
«Reconozco que tengo cierta debilidad por la interpretación que Lawrence Brownlee realiza del aria Je crois entendre encore»
Hay compositores que, a pesar de haber desarrollado una larga trayectoria creadora, han pasado a la Historia por un sólo título. Mascagni y Leoncavallo son dos casos típicos. Pero también Georges Bizet ha sufrido en buena parte ese ostracismo.
Brillante pianista, niño prodigio, compositor poco reconocido por sus contemporáneos y tristemente fallecido a la temprana edad de 36 años, que ha pasado a la Historia del Arte por ser el autor de la que puede que sea la ópera más popular de todas: “Carmen” (1875). Pero su ópera “Les pêcheurs de perles» (1863) no ha llegado a tener la popularidad de «Carmen», sin embargo cuenta con dos de los momentos más famosos de la historia de la ópera francesa: el dueto de Nadir y Zurga «Au fond du temple saint» y, sobre todo, el aria del primero, «Je crois entendre encore«, ambos se encuentran ubicados en el primer acto.
Una de las razones podría ser que su exótico libreto, que transcurre en Ceilán, no es ninguna maravilla o que Bizet todavía no había alcanzado el grado de madurez necesario. El argumento trata de la rivalidad de dos nombres por el favor de la bella sacerdotisa Leila, a la que han conocido en un templo de Brahma, en el Lejano Oriente.
“Les pêcheurs de perles» no tuvo mucho éxito en su estreno, solamente Berlioz reconoció en ella piezas musicales bellas y expresivas, llenas de vigor y de rico colorido. “Je crois entendre encore” es una pieza mágica y bella como pocas, triste y descorazonada. «Sigo creyendo que escucho su voz tierna y profunda debajo de las palmeras…« ¿Quién no se enamoraría de eso? La interpretación por excelencia es la de Beniamino Gigli, que curiosamente no está cantada en francés, el idioma original, sino en su adaptación al italiano.
La interpretación de Alain Vanzo es realmente buena, es una de las dos únicas versiones que se ajustan a la partitura de Bizet: no se repite «Charmant souvenir» al final del aria (la otra es la versión de Leonid Sobinov). La versión de Alfredo Krauss rondaba también por mi cabeza, por cierto Pilar Miró adoraba al tenor canario. Algún día les contaré una anécdota, que se produjo durante la grabación en el Palau San Jordi de la ópera Lucia di Lammermoor de Gaetano Donizetti realizada por Pilar Miró, con la interpretación no escenificada de Alfredo Krauss, para recaudar fondos para la reconstrucción del Gran Teatre del Liceu de Barcelona.
Pero reconozco que tengo cierta debilidad por la interpretación de Lawrence Brownlee. Un tenor operístico estadounidense, particularmente asociado con el repertorio belcantista. Al describir su voz, Speight Jenkins, director general de la Ópera de Seattle, comentó: «Hay otros cantantes que interpretan este repertorio muy bien, pero no creo que nadie más tenga un sonido tan bello ni un timbre tan redondo». Lawrence Brownlee muestra la amplitud de su repertorio, desde canciones populares, hasta bel canto espectacular y espirituales, y revela una voz de tenor lírico «flexible y luminosa». No es demasiado conocido para la mayoría de los mortales, pero ya me van conociendo. Hay algunas piezas de Ópera que simplemente se te clavan en el corazón “Je crois entendre encore” es una de ellas. Quizá un antiguo compañero con apellido primaveral, haya pensado que tampoco estuve en la grabación de esta ópera a las órdenes de Pilar Miró.

