
«La vara de medir a los golpistas sigue sin funcionar correctamente. ¿Se imaginan una sentencia como la actual, para el 23 F?»
La vara de medir a los golpistas sigue sin funcionar correctamente en España. Como bien expone el director de El Mundo, Francisco Rosell, en su habitual crónica dominical, qué hubiese pasado si la sentencia del golpe de Estado del 23 F, la hubieran catalogada aquellos jueces de algarabía y ensoñación. Sin duda alguna, se habría montado la de San Quintín, con centenares de miles de manifestantes ocupando calles y cortando carreteras y vías de trenes. Las declaraciones de los políticos habrían tronado sin cesar.
Pero, mira por donde, esta última sentencia sobre los dirigentes secesionistas, que ha descartado vergonzosamente la rebelión, solo ha tenido protestas entre aquellos que también habrían protestado en la del 23 F, Qué casualidad siempre, como se ve, solo protestan los mismos.
Por eso insisto en que este fallo de Marchena y compañía no ha servido para nada. Bueno si, para dar mas alas a los que desean dividir España. Y la prueba de ello es que tanto Forcadell como Torra y el presidente del Parlamento catalán, entre otros, siguen proclamando su propósito de volver a la carga para conseguir la independencia. No hay una prueba mas palpable de que, lo de hace dos años, fue un intento para proclamar la República. Fracasada, es cierto, pero solo por la tímida reacción de Rajoy. Cuando lo intenten de nuevo, no me puedo creer que también será calificada por la judicatura como un juego de niños sin más propósito que jugar al gato y al ratón. Una nación sin energía, mando y voluntad de caminar por la vía de la Constitución no puede presidirlo. El cambio de Gobierno no solo es beneficioso sino imprescindible.
