
«Don Vito fue y ejerció de indeseable, lo admite sin avergonzarse. También dice que el que mejor conoce al adversario, es el que guerrea contra él»
Quien ha vivido en el infierno durante décadas conoce perfectamente a sus moradores, y a quienes, sin haber estado en él, atesoran méritos más que suficientes para hacerse acreedores a él. Terminar disfrutando del agradable cosquilleo que producen las brasas eternas, solo está reservado a los que, como Don Vito, gozaran en él de su “glorioso” pasado.
Don Vito fue y ejerció de indeseable, lo admite sin avergonzarse. También dice que la honestidad es el refugio de aquellos que se parapetan detrás de sus indecisiones. Que de tibios y rencorosos están llenos los cielos, que a los cielos también ascienden los que nunca se preocuparon de ganárselo, o que Dios creó a la mujer para recordar al hombre, lo irracional que puede llegar a ser cuando el deseo de serlo, le ronda la cabeza.
También dice que el que mejor conoce al adversario, es el que guerrea contra él. Que en democracia todos van de farol, hasta que descubren que en la partida que están jugando, solo hay ases y comodines. O cinismo o amargura, o plata o plomo.
Pese a todo lo anterior, Don Vito cree profundamente en el dios que tuvo a sueldo durante décadas, el mismo que le ayudó a auparse a la cima de la indignidad. Con el Dios verdadero guarda una respetuosa distancia, no exenta de una mezcla de devoción, tristeza, y amargura.
No es fácil transmitir sus palabras ni interpretar sus pensamientos, pero, al menos es coherente con su pasado y no trata de ocultarlo, los políticos nunca podrán decir lo mismo. Estas son sus opiniones, fruto de una conversación al calor de la intemperie, y de tres cafés, largos de sinceridad.
– ¿Le molesta que le llame Don Vito?
– No, no me molesta en absoluto. Si lo dices por lo que leíste en mi historial policial, me halaga, aunque vaya por delante que nunca estuve en la cárcel.
– Me sorprende que con su historial no acabara en la cárcel.
– Por favor Antonio, un padrino formal tiene aldabas, al contrario que los políticos que hoy están en el poder que solo tienen jueces, incluso algunos llegan a tener fiscales generales y presidentes de tribunales de baja alcurnia. Te diré que ejercí de padrino en circunstancias muy distintas a las actuales, pero eso fue cuando los políticos no nos hacían la competencia.
– Comienza fuerte. ¿Le apetece hablar de política? O prefiere hablar de mujeres.
– Mejor de mujeres, de los hombres que están en política hablaré cuando mis abogados me dejen hacerlo, ya sabes, para hablar de cerdos con propiedad hace falta ponerse a su altura, esta tarde no me apetece rebozarme en purines.
– ¿En tan baja estima les tiene?
– A los cerdos o a los políticos. Decir baja es decir algo, no existe peor peste que la que proviene de la misma peste, en este caso de los políticos. Los políticos cerdos solo cumplen con su cometido, engordar para que después otros cerdos políticos hagan lo mismo con ellos.
– Entonces hablemos de las mujeres que están en política.
– Será un buen comienzo. Pienso y afirmo que una mayoría de ellas están manipuladas por los que las pusieron … para seguir abusando de ellas.
– ¿Quiere decir que los que las pusieron las manipulan?
– Totalmente. La mayoría de ellas están en lo que tu denominas la izquierda extrema. Desde que sus jefes decidieron que adornan más cinco mujeres que cien ramos de flores de plástico, no han dejado de ponerlas en primera fila, por eso no cuentan. Que mejor coartada que decir que el plástico contamina, poniendo mujeres para que no se note mucho su ausencia.
– ¿No le parece muy fuerte lo que dice?
– Rotundamente no. Déjame que te diga más, aquella que entre en política debería pedir la excedencia como mujer, sería la única forma de comprobar en carne propia lo que han perdido gracias a sus estúpidas leyes, el respeto de los hombres.
– ¿Esa andanada va dirigida a alguna mujer en particular?
– Exacto. Me refiero a la que puso rostro y nombre a la suelta indiscriminada de más de mil hijos de puta. Defender a la mujer y arroparse en el feminismo de origen chavista, después de beneficiar a esa calaña, es el acto más repugnante que unas indeseables hayan cometido jamás. Después de aquella inmundicia, la mujer ha retrocedido décadas, aunque estas estúpidas sigan justificando su casposo feminismo.
– ¿Es consciente de que sus declaraciones van a levantar ampollas?
– A estas alturas de mi vida, me da exactamente lo mismo. No se puede ser mujer a conveniencia propia, esgrimiendo con fanatismo una igualdad en la que ellas mismas no creen, y de la cual se aprovechan. En la política actual existen hijos de puta e hijas de puta a partes iguales, no sería lógico que a ellas no las salpicara la mierda que ellas mismas producen. ¿Me explico?
– Perfectamente. ¿Está dolido con las mujeres?
– En absoluto, la mujer es principio y fin de todo, ellas dan vida, con nuestra pequeña colaboración, asunto no menor. En esta vida la mujer y el hombre por sí mismos nunca serán autosuficientes, para desgracia de estúpidas y necios.
– ¿Cuántas mujeres pasaron por su vida?
– Una solo, mi madre. Las demás fueron un complemento necesario, como yo lo fui de ellas, sin más. Le diré algo, nunca me gustaron las cárceles, incluida la del matrimonio, eso sí, las excursiones campestres curan la soledad, o cuando menos ayudan a sobrellevarla.
– Por decir eso le acusarán de machista, lo sabe.
– Sí, pero me trae sin cuidado. A saber, cuantos hombres pasan por la vida de una de estas simples, sin que nadie les diga continuamente que son lo que siempre ansiaron ser, unas simples mantenidas. Le diré más, la mujer alcanzará el cénit de su vida cuando triunfe por sí misma, abandone su sectarismo, y tire a la basura su feminismo tabernario.
– ¿Está resentido con ellas?
– De ninguna manera. Nunca conocí ninguna mujer virgen de sensualidad, ni colmada de ambición, ni siquiera ahíta de formalidad, aunque no fuesen conscientes de ello. La mujer es principio y fin de la vida, el hombre no puede decir lo mismo.
– Detecto que tuvo un gran amor ¿se puede amar a una mujer sin respetarla?
– Rotundamente no. El amor no se impone, ni siquiera puedes elegirlo, solo llama a tu puerta una vez, y si no la abres a tiempo … se va en busca de otra puerta.
– ¿Usted abrió esa puerta?
– No. Confieso que es la única condena de la que no pude escapar, a decir verdad, me he acostumbrado a mi propia cárcel, donde al menos los guardianes están a mis órdenes.
– Don Vito ¿Aquella mujer era consciente de su poder?
– Del mío o del de ella.
– Esperaba esa contestación. ¿Le parece que quedemos para otro día?
– ¿Para hablar de los políticos?
– En efecto, para hablar de los políticos.
-Por supuesto que sí.
– Gracias Don Vito.
– Gracias a ti Antonio. El próximo día trae churros, más que nada por ambientarnos.
– Eso está hecho.

