(XXV) Año 2025. 50 Causas: El pardillo, el cateto y el tirano. Por Antonio E. 

El pardillo, el cateto y el tirano. Pradales y Salvador Illa sin pinganillo.

«De esta ópera bufa solo existe un culpable, el mismo que gobierna con el único objetivo de separar y enfrentar a los españoles, Pedro Sánchez Pérez Castejón»

Reunidos de una parte Don Imanol Pradales Gil, vizcaíno, Don Salvador Illa Roca, barcelonés, y Sánchez, espantajo a título de tirano como factótum de la cosa, el aquelarre sanchista disfrazado de junta de presidentes regionales echó a andar. Tiranuelos ambos, el cateto catalán y el pardillo vasco, supremacistas, independentistas y xenófobos por definición propia, por tanto, intolerantes y sectarios, aparte de otras opiniones personales del que suscribe, en las que ambos sujetos no salen bien parados.  

Si a ellos le sumamos la fétida presencia del despreciable inquilino de la Moncloa, la reunión de presidentes regionales, tal y como se presentaba, era a todas luces inútil e innecesaria. Como de costumbre, el tirano ofició de tal, siendo felicitado por la totalidad de la carcundia de la izquierda extrema que le apoya, indigentes morales y demás chusma carcelaria incluida. 

Ambos políticos, es un decir, dos sátrapas que dicen gobernar en dos regiones de España, en las que la democracia siempre estuvo amenazada, tanto por las pistolas de ETA, con la colaboración extraordinaria del PNV y sus significativos silencios, como por la inestimable ayuda del mismo partido que desde siempre traficó con los beneficios que le proporcionaron los cientos de asesinatos perpetrados por sus … serviles hijos de puta. 

A su lado, como fieles guardianes de las esencias del Ku Kus Klan, un grupo de partidos de claro origen mafioso, catalanes ellos, también nazionalistas y excluyentes, por tanto, fascistoides. Estos equidistantes entre la muerte y la ruina moral desde tiempos inmemoriales, han estado viviendo del cuento y la mentira continua, amenazando con el golpismo latente del que todos los trafulleros que pasaron por sus filas presumieron. Pujol y compañía de capirotes en la memoria. 

Regímenes totalitarios los dos, en las que gran parte de la ciudadanía nunca tuvo los mismos derechos que el resto de ella, en los que la ley brilló por su ausencia a la hora de impartir justicia por igual a sus ciudadanos, en las que el estado solo estuvo presente para hacerse cargo del derroche de ambos “gobiernos”, el vasco y el catalán. De aquellas cobardías y trapicheos, estos lodos corrompidos hasta el tuétano. 

La lista de agravios es infinita, como la desvergüenza y el posicionamiento, generalmente delictivo y traidor de ambas regiones. En Cataluña el latrocinio llegó a ser asfixiante, décadas de saqueo por parte de los de siempre, los golfos que vivieron y viven del cuento nazionalista con sus siglas delincuenciales, como única seña válida de su repugnante identidad, ustedes pueden corroborarlo.  

En las Provincias Vascongadas, antes señoríos de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, el asesinato formó parte de su forma de entender la convivencia entre vascos, vascos españoles y españoles de otras regiones. Limpieza étnica no exenta de otras formas de pillaje hasta ahora silenciadas desde Madrid, cuya patita siempre estuvo a la vista de todos, sin que hiciesen nada por amputarla. Con decir que, en el país de la omertá, el saqueo solo está permitido para los que gobiernan el tanatorio que ellos mismos ayudaron a crear, está todo dicho. 

La razón de estas líneas no es otra que denunciar la patochada que significa que entre españoles que hablan el mismo idioma, tengan que mediar traductores, pagados con nuestros impuestos. La razón es tan pueril como repugnante, permitir que un pardillo vasco, y un cateto catalán, impongan sus lenguas a los demás, a la hora de conversar los unos con otros, mientras ellos cuando se reúnen a solas, se entienden perfectamente en español. 

El espectáculo que dieron, tanto el cateto como el pardillo y el tirano, hablando fluidamente en español con sus iguales, cuando minutos antes les hicieron ponerse un pinganillo para poder entender las gilipolleces que ambos iban a decir, fue inenarrable. De esta ópera bufa solo existe un culpable, el mismo que gobierna con el único objetivo de separar y enfrentar a los españoles, Pedro Sánchez Pérez Castejón. 

Si no fuere o fuese por el dolor y la tragedia que supone que centenares de miles de españoles, se sientan extranjeros en su patria, por mi parte, podrían irse al infierno, tanto el pardillo vasco, como el cateto catalán, y el cretino que lo subvenciona y permite. Personalizo en ellos por una razón simple, son los actuales prebostes de ambas dictaduras, la vasca y la catalana. En el resto de España, por diferenciar entre lisiados mentales e imbéciles, tenemos a otro dictador, tan cretino o más que los anteriormente citados.  

Nunca hablaría una lengua dialecto o jerga, impuesto por la fuerza, es más, haría lo imposible por combatirla y ridiculizarla, en defensa propia. No hace mucho tiempo un cerdo con ínfulas de imbécil, dijo del español o castellano que era el idioma de las bestias, no repetiré aquí lo que le contesté, más que nada por no molestar a los cerdos de su entorno. 

Y qué decir cuando vemos como el jefe de los criminales, el tal Otegui, usa el español para hacerse entender fuera de su pocilga habitual. O a Rufián o Junqueras, o al forajido de Waterloo, hacer lo propio cuando les interesa que su farfolla sea comprendida en otros lares que no sean su cochiquera habitual.  

Qué ridículo tan espantoso y risible, ver a Ortúzar y demás personajes de su entorno haciendo lo mismo el día de su supuesta patria vasca, obviando su jerga, para usar el español y así evitar que se le confunda con los indios apaches. 

Las lenguas o dialectos o como quieran llamarlas, se respetarán, si sus defensores respetan las lenguas de sus semejantes y los derechos cívicos de los demás, si no es así, tendrán enfrente a millones de españoles señalando la inoperancia y ridiculez de unas lenguas, tan muertas como la dignidad de los cerdos que tratan de imponerlas por la fuerza. 

A día de hoy los hablantes de dichas lenguas, dialectos o jergas, van decreciendo a pasos agigantados, la culpa no es de los españoles, la culpa es solo de ellos. 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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