Conversaciones en el andamio. ¡Larga vida a don Arturo y a los españoles! Por Francisco Gómez Valencia

¡Larga vida a don Arturo y a los españoles!

«En mi paseata pasaron por delante dos ancianos sabios hablando de la vuelta del ‘galgo de Paiporta’ a Valencia 200 días después de la tragedia»

Ejecutando mi paseata de la tarde, haciendo tiempo escuchaba la radio y el presentador y director del programa decía amargamente que poco nos pasa, teniendo en cuenta que en España disfrutamos de 18.000 aforados, y en otros países como Francia solo había 21, e incluso en Alemania, menos. 

Lo decía al hilo de lo del espabilado del PSOE de Extremadura que in extremis se amañó el acta de diputado para no ser procesado por la Audiencia Provincial, pasando ahora su asuntillo al Tribunal Supremo de la comunidad autónoma. El periodista además de flipar en colores con la maniobra, destacaba que lo grave no es que un geta ejerza como tal, sino que en sus declaraciones afirmara que lo había hecho para recibir una justicia más justa. O sea, para este político, su pertenencia a la casta (como decía Pablo Iglesias) justifica que él deba recibir una justicia más justa que la que recibiría sin estar aforado. Pues me da la sensación que el lumbreras la ha preparando bien gorda y además en primer lugar, ha quedado descalificado para aspirar algún día a ser el presidente de la autonomía, pues a ver quien sería capaz de votar a semejante cara dura. En segundo lugar, el mismo se ha retratado al dejar claro que solo cuando ha visto la cosa complicada, se ha beneficiado de su posición y la de sus jefes en Madrid, para dejar a un lado la ejemplaridad que se presupone debe tener un político y más si es de los cercanos a la gente por eso de ser socialista y tal. Y en tercer lugar, el pimpollo, ha dejado patente que la región de la que cobra y vive a cuerpo de rey, le importaría un pimiento antes de que Sánchez fuera presidente, durante, y después, pues de antes vino el interés por enchufar al hermanísimo, durante, lo ha defendido delante de la jueza (a la que parece tener más miedo que a un nublado), indicando que el puesto en sí mismo era necesario para los ciudadanos extremeños, y después, pues considera que desde su nueva posición de aforado, podrá seguir apoyando al sanchismo, no sólo retrasando y complicando la causa judicial, sino debatiendo en el Congreso regional sobre la noche y el día,  aunque al hacerlo tenga que aguantar el escarnio al que la oposición indudablemente le va a someter.

Llegados a este punto, alguno se preguntará que, a cual Arturo me refiero en el titulo de las conversaciones de hoy. Seguramente los muy cafeteros me imagino que habrán caído en que me refiero a mi admirado (solo como escritor) Pérez Reverte

Don Arturo ayer compartió por la Red social X un artículo que lo firmaríamos cualquiera de los autores que participamos en lapaseata.net, pues no nos faltan agallas para decir que los españoles somos muy españoles (como diría Rajoy) y nuestros políticos unos hijos de puta (como afirmaría el mismísimo afamado escritor). En su alegato, deja claro que los españoles somos una pueblo capaz de lo mejor y de lo peor, pero cuando más canutas las pasamos, más fuerte nos sale la vena española, esa que nos diferencia de otros y que provoca cierta angustia en nuestros enemigos, y admiración en los pocos amigos que a estas alturas nos quieran quedar.

No voy a hacer «espóiler» de la obra de don Arturo, al contrario, les recomiendo que se metan en el enlace que tan amablemente nos ha preparado don Manuel (el editor de esta su revista favorita) y lo lean después del mío, no por nada en especial, sino más bien por cultura general, pues vale más el sabio por supuesto que el revirado por descubrir.

Las asociaciones tuteladas del galgo de Paiporta.

Por aclarar; decir que no me dio por juntar hoy estas cuatro letras pensando en la españolidad de los españoles, pues ya lo he hecho muchas veces, ni tampoco por la poca vergüenza de los políticos que nos arruinan con su corrupción (tema recurrente, ya saben) como bien ha demostrado el extremeño del PSOE, sino porque sentado en el banco del parque, pasaron por delante de mi dos ancianos sabios hablando de la vuelta del galgo de Paiporta a Valencia 200 días después de la tragedia, y no a los pueblos arrasados y aún pendiente de reconstruir por unos y otros, sino a la Delegación del Gobierno en la capital del Turia, para dar enjundia a su delegada y nueva candidata a la alcaldía de Valencia y de paso (porque es así) para reunirse con las asociaciones tuteladas desde el partido comunista y pancatalanista Compromís (en el conglomerado de Sumar), y con el resto de asociaciones del ámbito del PSOE, y claro: como los españoles de verdad somos así de claros a la hora de describir las situaciones, uno de ellos iba diciendo: pues no que va el hijo puta y se presenta allí para prometerles un funeral y no se cuantas obras, a lo cual contestó en otro paseante: obras, obras, que no nos falte de na’…. Y claro; fue escuchar las palabras mágicas hijo puta y acordarme de los dos, es decir, de don Arturo, y del felón.

Los arrumacos del felón para hacerse la foto.

Feliz día de San Desiderio de Langres.

Españazuela a 23 de mayo de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

Artículos recomendados

Deja un comentario