Conversaciones en el andamio: Sobre la patética pantomima de PP y PSOE. Por Francisco Gómez Valencia

Sobre la patética pantomima de PP y PSOE.

«¡El miedo ya no vende señores! La mayoría de ustedes deambulan desconectados de la realidad. Se creen élite, qué lástima están tan lejos de liderar algo»

Después de disfrutar toda la mañana viendo a los economistas liberalios hacerse cruces (sí, santiguarse) por las caídas históricas de las bolsas a la par que maldecían sobre Trump, oigo una tertulia vespertina (amiga), para ver si hay novedades de cara a comentarlo en su andamio y escucho, como andan haciendo equilibrios tratando de justificar el posicionamiento del PP y claro, a los diez minutos cambio a Rock FM. 

Al llegar a casa de comprar fruta y verdura donde el moro, miro las redes a ver que tal, y me presentan a un sobrero socialista (el vicepresidente del Congreso Gómez de Celis) dando palos al PP como si no hubiera un mañana. Después, al ministro Cuerpo llenando espacio sin contenido para el telediario y me digo, joder, ¿y Feijóo? Pues eso, que por fin lo encuentro tras mucho escudriñar, lo leo planteando su plan de acción y es que ni siquiera me molesto en darle sonido a la video-noticia. Que quieren que les diga, será la edad o la primavera porque miren que me cuesta…

La postura oficial del PP y del PSOE contra Donald Trump no es más que un ejercicio de postureo fatuo, una coreografía mala y mal ensayada de quienes, a pesar de sus aspavientos, carecen de una estrategia real frente al vendaval político y económico que el magnate estadounidense ha desatado. Ambos partidos, atrapados en sus propias contradicciones y en una dinámica de enfrentamiento estéril de cara a la galería, exhiben una mezcla de hipocresía y resignación que no engaña ni al Tato. Mientras el PSOE se aferra a su rechazo visceral, incapaz de digerir cualquier propuesta que venga del PP, este último juega a la ambigüedad, haciéndose el duro para luego terminar tragando con lo que el gobierno de Sánchez le coloque encima de la mesa. Es el eterno juego de la política española: mucho lirili y poco larala, es decir, ruido, pocas nueces y una sumisión final al statu quo que ambos dicen detestar.

Desde que Trump anunció sus aranceles el pasado 2 de abril, las bolsas mundiales, incluida la española, no han hecho más que desplomarse (y yo que me alegro). El IBEX 35, que ya coqueteaba con la inestabilidad, ha perdido un 4,2% en la última semana, según Bolsas y Mercados Españoles (BME), un dato que no sorprende a nadie que haya seguido las proyecciones económicas desde la reelección de Trump. Era previsible: los mercados odian la incertidumbre, y el proteccionismo trumpista, aunque burdo y muy bestia, es un misil directo al corazón del asqueroso globalismo que tanto PP como PSOE han defendido a capa y espada, cada uno con su estilo. Pero lejos de articular una respuesta coherente, ambos partidos se han enzarzado en una guerra de reproches que no hace más que agravar la parálisis y el hastió del personal.

El PSOE, con su discurso cargado de moralina progresista, insiste en pintar a Trump como el demonio que amenaza la estabilidad mundial, recurriendo a las mismas tácticas de miedo que tan bien le funcionaron en otros tiempos. Sánchez y su banda agitan el espantajo de la recesión, del caos social, de la ruptura del orden liberal, como si la gente no viera ya el agua al cuello. Pero el truco no cuela: hasta los datos falsos del CIS de marzo muestran que la preocupación por la economía supera ya al cambio climático entre los españoles, y el mensaje globalista se la pela por fin a unos votantes hartos de promesas vacías. La izquierda, aferrada a sus instituciones europeas y a su fe ciega en el multilateralismo, no entiende que su discurso ha perdido tracción. La gente no quiere más sermones sobre la solidaridad global; quiere soluciones tangibles a la inflación y al desempleo, que en España diga lo que diga el INE y el SEPE sigue siendo una pasada.

El PP, por su parte, no está en mejor posición. Feijóo juega a criticar a Trump para no quedar mal con sus socios europeos, pero su resistencia es pura fachada. Cuando llegue el momento, como ya pasó con Rajoy en otros contextos, el PP cederá ante el PSOE y la UE, aceptando medidas que disfrazarán de pragmatismomientras sus bases, cada vez más escoradas a la derecha, miran con simpatía el America First. Es una contradicción insostenible: ¿un partido que dice defender el libre mercado pero que no osa plantar cara al intervencionismo socialista, va a hacer algo contra al tsunami económico que Trump ha provocado? Permítanme que me ría. ¡Ja!

Y mientras tanto, las bolsas —¡Oh Señor!—  siguen cayendo, el dólar baja, el euro se tambalea y el establishment se marea, que sí, que no, que caiga el chaparrón, aunque solo sea para seguir gozando. Ver al gobierno, la oposición y los nuevos, que no inesperados corifeos social-liberalios insistiendo ridículamente en meter miedo a la ciudadanía, no tiene precio. 

¡El miedo ya no vende señores! La mayoría de ustedes deambulan desconectados de la realidad. Se creen élite, qué lástima están tan lejos de liderar algo. ¡Normal querido Watson! Se limitan a improvisar por seguidillas y fandanguillos repitiendo como papagayos sus respectivos manuales de resiliencia y tal. PP, PSOE, y sus corifeos mediáticos cada uno a su manera, son cómplices de un repugnante globalismo que, ¡gracias a Dios! Se desmorona, y su patética reacción ante Trump no hace más que confirmarlo. ¿Y Españazuela? Pues como siempre, a remolque. ¿Y Zapatero y Sánchez? Pues a sus zapatos, y tan bien, como siempre.

Feliz día de Santa Julia Billiart y San Dionisio de Corinto.

Españazuela a 8 de abril de 2024.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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