
«Mientras España suspende en calidad democrática y transparencia, el dictadorzuelo sigue desgajando España con el único objetivo de seguir aferrado al poder»
Cuentan los lacayos áulicos de Sánchez que la última vez que este personaje dijo una verdad, de esto hace ya décadas, estuvo en estado febril durante cuarenta días, con sus cuarenta noches. Desde entonces no ha vuelto a tener fiebre.
Decir que los embusteros nunca fueron dignos gobernantes, sería como hablar de Sánchez sin mencionar su nombre, otros prefieren jugar al teto antes de correr riesgos innecesarios. En esta vida nadie es más que nadie, y menos que nadie es Sánchez, sobre todo cuando se trata de describir su inmoralidad. Por tanto, lo importante es que alguien vaya abriendo camino para que otros vayan transitando por él.
Por lo que a mí respecta, dejaré de andarlo el día que este maldito farsante abandone el cubil en el que se cobija, o, dicho de otra forma, el día que deje de atormentarnos con su ponzoñosa presencia. Dicho queda.
Redundar en lo ya sabido empieza a ser tedioso pero necesario, para ello existe una poderosa razón, denunciar a Sánchez, sus actos y sus continuas artimañas para desguazar el estado como único medio para permanecer en el poder. El que se presentó como paladín de la transparencia, y luchador intransigente contra la corrupción, se convirtió de facto en el político más corrupto y opaco de nuestra historia, de toda ella sin excepción alguna.
Sánchez nunca estará presente a la hora de rendir cuentas ante los que nos representan, lo suyo es el escapismo, lo nuestro es la eterna espera. Recuerden sus palabras a la hora de dirigirse y juzgar a su predecesor en el cargo, que denunciemos y digamos de él lo mismo que él dijo de Rajoy, es de estricta justicia. ¿Te jode Pedro? Pues jódete, más nos jode a nosotros estar jodidos por tu jodida presencia.
El que dijo que no se podía gobernar sin presupuestos, va para ocho años gobernando con dos PGE presentados y aprobados, y los del gobierno Rajoy prorrogados durante varios años. Ahora dice el tipo que gobernará sin ellos. El cinismo de este miserable es asombroso, por ese motivo su palabra sigue instalada en la misma escupidera de siempre.
El que dijo que haría un debate anual sobre el estado de la nación, hasta la fecha ha presentado uno. Cobardía o desfachatez, yo prefiero decir engaño. Los autócratas nunca rinden cuentas, las ocultan a la vez que exhiben su corrupción.
El que dijo que el parlamento sería el centro de la vida política de España, evita ir a él. Lo desprecia ostensiblemente, y además declara que gobernará sin acudir a él. El sueño de Maduro en la Europa del sur, épico final de una nación venida a menos, ostensible triunfo de un vulgar tratante de feria.
El que dijo que no abusaría de los decretos ley, ha abusado de ellos hasta la extenuación. Esto es el principio de una dictadura, el final de una democracia, que ni sabemos ni queremos defender.
Cuantas promesas incumplidas, cuantos embustes sin freno. Decir que este sujeto es presidente del gobierno de España, sin tener en cuenta que su cargo depende de ETA, de un forajido huido, de un partido racista como el PNV, del fascio primigenio que encarnó la ERC, hoy día conglomerado de golpistas y señoritos, y del chavismo más obsceno y recalcitrante, nos induce a decir ¿En manos de quién estamos? ¿De una banda? ¿De una mafia? ¿De ambas a la vez? ¡Hagan juego señores! Escojan libremente la opción que más les convenza.
De sobra sabemos quién es Pedro Sánchez, lo que representa, y cuál es su estilo a la hora de dictar su despótica voluntad. Nunca hubo nadie que controlara tanto y a tantos, cómo Sánchez a su partido, a su gobierno y a sus siervos a sueldo. Decir que bajo su bota nadie, repito, nadie, mueve un dedo sin que él lo sepa u ordene, está tan claro y probado, que nadie a estas alturas puede ya negarlo.
¿Alguien lo duda aún después de lo que está aflorando? ¿Alguien cree que no estaba al tanto de todo lo que hacía su número dos? Ni en broma. ¿De lo que hacía su mujer? Ni de coña. ¿De lo que pasaba en su partido? ¡Por Dios cómo no lo iba a saber! La omnipresencia de Sánchez es total. El que exhibe corrupción sin rubor alguno, no solo es un corrupto, también un despreciable corruptor.
A la vista de todos está su obligada responsabilidad, su tolerancia interesada ante la abundante corrupción que anida en su partido, pero sobre todo la suya propia. ¿Acaso no estaba al tanto de la corrupción generalizada existente en su partido? ¿Recuerdan sus diatribas masculladas a Mariano Rajoy? Este tipo nos toma por imbéciles, lo más probable es que tenga razón.
El que propició el dogal con el que se ahorcó políticamente a Mariano Rajoy, será ajusticiado con la misma soga, pero esta vez con miles de pruebas tan concluyentes como abrumadoras. Decir que bajo la égida de Pedro Sánchez su gobierno ha cohabitado con la corrupción más descarnada, es decir poco, asegurarlo en base a los sumarios incoados sería lo más apropiado, pero juzgarlo y condenarlo corresponde a la justicia. Al final del camino estará el servicial Pumpido para anular las seguras sentencias por defecto de forma, esa película ya la hemos visto.
Cuando digo justicia me refiero a la que dicte el Tribunal Supremo, no el Constitucional, donde Pumpido y sus acróbatas retorcerán las presumibles sentencias hasta reducirlas a un simple desliz sin importancia. Con este tipo de justicia “interpretativa” lo normal sería que el edificio donde se exculpa a distinguidos ladronazos, tendría que ser habilitado como prostíbulo con derecho a buffet, y otros asuntos nasales. ¿Recuerdan los ERES? Como ejemplo es el más válido.
Tal renovación quedaría para los anales, como el edificio que fue corroído por la carcoma del sectarismo y la mala praxis democrática. El TC está para velar por el cumplimiento de nuestra Constitución, no para reescribirla por la puerta de atrás sin el concurso de la ciudadanía con el único objetivo de falsificar las sentencias del Supremo, o de cualquier otro tribunal independiente.
Instaurar un sicariato donde la LEY y la DEMOCRACIA estén encerradas en una checa, solo ocurre en las repúblicas bolivarianas en las que la izquierda extrema ordena y manda, no en España.
Exonerar ladrones, exculpar criminales y golpistas a capricho de un gobernante corrupto, debería ser castigado con prisión a perpetuidad, no hacerlo sería como admitir que un dictadorzuelo cualquiera haga su voluntad a espaldas del pueblo.
Pedro Sánchez nunca irá a Valhalla, ni siquiera para limpiar el polvo. Este individuo ha hecho tanto mal y tanto daño al estado, que a lo único que podría aspirar en su disipada y vergonzante carrera como político, sería a vagar por toda la eternidad arrastrando su arrogancia y chulería.
Mientras España suspende en calidad democrática y transparencia, mientras crece la pobreza extrema, mientras la delincuencia arrasa nuestras calles, mientras los delitos de violación y ocupaciones de casas aumentan hasta límites insoportables, el dictadorzuelo sigue desgajando España con el único objetivo de seguir aferrado al poder.
Alí Sánchez y sus cuarenta corruptos ¿Alguien da más?

