
«¿Es la política actual la que hace aguas, o bien por desgracia, es la democracia actual española? Su éxito solo tendrá lugar cuando ésta se haya renovado y mejorado»
Ha llegado el inexorable día en que la realidad política regional debe obligatoriamente transformarse en algo más que dos lobos y un cordero que dan su voto para saber lo que ese día hay de comer.
Con los tiempos que corren para nuestra sanidad hay muchas probabilidades de que leas este artículo porque simplemente estés harto de las larguísimas listas de espera para cualquier intervención o cita médica, de vivir y sufrir año tras año el colapso de las puertas de urgencias de nuestros principales hospitales (La Arrixaca, El hospital Santa Lucía o el horror de cada verano del Hospital Los Arcos), harto de leer en los periódicos cada verano el cierre continuo de plantas de hospitalización y de las continuas agresiones que sufren los profesionales sanitarios que cuidan de los que más queremos sin que nadie haga absolutamente nada.
Y ante esta realidad, has pegado un grito seco o has maldecido al consejero de Sanidad, el Sr. Pedreño Planes, o bien lo único que se te ha ocurrido es proferir en voz cada vez menos baja algún vituperio hacia el Sr. López Miras, de nombre Fernando, cuando lejos de oír alguna propuesta de solución o responsabilidad se contentan con las tan socorridas y absurdas excusas.
Quizás sea lo más tentador concluir que los políticos que gobiernan ya de forma consuetudinaria nuestra región a través de los dirigentes, políticos o funcionarios nombrados a dedo por el Partido Popular, no son más que nos estafadores. ¿pero no será esto una respuesta demasiado fácil? ¿No habrá algo mucho más profundo? ¿es incluso posible que el hecho de echar la culpa a estos políticos que nos gobiernan, (o nos someten, según se mire) solo esconda una avergonzante cobardía que nos lleva una y otra vez a votar por los “señores de azul” en esta tierra nuestra sin querer dar paso, aún a riesgo de equivocarse, a otra opción política?
Desgranemos un “poquico” el asunto, a ver que sale…
– ¿Políticos problemáticos…? ¿Seres humanos problemáticos…?
Es innegable que los políticos que nos gobiernan desde el 1995, por aquel entonces de la mano del Sr. Valcárcel son, en su conjunto, un tanto particulares. Algunos de ellos provenientes de las mismas raíces estrictamente políticas, otros enarbolan una formación de élite, y muchos de entre ellos, grandes fortunas.
Siendo el motivo que provoca esta situación tan nefasta el hecho de que esté ampliamente probado que estos políticos elegidos electoralmente han votado en favor de sus intereses de clase y que los ciudadanos, que pertenecen a otras escalas de la sociedad, son completamente ignorados y dejados a su suerte.
Por lo tanto, podemos y debemos concluir que, si en nuestra querida Región de Murcia se dejara paso a otros políticos diferentes, sin más que dudosas andaduras previas y con una trayectoria profesional labrada sin necesidad de tener que recurrir a la política para otro motivo que el de intentar que las cosas vayan cambiando y mejorando para todos nuestros ciudadanos, las decisiones que se tomarían serían ciertamente otras muy distintas.
¿Por otro lado, acaso podría ser achacable a todos los políticos el hecho de no tomar decisiones que vayan en contra de su interés personal inmediato?
Personalmente, y tras un largo proceso de introspección, me digo y me repito que éste pueda ser el secreto del éxito del gobierno de la Región de Murcia, y no consistiría en otra cosa que demostrar a todos nuestros conciudadanos que todos los políticos no son iguales y que, a riesgo de pecar de iluso que no de idealista, existiría y sería posible que sea otro partido conservador capaz de presentar una interminable lista de mociones que facilitaran la creación de nuevas propuestas y leyes en favor del beneficio y bienestar de la mayoría de nuestros ciudadanos.
1er. Problema: Visión a corto plazo.
