
«Nunca tuvo tiempo, ni intención, de realizar un viaje oficial a España, la difusora de la Fe en América, durante los más de doce años de pontificado»
La relación del fallecido Papa Francisco con España nunca fue ambigua sino de evidente desprecio. Francisco nunca realizó un viaje oficial a España durante sus más de doce años de pontificado e invitaciones para ello nunca le faltaron. “Si voy a Santiago, voy a Santiago; pero no a España«, esta fue la frase tan cristalina y poco críptica como contundente del señor Bergoglio que alcance la paz y el perdón del Creador.
Al contrario que sus predecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, despreciados por los social comunistas españoles, Bergoglio nunca tuvo hueco en su calendario apostólico para acudir a la tumba del Apóstol Santiago, el centro espiritual del Camino y uno de los principales destinos de la peregrinación cristiana. No olvido aquella escena inimaginable de un Papa cuando visiblemente enfadado se zafó brusca y violentamente con signos de ira de una mujer que le tomó de la mano y su bocamanga en la plaza de San Pedro. Situación engorrosa que llevó a Francisco al día siguiente de los hechos a pedir perdón públicamente por reprender a aquella mujer que le tomó de la mano… «Muchas veces perdemos la paciencia, también yo. Pido perdón por el mal ejemplo de ayer«, señaló Bergoglio desde la ventana del palacio apostólico y momentos antes del rezo del Ángelus.
Tampoco podemos olvidar las sorprendentes y extrañas declaraciones al referirse a los atentados de París durante el vuelo entre Sri Lanka y Filipinas, refiriéndose a la masacre contra la publicación «Charlie Hebdo» por las caricaturas de Mahoma… «No se puede provocar, no se puede insultar la fe de los demás» señalando que «hay límites a la libertad de expresión«, llegando a decir que «Si alguien insulta a mi madre, le espera un puño, ¡es normal!«.
En fin, como decimos nunca tuvo tiempo, ni intención, de realizar un viaje oficial a España, la difusora de la Fe en América, durante los más de doce años de pontificado, aunque no tuvo más remedio que mostrar en ocasiones el aprecio por los santos españoles, por sus órdenes religiosas y por el papel histórico de la Iglesia española, aunque no mencionando nunca a la difusión de la Fe en la propia América concretamente, la tierra que le vio nacer, mostrándose siempre más cercano a los montoneros y la teología de la liberación, por eso siempre estuvo más próximo y ofreció sus sonrisas a gentuza de la catadura de Evo Morales, el que le regaló un Cristo sobre una hoz y un martillo, más cercano a la criminal familia argentina de los Kirchner, Maduro o a los hermanos Castro, no recibiendo a los represaliados de esas dictaduras.
Respecto al Valle de los Caídos, no me cabe duda que, muy al contrario que la actuación de su antecesor Juan XXIII, mucho ha tenido que ver en la sentencia de muerte del templo declarado Basílica Menor por quien fue soberano de la Ciudad del Vaticano entre 1958 y 1963.
Francisco se ha ido, Dios, le perdone y tenga en su gloria, quizá pensó que era decisión y voluntad propia no visitar la tierra de Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz, pero se equivocaba pues si no lo hizo es seguro que fue por voluntad de Dios.
