Conversaciones en el andamio: Sobre como Carlos Alsina perdió su flow. Por Francisco Gómez Valencia

Sobre como Carlos Alsina perdió su flow.

«Su entrevista no ha sido periodismo, si no un triste eco de la maquinaria sanchista que busca desviar la atención de un país al borde del colapso»

Ayer por la mañana, en el programa Más de Uno de Onda Cero, el periodista Carlos Alsina ha vuelto a demostrar que su pretendida neutralidad liberal no es más que una fachada para un ejercicio de periodismo oportunista. En su entrevista a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, el locutor hizo una mención especial al tratamiento del asunto de los MENAS en Madrid, criticó a Trump de pasada como no podía ser menos, tratando de comprometer a su entrevistada y viendo que no entraba al trapo, finalmente optó por centrarse obsesivamente en el asunto del novio de la mandataria, Alberto González Amador, y las acusaciones de fraude fiscal que lo rodean, en lugar de abordar los temas que realmente importan a los españoles y en especial seguramente a sus oyentes: la situación del país, los logros políticos de Ayuso a nivel autonómico y la persecución sistemática que sufre por parte de Pedro Sánchez, su Gobierno y una Fiscalía que parece actuar como brazo ejecutor de una izquierda putrefacta en decadencia. Este enfoque no solo es una traición al rigor periodístico, sino una muestra de cómo Alsina se pliega a la agenda de descrédito que la izquierda lleva años tejiendo contra la líder madrileña, a quien consideran la verdadera alternativa al socialcomunismo que lleva siete años gobernando España con resultados desastrosos.

Es innegable que Ayuso está consolidando Madrid como un bastión de prosperidad y libertad frente al intervencionismo asfixiante de Sánchez. Sus políticas de bajada de impuestos, atracción de inversión y defensa de la iniciativa privada han convertido a la región en el necesario motor económico de España, destacando primero sobre el resto de autonomías de su propio partido y por supuesto del resto, mientras el país se hunde en la burocracia, el desempleo y la deuda pública disparada por un PSOE aliado con la extrema izquierda, la ETA y los golpistas. Sin embargo, Alsina prefirió ignorar estos logros para hurgar en un asunto personal que, aunque mediáticamente es ruidoso, carece de relevancia política directa y se debería enmarcar en la crónica rosa. ¿Qué tiene que ver el novio de Ayuso con la gestión de la Comunidad de Madrid? Nada. Pero para un periodista como Alsina, cuya supuesta equidistancia se tambalea cuando se trata de figuras incómodas para la izquierda, el sensacionalismo es más atractivo que el análisis serio.

Respuesta del autor al programa de Alsina.

Peor aún es su omisión deliberada de la persecución que Ayuso enfrenta. Sánchez y su banda, con el apoyo de una Fiscalía apalancada, han convertido a la presidenta madrileña en el enemigo público número uno. La izquierda sabe que Ayuso representa una amenaza casi existencial para su proyecto socialcomunista pues es la única baza factible para intentar lograr algún día la mayoría absoluta como sucede en Madrid: una líder carismática, cercana, desacomplejada, efectiva y con un modelo de gestión que desmonta sus dogmas gracias a los perfiles tecnócratas de los que se rodea sin cortarse ni un pelo. Por eso, desde Moncloa se orquesta una campaña de lawfare que incluye filtraciones, investigaciones sesgadas y un acoso mediático en el que Alsina, conscientemente, ha participado al amplificar las narrativas del poder en lugar de cuestionarlas. ¿Dónde estaban las preguntas sobre el uso político de la Fiscalía? ¿O sobre los escándalos del PSOE, como el caso Ábalos o Begoña Gómez? Silencio absoluto.

Alsina, que se jacta de su liberalismo, debería recordar que la libertad incluye defender a quienes desafían al establishment, no sumarse a su linchamiento. Su entrevista no ha sido periodismo, si no un triste eco de la maquinaria sanchista que busca desviar la atención de un país al borde del colapso. Ayuso merece un debate serio sobre su gestión, no un interrogatorio de tabloide y España también. Mal vamos si depende la cosa de esta prensa supuestamente amiga, pero claro, en esto debe consistir lo de salir más fuertes y parece que ayer fue uno de esos momentos en los que tocaba devolver favores al Numero 1.

Feliz día de San Sixto III. 

Españazuela a 28 de marzo de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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