
«El dictador no vino a servir a nadie, más bien vino a servirse de los demás abusando como buen dictador que es, de todos los servicios del estado»
¿Se puede dinamitar una democracia desde dentro? Obviamente si, España es el mejor ejemplo de ello.
En la década de los treinta, del siglo pasado, los socialistas dejaron su impronta, golpe de estado socialista contra la II República, elecciones fraudulentas en el 36, y una guerra civil provocada por el social comunismo de Largo Caballero. Un modelo de estado en el que la derecha estaba condenada al matadero, llevó a España a la catástrofe más absoluta.
Décadas después con el socialista González en el poder, la corrupción alcanzó límites hasta entonces nunca vistos. Ya en este siglo, Zapatero el amigo de ETA, nos volvió a llegar a la casilla de salida del 36, además de arruinar España, de facto estuvimos intervenidos.
Con Sánchez la corrupción está siendo sistemática, brutal, alcanzando niveles espeluznantes. El dictador comenzó levantando un muro entre españoles, putas incluidas. Otra vez la misma monserga, el peligro de la derecha, cuando la verdadera razón no es otra que perpetrarse eternamente en el poder. No es de extrañar que rinda pleitesía ante la fosa de otro dictador de izquierdas, y haga negocios con el chino.
Podría decirse que el muro que ha estado levantando para volver a dividir a los españoles lo ha venido construyendo a golpe de escándalos corrupciones y putas, sobre todo putas, que no falten putas, sin putas no hay progresismo sino un simple compadreo de puteros, pero sin putas. Las siglas son la tapadera para atrapar imbéciles, la pasta y el poder son el móvil.
La tiranía se combate con fiereza, el despotismo con valor, la satrapía con coraje, la dictadura con determinación. No hacerlo significa rendirse, admitiendo la derrota aún sin antes haber presentado batalla. ¿Está de acuerdo señor Feijoo? O necesita que la ciudadanía le confeccione un plano.
El asalto a la democracia comenzó inmediatamente después de la ocupación del poder mediante la colonización sistemática de todos los organismos de control del estado, y de entre todos ellos, los más decisorios e importantes, la justicia.
Fiscalía general, Tribunal Constitucional, y abogacía del estado. Hoy día la abogacía del estado defiende la corrupción de sus mentores, el fiscal general se niega a ejercer su función como fiscal, y al final del polvoriento y embarrado camino el TC, al servicio de Sánchez, declara nulas las condenas cuando estas perjudican al gobierno, o a sus planes más sectarios. ¿Alguien da más?
En el resto de órganos estatales el dictador colocó a furibundos sanchistas, grandes totalitarios, oportunistas de todo pelaje, apolillados chequistas y retorcidos manipuladores. El resto de la banda tuvo que conformarse con formar parte del esbirriato y cobrar calderilla, la purria restante con ser asesores, es decir, cobrar mucho sin hacer nada, mientras la prensa adicta cuenta embustes y festeja sus ganancias.
Desde el principio vimos con preocupación lo que el déspota estaba dispuesto a hacer para perpetuarse en el poder, él mismo en uno de sus ataques de soberbia lo admitió ¿de quién dependen los principales resortes? ¿Quién los nombra? La pandemia fue el ensayo general de lo que vendría después.
El dictador lo tenía todo preparado, a tal efecto nombró a sus más sectarios y serviles lacayos en cargos de máxima relevancia, para así frenar las denuncias que a buen seguro recaerían sobre él como máximo responsable de los atropellos que estaba perpetrando. Como consecuencia de ello la corrupción ha venido campando por sus respetos, sin que nadie pudiera alzar la voz ante tanta injusticia. La omertá oficial y con ella la prensa adicta hicieron el resto.
En el socialismo nunca abundaron los héroes, desde que Sánchez aterrizó como secretario general, solo sobrevivieron los cobardes, los inútiles, los sectarios y sus apoyos, el resto somos peligrosos fascistas merecedores de una bala en la nuca, o sea, al parecer según el gobierno, ETA tenía razón al decir con repugnante machaconería que hay que combatir el fascismo, hasta erradicarlo de la faz de la tierra. Llegar a esta deducción no ha sido complicado.
El dictador salido de una democracia es el peor de todos, sin ganar nada ni a nadie, se hace con el poder absoluto. En el caso de Sánchez, primero se hizo con su partido, eliminando sin escrúpulos cualquier tipo de contestación interior, hoy día sus miembros ladran y muerden a golpe de silbato.
Una vez alcanzado el poder, el tirano incumplió todas y cada una de sus promesas electorales. Sánchez es el único ser vivo capaz de escupir mentiras y lanzar espumarajos de odio sin mover los labios. Reconozco que esa “virtud” es imposible de superar.
El dictador nombra y quita cargos, con la única virtud de ser sumisos a su persona. El dictador no tiene colaboradores eficientes, en su lugar tiene esbirros, aduladores, ladronazos y puteros. El dictador no gobierna por y para la ciudadanía, lo hace para sí mismo y los suyos, tal y cómo estamos viendo todos los días.
