
«Este ignominioso encuentro deja claro que estos dos personajes son las dos patas fundamentales de la permanencia del presimiente traidor en la Moncloa»
Hacía hincapié en uno de mis últimos artículos sobre el significado de “ignominia”, toda una afrenta pública, como a mi juicio fue haber dejado prescribir, hacía un año, el terrible atentado/”golpe de Estado” del 11-M. Lo hacía en esa segunda ocasión ante la no menor afrenta pública que supuso para muchos millones de españoles que Felónez Sánchez recibiera con honores a la portavoz de BILDU en el Congreso Merche Aizpurúa. Aquella que señalaba en la publicación abertzale GARA las “tareas” que después debían llevar a cabo sus compañeros terroristas de ETA en forma de asesinato, secuestro o atentado con sabe Dios qué consecuencias, que eso no le importaba a su fin nacionalista y “patriota” vasco.

Y tengo que volver a ello otra vez, porque no es menos ignominioso presenciar que dos personajes, uno, Arnaldo Otegui, cerebro etarra y condenado por no pocos actos de terrorismo, es decir, un terrorista convertido ahora en político, y otro, Carlos Puigdemont, golpista condenado y fugado (dos veces) de la Justicia española, se reunieran en la mansión del segundo, en Waterloo (Bélgica) para «compartir impresiones de la situación política y poner en común los retos a los que se enfrentan Cataluña y el País Vasco, «en un contexto cada vez más cambiante e incierto». Y curiosamente, a juzgar por las imágenes vistas de la “cumbre interregional”, se ha celebrado sin los pinganillos fruto del sistema de traducción simultánea que en su día exigieron Manuel Chaves, de Ceuta, y José Montilla, de Iznájar (Córdoba) para “entenderse” entre ellos, creo recordar que fue en el Senado, y hoy común en las dos cámaras, a cuál más “baja” en cuanto a nivel profesional, político y humano de la mayoría de sus componentes.
Este ignominioso encuentro deja claro, una vez más, que estos dos personajes son las dos patas fundamentales de la permanencia del presimiente traidor en la Moncloa, y que está dispuesto a darles lo que sea con tal de alargarla hasta lo imposible. Al primero, con el que se cambió los cromos del gobierno autonómico de Navarra y el ayuntamiento de Pamplona, le acaba de hacer una última concesión quitando las competencias de tráfico a la Guardia Civil, paso previo, más que probablemente, a la salida de la Benemérita de esa región. Al segundo, en un nuevo asalto a la Constitución, le cedió hace pocas semanas el control de fronteras contraviniendo lo que el artículo 149.1.2ª establece, entre otras treinta y dos, como “competencia exclusiva del Estado”: “Nacionalidad, inmigración, emigración, extranjería y derecho de asilo”.
Claro que, de hecho, nadie ha hecho nada tampoco desde hace bastantes años para que la 3ª, “Relaciones internacionales”, no se vea afectada, si no incumplida, desde esas “embajadillas” catalanas, causa importante del despilfarro económico que también el gobierno quiere condonar a Cataluña. Y todo apunta a que, aprovechando el relax vacacional veraniego, el ya conocido como “tribunal prostitucional” del fiel Cándido Conde Pumpido consume la aberrante ley de amnistía que permitirá volver a España al que el chantajeado se refería así en 2019: «A ustedes, señor Casado, se les fugó Puigdemont y yo me comprometo hoy y aquí a traerlo de vuelta a España y que rinda cuentas ante la Justicia».