La inmigración, el desempleo y la gestión sanitaria son ejemplos que exigen que aceptemos asumir importantes y duras decisiones a corto plazo si realmente queremos conseguir una mejoría en dichas perspectivas a largo plazo.
Pero las personas a las que les pedimos que tomen tales decisiones en dichas materias son, en su inmensa mayoría, políticos de carrera, cuya supervivencia profesional es reevaluada cada cuatro años en las urnas.
Necesitamos de ellos para la toma de decisiones que pudieran resultar nefastas o mal aceptadas por la ciudadanía a corto plazo… pero que estarían plenamente justificadas en un plazo de 10, 20 o 50 años.
Como ya hemos podido constatar la realidad política de la Región de Murcia, por tomar un ejemplo concreto determinado dentro del estado español, no es que no haya cambiado, sino que se ha ido empeorando cada vez más con el paso de los años:
. La deuda de la sanidad ha crecido de manera exponencial en los últimos 15 años, esto añadido a las pésimas condiciones laborables y al aumento incesante de contratos precarios de sus trabajadores, hacen hoy de nuestra sanidad murciana una de las peores sanidades de nuestro tan denostado país.
. La tasa de desempleo en la región no deja de aumentar sin descanso desde el año 2014 asociada ésta a la caída de la inversión empresarial y de la industria (prácticamente desaparecida en la región)
. Y, por último, y no por ello menos importante, la inmigración. La inmigración se ha convertido en muy poco tiempo en uno de los principales problemas de un futuro más que próximo tal y como podemos observar en la realidad del día a día de nuestros países vecinos. Ya estamos prácticamente acostumbrados a constatar que un porcentaje cercano al 80/85 % de las detenciones y delitos que se dan en nuestras calles son cometidos por inmigrantes.
2º Problema: Los intereses particulares.
Los políticos y sus partidos se encuentran obligados a comunicar sus mensajes en un espacio mediático extremadamente desordenado.
Desordenado…y para nada imparcial. Cualquier candidato a presidente del gobierno, sabe que una línea editorial benévola de uno de los principales periódicos dependerá de la alineación de sus políticas con los intereses declarados de ese periódico (y sus dueños).
El periodo electoral presenta algunos otros obstáculos si consideramos los recursos necesarios para ganar las elecciones. Los políticos y sus partidos deben comunicar su mensaje en un contexto muy desorganizado.
En 1992 el periódico The Sun publicó «It’s the Sun wot won it». Evidentemente cuando John Major fue reelegido su partido nunca olvidó aquello…
Quien se iba a imaginar que en apenas 33 años la relación bilateral entre los medios de comunicación y un gobierno nacional iban a estar tan inexorablemente unidos hasta el punto de que fuera el propio gobierno estatal quien promoviera nuevas leyes que facilitaran el fortalecimiento de dicha unión entre el gobierno de España y una muy determinada corriente ideológica periodística.
3er. Problema: Falta de representatividad.
Si bien y desde un principio he defendido que hasta ahora podíamos considerar a algunos políticos, y al 100% de los que hoy nos gobiernan, como la causa originaria de los problemas políticos de los ciudadanos, por ende, de los gobernados, es la demografía de los políticos (en concreto en lo que afecta a su clase social, sus fondos de financiación y su nivel de educación) la que plantea un problema particular añadido.
En otra vida, donde nuestros políticos serían la solución a todos los aspectos de la sociedad y serían, del mismo modo, representativos de la sociedad a la que sirven, el problema de la lucha del ciudadano contra el interés personal estaría lejos de ser descubierto o reconocido. Si cada político tuviera un interés personal diferente y esos intereses estuvieran orientados hacia direcciones completamente distintas, las innumerables fuerzas que entrarían en juego sobre una misma decisión reflejarían fielmente las preocupaciones y las prioridades de la sociedad en su conjunto.