El dictador no vino a servir a nadie, más bien vino a servirse de los demás abusando como buen dictador que es, de todos los servicios del estado, de todos ellos sin consideración alguna. El dictador no viaja en representación de la nación a la que prometió servir, viaja por y para su único beneficio, cosechando ridículos resultados, grandes fracasos, enormes contratiempos, justificados desprecios y centenares de fotos.
El sector negocios, lobbies sociatas incluidos, en el que se enriquecen antiguos ministros con su antiguo presidente a la cabeza, es la única política exterior que se hace en serio. El resto no cuenta si no es para hacerse propaganda de sí mismo, la nación ¿qué nación? ¿Pedro, tú sabes lo que es una nación? La nación como tal para este personaje, no existe.
El dictador sabe todo de todos, e incluso más de lo que todos piensan que sabe, incluidas las hazañas de cama de sus más directos colaboradores, por eso y para eso es el dictador. El dictador estaba al tanto de todo lo que hacía Begoña, a no ser que el número de Begoñas, como aseguran algunas voceras de la izquierda extrema periodística sean sesenta y nueve. Asunto no menor, atendiendo a la afición que, desde su entorno más cercano se tiene por colocar a dedo a eficientes hurgamanderas.
El dictador como buen dictador que es, ordena sentencias, promulga leyes injustas, a veces alegales, rechaza por sistema recursos de la oposición, cepilla códigos morales, éticos, penales, extra judiciales, dicta resoluciones, ordena investigaciones en base a supuestos indicios, incumple normas legales, abusa de su poder sobre ministros y ministerios para denunciar con falsedades a adversarios políticos, exonera golpistas, beneficia a criminales en serie, violadores pedófilos pederastas, adapta leyes a conveniencia propia, y de aliados preferenciales. Ante esta bacanal delincuencial surge una pregunta ¿Para qué sirve la justicia española? El que encuentre una sola falsedad entre mis palabras, que levante el dedo. Gracias.
Mientras decenas de sumarios incluidos en los ERES prescriben antes de ser enjuiciados, dejando libres a excelentísimos ladrones socialistas, sin que hayan devuelto lo robado, la trama que él mismo Sánchez encabeza, sigue aumentando exponencialmente todo tipo de pruebas e indicios, mientras él sigue alardeando de honestidad y transparencia. ¡Qué papo tiene el tío!
Los que robaron centenares de millones y fueron juzgados y condenados, han sido amnistiados. ¡Qué bien se roba! sabiendo que al final del embarrado y tortuoso camino, está la toga más enfangada de España, según dijo su propietario.
El dictador tacha de fascistas a jueces no rendidos, abomina de investigaciones legales, judiciales y políticas, tacha de nazis a periodistas no afines, se deja adular por reconocidos marranos cuyos masajes son tan húmedos como pringosos ¡Eso sí que es un catálogo de putos enfermos, revestidos de una dignidad fabricada en China!
El dictador insulta a todos los que no lamen su escroto, zahiere a los que no le votan, niega todo lo que le inculpa a él y su familia, todo son bulos inventados por la ultra derecha. Curiosamente no se ha querellado contra ningún medio “fascista”.
Cuantas lavaduras de toga, cuanta puñeta vendida, cuantas lavativas radiofónicas, cuantas corridas televisivas, cuantos rabólogos con micro, cuantos pijos progres a sueldo, cuanta basura informativa. A tales cerdos, tal literatura, a tales bandidos, tal consideración.
Esto no es un gobierno, esto es una mafia donde a los ministros les sirven las putas de veinte en veinte. ¿Lo sabía Sánchez? Naturalmente que sí, como no va a saberlo quien lo permitió. Mientras en España morían por centenares a causa de su pésima gestión, su gobierno se enriquecía con la venta de material sanitario y follaban como si no hubiese un mañana. Muerte y placer, extraordinaria mezcla para una banda que nunca pensó en los demás, sino solo en sí misma.
Sánchez, la Constitución no eres tú, la Ley tampoco, bramas como cualquier dictador cuando te ves descubierto. Ante tal atrocidad, tus lacayos callan, votan y apoyan tus arbitrariedades. En la dictadura perfecta, la tuya Sánchez, el saqueo ha sido legalizado, el robo y la malversación a cargo del golpismo consentido, los crímenes de ETA soslayados, las penas a los violadores, rebajadas, los estragos y atentados a la autoridad amnistiados y aplaudidos. Para limpiar esta bajeza moral necesitas al TC, y al sujeto que tú nombraste para maquillar tus maldades.
No y mil veces no, don Pánfilo, no y mil veces no maldito dictador. La Constitución es de todos, no solo vuestra, si queréis cambiarla hacerlo como la Ley manda, con el voto de todos españoles, y si no fuere así, iros a rumiar vuestro odio a la cloaca donde el sectarismo más repugnante y oxidado sentó sus reales, en el puto infierno.