Y mientras tanto sigue sin cumplir tampoco el artículo 134. 3 de la C. E., ya sin descaro y como ya anunciara con su chulería habitual en su congreso sevillano: “Vamos a avanzar con determinación en esa agenda, con o sin apoyo de la oposición, con o sin un concurso de un poder legislativo que, necesariamente, tiene que ser más constructivo y menos restrictivo”. Y lo hace con la oposición manifiesta de parte de su propio gobierno, desde el que la vicesegunda y socia, Yolanda Díaz, le dice sin ambages que: “Yo creo que el Gobierno de España tiene la obligación de presentar los Presupuestos Generales del Estado. Y digo más, tiene la obligación de intentar sacarlos adelante. En política no hay nada imposible, créame, yo no me rindo jamás, jamás, y creo que el Gobierno de España no se debe de rendir”.
No parecía estar en esa línea el presidente castellanomanchego, Emiliano García Page cuando dice que “si los presupuestos tienen que salir con el chantaje de Puigdemont, es mejor que no salgan”, pero ya sabemos que con este socialista “del dicho al hecho…”.
El que le decía en 2018 a Mariano Rajoy, antes de llegar a la Moncloa, que: “O presupuestos o elecciones. España no puede seguir paralizada, España no merece estar varada como consecuencia de la guerra fría entre el gobierno y su principal socio de gobierno” y después a Pablo Casado en febrero de 2019 aquello de “Llámenme clásico, pero sin presupuestos no se puede gobernar”, da instrucciones a su Loro Park en un nuevo “cambio de opinión”.
Así, su “portacoz” gubernativa y, para más inri, ministra de Educación –menuda incoherencia–, Pilar Alegría, nos decía esto el pasado martes, sin el más mínimo rubor al final el contubernio semanal de ministros, ministras y menistres: “¿Que seguimos trabajando, hablando, dialogando, debatiendo con el resto de las fuerzas parlamentarias para aprobar un nuevo presupuesto? Sí, pero que a la vez hay que hacerlo de una manera acordada con esa realidad parlamentaria que tenemos, porque si no podemos generar hacer perder el tiempo (sic) al Congreso de los Diputados y por tanto a los ciudadanos”.
Y no fue la única en tratar a los ciudadanos como subnormales, sino que no podía faltar Félix “Gracita” Bolaños, pretendiendo hacer una trampa, en la misma línea de desprecio e insulto a la inteligencia: “Lo que sucede es que, en ausencia de unos presupuestos generales aprobados para el ejercicio en curso, se prorrogan los anteriores y la Constitución lo regula con total normalidad”. Pero no es así, señor ministro tres en uno y letrado mayor del Reino, la Constitución regula que se puedan prorrogar los presupuestos del ejercicio anterior si no se consigue el apoyo parlamentario a unos nuevos, pero desde la ineludible obligación constitucional de haberlos presentado. Y el jueves, en una nueva sesión de escapismo, esta vez sin palos de escoba como en Paiporta, y tras cincuenta minutos sin decir nada de lo que motivaba su comparecencia, el rearme que no quiere pronunciar y el aumento de los gastos de Defensa, que no explicó: “Que nuestros ciudadanos tengan claro que mientras este gobierno siga en pie y yo continúe siendo presidente del Gobierno, este esfuerzo adicional de seguridad no se hará en detrimento de nuestro estado del bienestar”, respondía sin tapujos a la oposición, ante la realidad presupuestaria que parece tener asumida ante la falta de apoyos: “Como comprenderá, nosotros somos los primeros que queremos actualizar los presupuestos generales del Estado y por eso estamos trabajando y negociando con los grupos parlamentarios. Si nos da tiempo a sacar unos mejores presupuestos este año, lo haremos, si no, pues nos pondremos a negociar los del año 2026 esa es nuestra obligación y es lo que haremos”. O sea, que a esperar toca.
Y como no soy jurista ni constitucionalista, recojo algo que escuchaba el otro día en el programa Herrera en COPE sobre las posibilidades que expertos en Constitución ven para denunciar el incumplimiento por parte del gobierno de la obligación de presentar los PGE, como recoge el citado artículo 134.3 de la C. E.: Un recurso de inconstitucionalidad, un conflicto de atribuciones que presente el Senado contra el gobierno, o en su caso contra el Congreso, o una demanda de amparo. Pero claro, si el recurso, conflicto o demanda hay que presentarlo ante el “tribunal prostitucional” de don Cándido “Pascual, criado leal” y “Petra, criada para todo”, ya podemos suponer el recorrido de tales procedimientos. ¿No puede ponerlo en su sitio el Tribunal Supremo? ¿O no es tan supremo? Esto de no ser jurista es un hándicap…

Del próximo viaje de Felónez Sánchez a China, que le está preparando desde allí su verdadero ministro de exteriores, José Luis Rodríguez Zapatero, de su ridículo y ninguneo europeo, cada vez mayor, pese a que se quiere convertir en paladín de la lucha anti-Trump y contra su política arancelaria y de la pillada que ha destapado el secretario general de la OTAN: “Los belgas van a llegar al 2% antes del verano y España también…”, que sus corifeos se han apresurado en matizar y de los frentes judiciales que lo rodean, veremos que dan de sí en los próximos días.
Feliz semana y no olviden actualizar el kit de supervivencia. ¡Ah!, y si lo consideran oportuno y pueden permitírselo, vayan pensando en preparar el búnker, que ya hay expertos constructores que lo ofrecen por unos 200.000 €.