El problema, sin embargo, es que a menudo, los intereses personales de la mayoría de nuestros políticos están directamente alineados, incluso al margen de sus líneas de partido. Nuestros gobernantes son, ante todo, poderosos y prósperos. El «statu quo» ha funcionado extraordinariamente bien para ellos. Poner en tela de juicio ese «status quo» sería ir en contra de sus propios intereses y de aquellos de toda la clase política. Exigimos cambios de la parte de nuestros gobernantes incluso si esos cambios amenazan los intereses de éstos.
4º Problema: discursos contradictorios.
La alineación de los intereses personales queda aún más amplificada por la naturaleza de la ley senatorial. Los «debates» a los que asistimos en el senado actualmente no tienen, bajo ningún concepto, el objetivo de hacer más comprensible y didáctica la política que allí se hace para el ciudadano, sino todo lo contrario, su objetivo no es otro que reformar los puntos políticos, aumentar el presupuesto para cada parlamentario sea cual sea el partido al que pertenezca y permitir que nuestros gobernantes se puedan servir de forma irreductible de su condición de aforado.
En este contexto, es extremadamente raro para el interés de nuestros políticos (o de sus partidos) que se permita que, según su forma de ver la realidad, se produzca cualquier cambio o evolución. Dicho de otra manera, que nuestros políticos acepten que ninguno de ellos opte por » hacer marcha atrás » sobre cualquier precepto o ley establecidos por ellos.
Podríamos imaginar otro tipo de discurso: el deliberativo, en el que el punto principal estriba en un amplio intercambio de ideas y experiencias y, por lo tanto, un aprendizaje conjunto sobre los temas en cuestión. El objetivo de tal debate sería de permitir a todos los participantes de evolucionar juntos, partiendo de puntos de inicio completamente distintos que representaran el interés propio de cada uno llegando a una comprensión y aceptación conjunta, lo cual llevaría a un funcionamiento óptimo (o por lo menos, muy mejorado) del devenir del conjunto de la ciudadanía.
¿Es la política actual la que hace aguas, o bien por desgracia, es la democracia actual española?
¿Cómo podríamos solucionar un problema tal como el de la democracia? Nuestra sociedad actual, y a pesar del momento político que estamos viviendo donde todo lo que huele a gobierno nacional huele a corrupción, tiene la convicción de que este sistema político es la opción menos mala de todas las posibles. Quizás nuestra sociedad tenga una parte de razón en esta afirmación, pero esto no puede, ni debe, excluir la convicción de que nuestra democracia necesita un reinicio total, un «reset».
¿Cómo hacer para seguir siendo fiel al concepto de democracia donde el gobierno existe «por y para el pueblo», dando por cierto que una buena parte de los problemas que abordamos sin cesar provienen del resultante de la interacción entre las leyes electorales y nuestra clase política?
La respuesta, casi con toda seguridad, estaría en tomar simplemente mucho mas en serio la parte del «gobierno para el pueblo» y por la democracia. La democracia representativa ha sido desarrollada en nuestro país, antes que nada, para permitir a los ricos poder escoger de entre ellos a otros con capacidad de tomar decisiones en el nombre del resto de la nación española.
En el transcurso de los últimos siglos y sobre todo a partir del año 1810, el pueblo ha forzado al stablishment a sembrar el derecho a voto sobre los hombres de clase obrera mayores de 25 años y mujeres de clase acomodada, posteriormente allá por 1931, sobre todos los hombres y mujeres de más de 23 años pasando, en 1977, a los 21 años para que finalmente el día 5 de diciembre de 1978 hasta la actualidad el derecho a voto se obtuviera a los 18 años.
Conclusión.
El éxito de la democracia española solo tendrá lugar cuando ésta se haya renovado y mejorado. Las ideas que aquí he expuesto no son más que un punto de partida del que, todos aquellos que estamos vinculados de una forma u otra a la política y que creemos firmemente en la necesidad de un cambio en la realidad política y democrática, debemos continuar trabajando.
«Transformemos la política, mejoremos nuestra democracia.»
