos de muchos individuos, muchos de ellos, francamente antisociales. Las lluvias que dejan caer las nubes de unos cielos intempestivos, anegan riberas, pueblos y hasta pequeñas ciudades. Es curioso antes, hace ya mucho tiempo, ante estas situaciones se alineaban comarcas, regiones, comunidades e incluso, sin ser llamado, el gobierno central del país. Todos a una como Fuenteovejuna. El propio Francisco Franco, tan dictador él, construía a diestro y siniestro pantanos para evitar inundaciones y para embalsar agua para cuando llegarán las sequías. Hoy en día no obstante, siendo todos los españoles iguales en derechos y obligaciones, y ante la ley, parece que vale más el, arréglatelas tu solo monín y no pidas ayuda sino eres de mi cuerda. Pero no se preocupen es igual con todo, así, si le ocupan la vivienda, tenga cuidado no vaya a ser que el ocupante sea una persona sin posibles, porque entonces usted, como tontito de guardia, tendrá que pagarle hasta el agua que baja a los pantanos por los ríos, por muy desbordada que esté su economía y es que no sabe usted, que si tiene una casa para alquilar es un ¡puñetero ricachón indecente!

